El vuelo era largo y ya era viernes. Mientras tanto, yo seguía pensando que no sabía nada... Aunque había celebrado y gozado con su fútbol: zico, kaká, kafú y pelé, llorado con la historia del maracanazo y las goleadas en los mundiales (incluyendo ese 9-0 a la selección Colombia en el preolímpico de Londrina), soñado con sus playas y sus tangas al compás de la "garota de Ipanema", bailado o al menos escuchado samba, lambada, bossa nova, Roberto Carlos ó Xuxa, bebido caipirinha, almorzado en algún rodizio, probado una lata de guaraná, diagnosticado con temor o curiosidad los estados intersexuales de Roberta Close en los años 80, dudado de su condición de primer exportador mundial de café, criticado o admirado su carnaval, sus pilotos de la fórmula 1 ganadores cada semana, la maratón de San Silvestre ó simplemente envidiado su inigualable capacidad para la capoeira y el vóley playa. Sabía que no me gustaban las novelas espirituales de Paulo Cohelo, tanto como disfrutaba leyendo la crítica social de Jorge Amado. De repente recordé que tenían la mayor economía de latinoamérica y el más popular y visitado destino turístico de toda sudamérica: Rio de Janeiro !!!!