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Piedra, bronce y agua

Escribe: ropavieja
Los romanos se preparan para vivir otra Nochevieja comiendo lentejas y lanzando cohetes y petardos. Durante toda la noche el ruido en la ciudad se asemeja a un bombardeo sin descanso, barrio a barrio, casa a casa; en las calles, balcones, terrazas, un espectáculo pirotécnico incomparable. Justo a las doce de la noche comienza toda una orgía de luz, sonido, fuego, música, sobretodo en los alrededores del Coliseo Romano, en la que participan cientos de miles de personas...

 

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Capítulo 1
 

Piedra, bronce y agua

Roma, Italia — viernes, 9 de enero de 2009

Sobre las cinco de la tarde oscurece, muy pronto el sol dejará de iluminar los tejados. Esa es la hora en la que consigo llegar al centro de esta extensa ciudad. Siete horas más tarde acaba el año 2008 y comenzará otro lleno de incertidumbres. Recorro ansioso la Roma nocturna, aunque mal iluminada, consigo apreciar la plenitud de algunos de los miles, si miles de monumentos que alberga la capital italiana. Es lógico, las ruinas romanas como el Coliseo, el Foro, el Circo... con todo lo que le rodea me sorprendieron, me emocionaron... en algún momento me quedaba extasiado ante tanta belleza. Si todas esas piedras me pudieran hablar, contar todo lo que han visto. En la inauguración del Coliseo, se emplearon cien días y se mataron más de cinco mil animales.

Los romanos se preparan para vivir otra Nochevieja comiendo lentejas y lanzando cohetes y petardos. Durante toda la noche el ruido en la ciudad se asemeja a un bombardeo sin descanso, barrio a barrio, casa a casa; en las calles, balcones, terrazas, un espectáculo pirotécnico incomparable. Justo a las doce de la noche comienza toda una orgía de luz, sonido, fuego, música, sobretodo en los alrededores del Coliseo Romano, en la que participan cientos de miles de personas.

No es difícil imaginar como aparecerá la ciudad cuando amanezca... Muy temprano, con las primeras luces del primer día del nuevo año, comienza a llover y así seguirá durante todo el día. Camino bajo el agua, la humedad es de un cien por cien. La plaza de Spagna, la de Venecia, Trevi, Popolo, fuentes, iglesias (Roma tiene más de tres mil), estatuas, palacios, puentes, edificios únicos, ruinas, criptas mortuorias, cipreses y candelabros, crucifijos y calaveras. Roma está construida sobre el vacío: catacumbas, criptas, laberintos. El río Tiber, lento, turbio y amarillo, divide la ciudad, lo cruzo por uno de sus numerosos puentes. Deseo, desde hace ya tiempo conocer el barrio del Trastévere. Roma dispone de muchos rincones y callejas idílicas, recoletas, que te transportan hasta cientos de años atrás, pero el Trastévere supera al resto de la urbe en muchos aspectos: calles estrechas adoquinadas con pequeños y grandes palacios delimitándolas, restaurantes dedicados al turismo masivo y tópico, y mucha suciedad acumulada, días atrás me habían advertido de eso, ahora lo he podido comprobar.

Este barrio me seduce, a pesar de todo. El regreso a mi hotel se convierte en una pequeña aventura, esta muy alejado, casi en la periferia, y al no dominar los distintos medios de transporte empleo demasiado tiempo en el traslado, aunque pregunto constantemente, no conozco el italiano, las informaciones que me facilitan no me son muy útiles.

