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Expedición Reto Caribe / Colombia, Costa Norte 2009

Escribe: Germanx
La travesía que impulsó un nuevo ciclo para Aventuras Xtremas ¡Desde el Cabo de la Vela, hasta Necoclí en kayak! La aventura se cumplió en poco más de un mes de navegación. Vientos a favor y en contra; gente muy hospitalaria; otra un poco más cauta...

 

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Capítulo 1
 

Expedición Reto Caribe / Colombia - Costa Norte, 2009

Riohacha, Colombia — domingo, 14 de marzo de 2010

¡Desde el Cabo de la Vela, hasta Necoclí en kayak! La aventura se cumplió en poco más de un mes de navegación. Vientos a favor y en contra; gente muy hospitalaria; otra un poco más cauta: algunas misteriosas – y  hasta sospechosas – (de quienes afortunadamente no les daré detalles amplios,  “porque nunca lograron alcanzarnos…”)…   Parte de un conglomerado de vivencias que jamás olvidaremos y que marcarán, con tinta indeleble nuestros recuerdos. Una historia llena de anécdotas, lecciones, mitos, tradiciones y costumbres, de la cual, derivó el resurgir de nuestros sueños y de esta revista, que hoy es más colombiana que nunca.

La travesía se inició en Venezuela hace dos años cuando, en 62 días (1.700 km), a puro pulmón, corazón y paleadas en kayak,  se cruzó su costa Caribe desde el Estado Sucre hasta el Estado Zulia.  Más tarde, a finales del 2009, David Bottome, líder y protagonista principal de esta odisea náutica, junto a este servidor, nos embarcamos en una expedición que mantuvo su dirección occidental a lo largo de la costa norte del Mar Caribe colombiano. Para el instante en el cual se toma la decisión de avanzar en la planeación definitiva de la travesía en kayak que pondría los primeros sellos internacionales a la Expedición Reto Caribe, David Bottome ya sumaba  más de 2.500 kilómetros de recorrido en su kayak por toda la costa del Caribe venezolano; también unos cuantos más, rodados en su camioneta (4.026) por el extremo norte de Colombia en pre-giras, lo cual sentó las bases claras de la segunda fase de programación de una navegación que pensaba hacer del lado colombiano.  

Por mi parte, me encontraba en una especie de “proceso de reingeniería profesional” cuando David, a quien conocía por las carreras de aventura, mis andanzas por las montañas venezolanas (y con quien 
por la actividad periodística mía y la suya como empresario me topaba más en Bogotá que en Caracas), me esbozó su proyecto y me propuso unirnos en esa nueva experiencia náutica.  A sabiendas de lo interesante que tal resultaría, le dije: “¡Listo, hagámoslo!”  De inmediato nos pusimos a trabajar muy duro en un plan pre-expedición en el que –para variar- se necesitaba todo para “ayer”: tan sólo teníamos 30 días para terminar de equiparnos y conseguir el apoyo de empresas, medios de comunicación, hoteles, permisos, etc. El clima es vital en este tipo de actividades: los vientos y particularmente las mareas cobran muchísima importancia.

La época era ésa y no habría otra oportunidad mejor en ese año (2009).
 Finalmente se logró el apoyo de importantes marcas, medios y empresas, entre las cuales destacan Acadia, Photoderm MAX, Oakley, Gatorade, Latina Publicidad, Garmin, Caracol Internacional (a través de su programa Travesía), Kai Ecotravel, Hotel Castillo del Mar, Resort Mendihuaca, Diario El Universal, Hummer Expeditions, Fundación Manos Amigas, City Gym y,  por supuesto, la revista Aventuras Xtremas,  que en su hoy renovada edición les presenta, en apretada síntesis,  el recuento de esa experiencia tan importante, que dio pie a este nuevo ciclo. Partimos, desde Maracay (Estado Aragua, Venezuela), el 5 de octubre, de madrugada, y llegamos justo a tiempo a la frontera para lograr la obligada gestión de aduana y la importación temporal del vehículo en el cual nos trasladamos a lo largo de toda esa franja costera tan interesante y con tantas cosas que mostrar al mundo.

