La W de Torres del Paine y mucha Patagonia

Escribe: epulver
Un viaje para concretar el trekking más conocido de Torres del Paine, un bonus en el maravilloso Chaltén, y los faros del Estrecho de Magallanes.

 

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Cabo Vírgenes en el Km 0 de la 40, Faros, pingüinos, y una frontera flexible

Río Gallegos, Argentina — miércoles, 30 de enero de 2013

Sabiendo que los 150 km que nos separaban de Cabo Vírgenes nos llevarían 3 horas, salimos temprano para poder recorrer no sólo el faro, y la pingüinera, sino llegar al Hito 1 en la frontera con Chile y ver desde el alambrado el Faro de Punta Dungenes, chileno. A partir del km 17 de la ruta 3 hacia el sur se ingresa a la ruta provincial 1 que en realidad es hoy la nueva Ruta 40 ya que el Km 0 de la mítica 40 hace unos años está en cabo Vírgenes en lugar de Punta Loyola. Sin embargo hasta el día de hoy Vialidad Nacional por un lado dice que la Ruta 40 nace en Cabo Vírgenes (donde está el cartel) pero en sus mapas sigue apareciendo que nace en Punta Loyola donde el cartel original ya no está, o quedó dentro del alambrado de una propiedad privada (una empresa relacionada al puerto). Hasta leí en un foro lo siguiente:

“Hecha la consulta en Vialidad Provincial (Prov. de Santa Cruz) en el área de Ingeniería, son los que relevan las rutas, definen las marcaciones y hacen el plano OFICIAL, el nuevo estará próximamente en la página de Vialidad Provincial.
El tema es así ...
Tomando como inicio (para la provincia) el Km cero aquí ... la 40 "nace" en Cabo Vírgenes ... Km0 ... e inmediatamente de nacida, comienza una INTERRUPCIÓN (palabra indicada en el listado de puntos notables de la RN40) ... es decir, no va a ningún lado!!! ... desaparece!!!
A 100 Km de dicha interrupción, en el puerto de Punta Loyola ... renace!!! "FIN DE INTERRUPCIÓN", según lo marcado en el mismo listado ... SIII!!! ...
O sea ... digamos que queda así develado el misterio!!! nace, inmediatamente se corta y renace a 100 Km ...”

Llegamos pasadas las 11 y fuimos directamente a la confitería  “Al fin y al Cabo” que estaba cerrado pero que abrieron para atendernos ya que no había visitantes en toda la zona. Tomamos un café y me dieron información de cómo visitar el faro, la pingüinera, y el Hito 1. Para visitar el faro y el museo tuvimos que buscar a los miembros de la Armada que están a cargo. Muy gentilmente nos guiaron al museo en la planta baja y con Gabriel subimos los 26 metros hasta la sala donde está la lámpara por una escalera caracol interminable. Desde arriba se aprecia toda la boca del Estrecho de Magallanes ya que el faro a su vez está sobre el cabo a una altura de 55 msnm y a lo lejos el faro chileno sobre la playa en Punta Dungenes. Los marinos nos contaron que están 2 meses allí y que suelen intercambiar visitas con la familia del faro chileno cruzando el alambrado por lo que nos dijeron que si encontrábamos la barrera levantada  de la empresa PetroAR y podíamos llegar al Hito 1 nos recibirían gustosamente ya que la familia chilena permanece allí  2 años.  Antes de ir para allí pasamos por la pingüinera que tiene un circuito  auto guiado con un mirador sobre la playa y más de 200.000 animales con sus crías cambiando las plumas. Es la segunda  colonia de la especie magallánica detrás de la de Punta Tombo en Chubut. La vuelta de 1.3 km nos llevó unos 40 minutos y pudimos ver muchas crías casi listas para su primera experiencia en el agua una vez cambiado el plumón por las plumas impermeables definitivas.  Nos dirigimos por el camino que bordea el agua hacia Punta Dungenes. Yo había impreso unas imágenes de Google Earth para poder llegar ya que se abren muchos caminos hacia los costados pero hay que seguir hasta la entrada de la petrolera que pese a tener su propio predio alambrado pusieron una barrera que si estuviera cerrada no se podría acceder a la playa que es pública. Por suerte estaba abierta y pasamos como Pancho por su casa entre camiones y un grupo de operarios que con un equipamiento especial parecían estar perforando un pozo, saludamos y seguimos hasta donde termina el camino algo arenoso a unos 200 m del Hito 1.  Bajamos con Gabriel y caminamos hasta  allí, sacamos algunas fotos del Hito y del faro chileno y vimos que ahí terminaba el alambrado por lo que en un par de pasos ya estábamos en Chile. Sacamos la típica foto atrás del alambrado y  después fuimos hasta la orilla del mar que sería donde empieza el Estrecho de Magallanes.