La humedad llega hasta el último rincón de mi cuerpo. Pero mis energías siguen intactas. "Me voy al extranjero." de esta forma se expresan los romanos cuando visitan el Estado Vaticano. Madrugo para evitar duras horas de espera en las interminables filas que se organizan en forma de multirraciales y coloristas serpientes. Aún así invierto hora y media para poder entrar en los museos Vaticanos y la Capilla Sextina. Verdaderamente es sorprendente. El arte acumulado entre estos muros es de un valor incalculable, no sé apreciar como sería de desear el arte religioso, no estoy preparado para ello. Miguel Ángel se superó con la Capilla Sixtina. Cientos de personas hablan, gritan, hacen fotos al techo y las paredes con más valor artístico del mundo. Los guardias se muestran impotentes ante la orgía entusiasta de los visitantes extasiados al ver tanto color y tanta inteligencia pintada en esta rectangular sala, no sé por qué pero siempre había pensado que era redonda, ahora queda aclarado.

La plaza de San Pedro me ocupa tan solo quince minutos en visitarla, columnas, edificios, la basílica..., para conocerla hay que volver a hacer una kilométrica fila y abonar otra abusiva entrada, desisto, me marcho de este minúsculo Estado. La Iglesia Católica, la multinacional religiosa, mantiene aquí su feudo, desde aquí proyectan al mundo sus ideas ultraconservadoras. El cristianismo es la religión de la muerte: Pasión, Crucifixión, Entierro, Resurreción.

Roma te va sorprendiendo cada pocos minutos, allí un palacio, a la derecha una ruina romana, enfrente una basílica, un poco más lejos un circo, un foro. Estatuas, piedras, bronces... campanas.

He de citar de forma destacada la Vía Givlia, recomendable de principio a fin, goza de una ventaja y es que no está incluida en los circuitos turísticos organizados, por lo que se puede recorrer toda la calle casi en solitario, discurre paralela al río Tiber y el arte, la belleza y la historia que encierran sus edificios, muy diferentes entre sí, es difícil de expresar en palabras, hay que verlo; lo único que sobra son los coches y motos aparcados en la calle.

La lluvia me empapa, comienza a oscurecer, un destartalado y grafiteado vagón de metro me traslada hasta la Bocca della Verita (Boca de la Verdad), quién introduce su mano en esta boca y se queda sin ella es que es un mentiroso, he de decir que todavía la conservo. Ya es de noche, el metro y un autobús me devuelve a mi acogedor y periférico hotel; por cierto, su nombre me gusta: Rouge et Noir (Rojo y Negro), viva la acracia, la entropía.

Durante estos días la bruja y anciana Befana, los Reyes Magos de los italianos, reparte sus regalos a niños y adultos. En la penumbra de mi habitación, mientras escribo estas notas, reflexiono sobre las distintas aristas de Roma, una ciudad donde una parte de ella es leyenda, otra fábula, y el otro tercio realidad. Pasolini se refería a Roma como gigantesca, sabia, ciega, cruel...

Estoy pensando seriamente en comprar unas botas de agua, en el camino de acceso al hotel se ha formado unas lagunas, a consecuencia de la lluvia, y no se puede bordearlas. Hay que cruzar por el medio y mojarse sin remedio los calcetines. Cuando pensaba que tenía vista gran parte de Roma, descubro que me falta por ver todavía mucha ciudad: más ruinas, teatros romanos, columnas, casas, capiteles, estatuas y más y más iglesias.

Las gaviotas sobrevuelan planeando los monumentos, al atardecer se pueden ver grandes bandadas amenazando las cabezas de los transeúntes. La pizza, los helados, la pasta al denté, el minestrone... se pueden ver y tomar en centenares de lugares diseminados por la ciudad; rica comida y fácil de conseguir. Precisamente después de meterme en el cuerpo una sopa de verduras (minestrone) y unos espaguetis al denté en un romántico restaurante ubicado en una callejuela del Tratévere me dispongo a hojear mi manoseado plano de Roma, entonces descubro que existe una plaza, la de la República, que no he visitado todavía. Me sumerjo en el suburbano, el agua de la lluvia ha atravesado decenas de metros del subsuelo y está provocando amenazadoras goteras, salpicando las distintas estaciones del metro. La citada plaza me recibe, vuelvo a respirar el aire húmedo, justo enfrente de la iglesia de los Mártires un grupo de palestinos que va aumentando de forma considerable agitan banderas y pancartas, gritan, exigen a Israel el fin del genocidio contra el pueblo palestino en Gaza, ya son varios cientos los muertos a causa de los bombardeos de los últimos días. Me sumo a ellos. Solo puedo hacer eso.