 Ya del lado colombiano, luego de cumplir el trámite legal correspondiente,  seguimos directo a la ciudad de Riohacha (Guajira), con nuestros coloridos kayaks como bandera en el techo, nuestros uniformes y la camioneta bien etiquetada con los logos de la expedición, lo cual la hacía extremadamente llamativa. Nos paraban en los retenes, más por curiosidad que por cualquier otra cosa, pero siempre con amabilidad, educación y un evidente asombro e interés por los equipos, el cual se acercentaba más cuando se enteraban de la odisea marítima que nos proponíamos hacer. En Riohacha  nos recibieron los buenos amigos del Hotel Castillo del Mar, sitio clave previamente contactado, donde establecimos nuestro primer “campamento base”. Una vez instalados, evaluamos de nuevo las condiciones de la expedición y nos prepararnos para su inicio desde el Cabo de la Vela.

También fuimos recibidos por Kai Ecotravel,  empresa operadora que dirige Francisco Huérfano,  Antropólogo y Filosofo de la Universidad Javeriana de Bogotá con una maestría en Ecoturismo, un excelente guía y amigo quien para esa etapa se unió a nuestro equipo, apoyándonos con sus excelentes consejos, sus útiles contactos e incluso con su disposición y acción directa en procura de hacer de nuestro paso por ese imponente departamento, uno de los mejores de la expedición, lo cual –de hecho- logró. Empleando un kayak Wilderness Systems,  de 5 metros y medio de largo por 50 centímetros de ancho, David Bottome (50 años), atleta, empresario y piloto aeronáutico  de profesión, dio inicio a su travesía náutica -a ras de mar- desde el Cabo de La Vela (Alta Guajira) hasta Necoclí (Antioquia).

Un día radiante y un mar calmo, con viento a favor, le dio la bienvenida al equipo. Se hicieron las fotos de rigor, y,  simultáneamente, con ayuda de Kai Ecotravel, los videos. Inmediatamente después de eso, arrancó la aventura paralela en tierra, a bordo de una Toyota 4Runner que demostró ser una verdadera “campeona todo terreno”, ya que no solo fueron rutas asfaltadas las que surcó, sino también rutas destapadas, pozos, lodazales, arenales… en fin, hubo acción “off road” para todos los gustos.

La ruta marítima, no fue menos interesante para Bottome, quien además de evidenciar sus excelentes condiciones físicas y su destreza como kayakista, le tocó una travesía con escollos de todo tipo; vientos en contra que se intensificaron tras su paso por el espectacular Parque Tayrona, lo cual continuó luego de toparse cara a cara con la imponente Sierra Nevada de Santa Marta. Ésta es un escenario único: se trata de la formación montañosa litoral más alta del mundo, la cual se eleva abruptamente desde las costas del Mar Caribe hasta una altura de 5.775 m.s.n.m. Desde su kayak, David fue espectador de esa imponente muralla aislada que forma parte de la cordillera andina.

A partir de ese momento se intensificó su enfrentamiento con los vientos y  las mareas fuertes. Zarpaba muy temprano para poder avanzar mejor sobre un mar tranquilo en ese horario, que compartía muy frecuente con sorprendidos pescadores, quienes ante la inusual aparición de un navegante tan peculiar, y se interesaban por lo que éste hacía, por sus instrumentos de navegación, su indumentaria y su diestro estilo de hacerse a la mar enfrentando las olas. Los consejos nunca se hicieron esperar.  En este instante viene a mi mente con claridad una anécdota que nos puso a “bailar” - así mismo -  al ritmo de los zancudos. Una nube de ellos apresuró nuestra salida en una madrugada oscura, acompañada por una garúa tenebrosa. 

El mejor de los avisos de que vendría  “candela pura”: bastó con abrir un poco la ventana de la camioneta, mientras nos adentrábamos por una trocha hasta la bahía que colinda con la autopista que conduce a Barranquilla,  y ya los diminutos y puntiagudos insectos estaban estresando nuestra rutina previa al ingreso marítimo, que por lo general se hacía calmadamente.  Pensamos que al entrar de lleno a la playa todo pasaría, pero no fue así; la nube nos siguió a ambos y, además de no dejarnos terminar todo lo que acostumbramos preparar con minucioso cuidado para arrancar el día, a David le tocó enfrentar un mar embravecido con olas considerablemente grandes y seguidas. Mientras a duras penas sujetaba la cámara de video y seguía asediado por los hematófagos “propietarios” del lugar, lo contemplé con mucha tensión.  Sabía de la destreza del líder, pero también sabía que -incluso para un experimentado navegante como él-  6 olas seguidas,  tras un vuelco del kayak, no sería cosa fácil de pasar.  Afortunadamente lo logró y la expedición siguió adelante sin mayores dificultades.

