La siguiente parada de nuestro viaje fue, Roma, Capital de Italia, y archiconocidisima ciudad turistica de monumentos e historia clásica.
Aunque yo era la tercera vez que la visitaba y mi mujer la segunda, esta vez fuimos precabidos y decidimos hacer una excursión programada que contratamos por Internet y que la formaba gente española del crucero, ya que Roma es imposible verla en un día por tu cuenta, si no quieres morir en el intento.
Salimos temprano, a las OCHO, un trayecto en autobús de más de una hora. Cuando llegamos recogimos a un guia que sin dilación empezó a contarnos historias de cada uno de los sitios por donde pasamos. Una media hora más en autobus y llegamos al Coliseo. Media hora de visita, por los alrededores, ya que no se podía entrar de las colas que había, y nos fuimos al siguiente punto. Visitamos, la plaza españa, el Panteon, la calle de las tiendas famosas, la Plaza Nabonna,... Tomamos el Autobus en este punto que nos llevó al Vaticano, fin de trayecto, quien quiso se metío en la catedral de San Pedro y la visitó y quien ya la había visto, como era nuestro caso, disfrutó de un pequeño paseo por los alrededores y se comío una pizza espectacular.
A las cinco de la tarde, el autobus nos esperaba para tomar rumbo a Civitabecchia, puerto de Roma, donde aguardaba el barco para seguir rumbo.
El día cumplio las espectativas, una agotadora excursión donde no vimos casi nada, por no decir nada, pero que nos sirvió para conocer a una gente encantadora y pasar un día agradable junto a ellos.
Si alguien está pensando en visitar Roma, mi consejo es que se lo tome con calma, mínimo 3 días de estancia, porque hay mucho que ver, muchos sitios donde probar una comida mediterranea espectacular y muchas calles por las que impregnarse de un ambiente cosmopolita, nocturno y a su vez turistico por excelencia.