De regreso me acerqué nuevamente al alambrado y vimos a una chica de unos 15 años con un nene de unos 3 años que jugaban en el parque mientras el padre arreglaba una ventana. La saludé y le pregunté por el camino del lado chileno para acceder al faro viniendo por el desvío que sale una vez cruzada la frontera en Monte Aymond. Me preguntó para qué quería saber eso y le dije que en otra oportunidad me interesaba visitar el faro.  Se rió y me dijo que podía pasar el alambrado y como turista visitarlo sin problemas. Nos pareció muy alevoso saltar el alambrado así que dimos la vuelta por la punta del alambrado. Desde donde estábamos serían unos 330 km si quisiéramos llegar al faro por los caminos normales pasando los controles fronterizos correspondientes, así apenas 300 metros.

El padre nos recibió muy amablemente. Estaba sellando las ventanas  con un sellador siliconado porque cuando sopla viento allí se filtra por cualquier rendija. Nos abrió su casa que está debajo del faro y dividida en la vivienda y el museo y la escalera de acceso al mismo.  Estaba todo impecable pintado con pintura epoxi y todo reluciente. Como ellos viven allí dos años tienen tiempo y ganas de mantener todo impecable a diferencia del faro argentino donde desde 2004 que no se pinta, luego del acuerdo con Tersuave para pintar todo el faro (por eso justo en nuestra anterior visita no pudimos subir), y nunca más se volvió a realizar mantenimiento.                               

Subimos por la escalera caracol los 22 m que llevan a la linterna, y allí  nos ofreció salir al balcón dado que los vidrios estaban algo sucios.  Abajo está la primera cúpula  de cobre y la baliza original ubicada allí en 1875. Luego de media hora agradecimos la visita y volvimos a Argentina donde habían quedado Carina y Patricia. Al regreso nos desviamos un par de kilómetros hasta un antiguo cementerio  de náufragos de unos 100 años de antigüedad donde la única tumba reconocible es la del poblador Conrado Asselborn que vivió cerca del faro durante  muchos años vendiendo cueros de zorro y pescando, hasta que se suicidó en 1992.
 http://www.numero5.revistanucleo.com/historia.html http://www.atna.com.ar/web/index.php?option=com_content&task=view&id=88&Itemid=27          
Muy cerca de allí está el monumento en el lugar arqueológico de la Ciudad del Nombre de Jesús fundada por Sarmiento de Gamboa pero cuando vi el cartel junto al de la indicación del cementerio  pensé que era lo mismo. Tampoco se promociona ni en el lugar (los  guardaparques sólo asesoran sobre la pingüinera)  ni en Río Gallegos.  Recién ahora en Google Earth veo 3 fotos del lugar, lo mismo que la casa de chapa de ese personaje que está sobre la playa debajo del faro argentino y que descubrí en el programa En el Camino. Dos buenas razones para volver en otra oportunidad al fin del continente.

Regresamos a Río Gallegos  a las 8 de la noche, todavía pleno día para esas latitudes. A mitad de camino pasamos por la Estancia El Cóndor, impecable, con todas sus construcciones pintadas entre montes de álamos y pinos, y  el pasto cortado como una cancha de golf. La estancia es de Benetton desde 1997 pero se dice que Lázaro Báez la acaba de comprar a fines del 2012.


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