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Últimos comentarios

un viajero dice:
ME ENCANTO!!!!! tu diario es a mil, pero fue recordar los lugares que visitè,lo has hecho con pasiòn como querer comerse a Roma de un solo bocado,Y creo que te quedaron lugares sin ver.te felicito.
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Dimaz dice:
me ha gustado el diario)
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argonauta2006 dice:
Un abrazo querido compañero. He regresado a Roma a través de tú palabra. Ya volveré...
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ropavieja dice:
Gracias YATY
Gracias DIMAZ
Demo, me doy por satisfecho si he conseguido llevarte de nuevo a Roma. Salud.

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un viajero dice:
... Un relato lleno de pasión, y aunque es verdad que hay miles de cosas que no pueden explicarse con palabras, las tuyas son capaces de transmitir mucha emoción y encanto sobre este viaje...
Creo que esta nueva aventura dejó una huella muy marcada en ti, me encanta la forma cómo describes cada espacio, cada momento, cada aspecto que logró cautivarte...
Lo de los museos me sorprende jajaja... lo del rojo y negro me resulta muy familiar.... lo de la bruja me fascina...lo de la lluvia no podía ser de otra manera (de alguna forma debía estar ahi)...
Las fotos que colgaste quedaron bellísimas..
Gracias por compartir este sueño... Besos...

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Acuario64 dice:
Bonito relato. Y algo especial por tratarse de la fecha: la nochevieja. Me han gustado mucho las fotos también.
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Quela dice:
Pues me ha pasado como a Demo. Gracias por hacerme volver a esta ciudad que me enamora, me encandila, y a la que perdono todo, su locura, su caos. Qué daría yo ahora por un paseo por el Trastevere!!!!
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ropavieja dice:
Dreams. Gracias por todos esos adjetivos que me dedicas inmerecidamente. Besos.
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un viajero dice:
Juan me gustó mucho este viaje!!! Roma debe ser hermosa con frío, con lluvia, con todas las cosas cotidianas que contás...!
Un abrazo.

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ropavieja dice:
Acuario, Grala..., Raquel, gracias por vuestros comentarios.
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Exemenduko dice:
q lindo diario...muchas gracias x compartirlo....saludos!!!
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andreadelmar dice:
Hola, estuvimos al mismo tiempo en Roma, me gusta el relato parecido a lo que yo contaría, espero publicar pronto. Un abrazo fuerte.
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Aintzanetxu dice:
Estupendo, tambien a mi me ha desplazado hasta allí, solo que cuando yo lo visite faltaba el elemento "agua" pues fué en Julio y hacia "sol" y como consecuencia mucho calor, pero creo que da igual, calor o frio, es una ciudad que te hace vibrar en cada esquina.
Las fotos muy buenas
Un saludo, creo que Juan ¿no?
Aintzane

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ropavieja dice:
Saludos Exemenduco.
Saludos Andrea.
Aintzanetxu, bonita ciudad donde vives. Si, me llamo juan. Un abrazo.

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majocar dice:
Precioso relato, adoro Roma, me ha traido gratisimos recuerdos la descripción que haces de esa bella ciudad, a la que he ido varias veces y seguire visitando, no solo la ciudad si no sus pueblos costeros tambien, Anzio y Neptuno son bellisimos y estan muy cerca de Roma.
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taniaroyas dice:
vuvelvo de nuevo a Roma leyendo tu magnífico relato, y descubro que de nuevo tengo que volver porque me faltaron muchas cosas por descubrir.
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    Piedra, bronce y agua

    Roma, Italia | 9 de enero de 2009