La llegada a Barranquilla implicó dedicar un día entero a evaluar diferentes alternativas, porque  
pasar la desembocadura del majestuoso río Magdalena no era fácil en lo más mínimo. Fuimos advertidos de ello en reiteradas oportunidades. Bottome ya conocía  lo que significaría ese instante de intrepidez para enfrentarlo: se trata de un lugar donde las olas sacuden hasta a los buques de buen calado. Este detalle  puede ilustrar a nuestros lectores acerca de lo que hubiese hecho con una embarcación tan pequeña y de tracción a sangre como lo es un kayak. La estrategia final nos llevó a tomar los canales internos que se unen al citado corredor fluvial. David porteó su kayak del mar hasta el Canal del Torno, donde lo esperamos y escoltamos con una embarcación a motor que nos prestó apoyo para ese momento de la navegación. Finalmente nos encontramos con el Magdalena, el cual  cruzamos. De allí direccionamos a Las Flores (Barranquilla). Los días siguientes mantuvimos la rutina; las aventuras y las anécdotas también siguieron sumándose a las bitácoras de la expedición. Su lectura pueden ustedes disfrutarlas  en la página web: www.retocaribe.com Avanzamos con la mira puesta en Necoclí,  lugar que sustituyó la meta inicialmente marcada en Turbo.

La decisión se debió a la intención de Bottome de darle continuidad a la expedición este año hasta la Ciudad de Panamá, ya que, desde Necoclí, la avanzada sería mucho más “sencilla”. Otro cambio de última hora fue el hecho de invertir la polaridad del rumbo náutico que se llevaba, por razón de los vientos, que para el instante en el que nos acercábamos a la meta estaban excesivamente en contra y mermaban drásticamente el avance de David. Como alternativa, éste prefirió completar la pierna (sector de navegación), que faltaba, partiendo desde la meta en Necoclí, hasta el último punto hacia el que logró avanzar en la dirección natural (Este – Oeste) que fue justamente Arboletes,  población igualmente perteneciente al Departamento de Antioquia.

Y es así como se completa la expedición el día 6 de noviembre de 2009,  tras haber superado las complicaciones climáticas, los zancudos, las elevadas temperaturas, los implacables rayos solares, sorpresivos encuentros con gente “sospechosa” en lugares casi inhóspitos, pero también, después de instantes, lugares y personajes sin igual, con curiosos y simpáticos niños costeños, tradiciones, costumbres y paisajes que nos marcaron de por vida. Una costa llena de hermosos contrastes, que permanecerán tatuados por siempre en nuestras mentes.   

DAVID BOTTOME:
Líder de la expedición. Venezolano (50); de profesión Piloto Comercial (25 años de experiencia). Kayakista deportivo, velerista trasatlántico, atleta de aventura, empresario, amante de los entornos naturales, montañista y esquiador aficionado. En 2008 fue integrante del Reto a la Costa, la primera travesía en kayak que logra navegar en 63 días toda la costa de Venezuela (1.680 km). Cumplió su travesía por el Caribe colombiano en poco más de un mes y se prepara para continuarla, desde Necoclí (Antioquia) hasta Ciudad de Panamá.

1GERMÁN BRICEÑO: Coordinador de medios, logística en tierra y productor audiovisual de la Expedición Reto Caribe. Periodista venezolano (38 años de edad). Director y Editor de la revista colombiana Aventuras Xtremas, especializado en deportes y turismo de aventura. También se ha destacado como organizador de eventos multideportivos y corresponsalía internacional en importantes competencias de aventura: Discovery Channel Eco-Challenge (Argentina), Desafío de Los Volcanes, Adventure Race Worldseries Championship Ecomotion/Pro, entre otras. ·        

DISTANCIA TOTAL: 909,7 km·        
Días de expedición: 32 ·  Días efectivos de paleada: 24 días. (No incluye aborto de salida en Barú) o    Promedio por día de navegación: 37,9 km x día· Acumulado tiempo total: 155:48 o    Promedio por día de navegación: 6,49 horas x día·         Paladas: 508.680 o    Promedio por día de navegación: 21.195 paladas x día.·         Récord de navegación personal para David en solitario: 910 km en 156 horas.·         Récord de día más largo de navegación para David: 55,1 km·         Récord de trayecto de mar abierto más largo personal para David : 29,8 km·         Hidratación del navegante: promedio de 3 a 5 litros x día de gatorade más 2 jugos de pote.·         En carro Germán recorrió: 5.465,8 km comparado a 4.026,4 de la pre-gira.

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