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Asombroso crucero por el Caribe

Escribe: maraton
En el camino sorprendemos a encantadoras niñitas mulatas camino de la escuela... todas de inmaculado uniforme, cuidadosamente peinadas con trencitas, comedidas pero sonrientes, nos saludan tímidamente con la mano... no precisa la islita de mejores embajadoras!

 

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Tortola y virgen gorda

Road Town, Islas Vírgenes Británicas — lunes, 18 de mayo de 2009

ISLAS VIRGENES

Al día siguiente subimos temprano a desayunar en la cubierta exterior de popa y permítanme...
Les invito a hacer un ejercicio de imaginación,
Veamos: Barcelona.  Gran Teatro del Liceo.  Opera: "Las Indias Galantes".  Cuarto acto. Música maravillosa. Se levanta el telón y aparece un paradisíaco fondo de escenario tropical, fruto de la suprema imaginación del mejor coreógrafo...
Pero que estoy diciendo... bórrenlo todo! No sirve...
Lo que apareció ante nuestros ojos en los mares de las Islas Vírgenes no hay artista humano que siquiera lo imagine... un increíble escenario natural nos rodea por todas partes... 
Estamos navegando suavemente... "avanti un tercio"... justo en medio de paradisíacas islas tropicales... un mar de intenso azul turquesa, en zonas casi negro, por un lado salpicado de puntos blancos en movimiento que resultan ser pequeñas embarcaciones a vela, por el otro, un sol en corta fase ascendente juega con la luz y añade brillantes y tintineantes lentejuelas a las suaves ondulaciones marinas... envolviéndolo todo se recortan las siluetas montañosas de las islas Tórtola, Virgin Gorda, St. John, Ginger, Cooper, Salt, Peter, Norman, Beef, Gran Camanoe, Scrup, The dogs, Mosquito y alguna más... ahora sí que les he situado, verdad!
Todavía dudando de si en realidad me he despertado o es un sueño, examino mi entorno próximo mundano... somos pocos los madrugadores, silenciosos, señoras despidiendo el agradable aroma de la reciente ducha matinal, comodamente sentados bajo el toldo, zumos, pastas, mermeladas y croissants recién horneados y exquisito café estilo italiano y la compañía de una inteligente Esposa que también sabe disfrutar y apreciar estos magníficos regalos de la Naturaleza... que más se puede pedir...
Uf... si han sobrevivido a mi retórica, todos mis respetos!
Sigamos. El barco atraca en el muelle de Road Town en la Isla de Tórtola, junto a otro enorme crucero.
Estamos apuntados a la excursión a la isla de "Virgen Gorda" llamada así por Cristóbal Colón al ver su silueta, pero que en realidad más se asemeja a una mujer tumbada y preñada.
Nos embarcamos de nuevo en una pequeña nave para atravesar el canal de Drake que nos separa de la otra isla. Un fuerte viento que según la televisión del camarote del crucero, al acercarnos, alcanzaba los 74,8 Kms./hora nos "agita" como hielos en una coctelera.
Atraque "fallido" con rebote. Enfado mayúsculo del de la "gorra" en el timón y exaltación a la incompetencia de los "grumetes" con expresiones incomprensibles, pero que me temo no serían del agrado de la Virgen Gorda... estos... con expresión impertérrita de... "ahí me las den todas"...

En unos camiones con solo un toldo y bancos de asientos, el resto al aire (en mi juventud les llamábamos "jardineras") nos trasladan a las inmediaciones de la famosa playa de las rocas "basálticas"
En el camino sorprendemos a encantadoras niñitas mulatas camino de la escuela... todas de inmaculado uniforme, cuidadosamente peinadas con trencitas, comedidas pero sonrientes, nos saludan tímidamente con la mano... no precisa la islita de mejores embajadoras!
Por una senda nos adentramos entre las gigantescas piedras basálticas grises y negras sorteando a trechos por estrechos  pasadizos las aguas que hasta aquí llegan formando pequeños estanques iluminados en ocasiones sólo por la caverna que da al mar abierto y cuyos reflejos oscilantes en las variadas formas de la roca le dan un aspecto mágico.
Tras unos 5 minutos de contorsionar el cuerpo y en fila india llegamos a una preciosa playa a sotavento. Sólo algunas olas agonizantes nos indican que el mar sigue embravecido.
Como soy persona de normal "activo" y no aguanto más de cinco minutos quieto en una playa, mas aún en lugares con algo por explorar... dejo a todos tostándose al sol y me adentro en la "baja" selva de los alrededores y cuando me doy cuenta, ya me he subido a una de estas grandes piedras y descubro que una cosa es subir y otra muy distinta bajar... Querida Virgen Gorda porqué no me advertiste de mi insensatez...
Me desembarazo de mi cámara fotográfica, arrojándola sobre unos matojos de abajo y abrazando la inabarcable, redondeada y resbaladiza roca me deslizo cual lagarto hacia abajo, pronto pierdo la sustentación y la maleza me recibe con su mezcla de enramaje, pinchos, hojas y frutos. Afortunadamente ya desde arriba tracé una ruta probable de caída evitando los amenazadores cactus que abundaban por allí.
¿Como diablos conseguí subirme allá arriba?.
Aparezco junto a mi Esposa lleno de moratones y arañazos. Ella ni se inmuta ni pregunta... son muchos años de convivencia!

Regresamos al Bus por una senda mucho más asequible y repleta de raras especies florales y cactus, casi como de un jardín botánico. A la sombra de un templete de madera, que mucho se agradece, mientras esperamos el Bus, la "Animadora" nos ofrece un delicioso zumo de bayas silvestres.

De vuelta a Tórtola nos queda tiempo para dar un paseo por la capital Road Town, población de unos 6.500 habitantes (la isla entera 17.000) y observar la rareza local de ver como los automóviles llevan el volante a la izquierda, pero conducen al estilo inglés, también por la izquierda... para nuestro desconcierto y espanto de las "gallinas" que a su antojo picotean por todos lados... 

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