Diarios de viaje > Río de Janeiro, América del Sur

Vuelvo al río...

Escribe: Barbara_
Pues sí, pues sí. Aunque creí que mi periplo por tierras cariocas había llegado a su fin, nada más lejos de la realidad, vuelvo a Rio pasado mañana, así que habrá más historias que contar, y el carnaval se acerca peligrosamente...

 

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Para no olvidarlo nunca

Río de Janeiro, Brasil — domingo, 25 de enero de 2009

Una vez superada casi por completo la resaca de mi cumpleaños me veo en la obligación de confesar que ayer fue un día especial, aunque no paré de pensar en todos los que no estaban conmigo mis compañeros pusieron de su parte y me hicieron sentir una reina.

El sábado comenzó siendo como el resto, madrugamos, tomamos el taxi y el conductor me entregó mi primer regalo, que no fue otro que preguntarme si cumplía 20, yo pensaba que estaba de broma y entre carcajadas le dije que no, y me dijo entonces 22, y yo ya muerta de la risa le dije son 27, él con cara de pocker me juró y perjuró que era la edad que el consideraba que aparentaba. Aunque sé que es improbable que sea cierto, yo voy a creérmelo.

Tras este momento tan conmovedor para mi ego, llegamos a la plataforma y le comenté a Baptista, el fiscal de la obra, que era mi cumpleaños y que había traído una tarta para más tarde. Se sorprendió, me felicitó y me dijo que había que celebrarlo. El resto de la mañana transcurrió sin pena ni gloria. Comimos y tomamos la tarta, invité a los brasileños con los que tengo más relación y otros que son un compromiso doloroso, total que guardé un trozo a Baptista porque había desaparecido. De repente llega Henrique, mi brasileño preferido después de Baptista, y me comenta que Baptista tiene una cosa que enseñarme en la sala de control, ilusa de mí me sorprendí porque él normalmente no trata asuntos de trabajo conmigo, pero fui para allá y cual fue mi sorpresa cuando encuentro un ramo de doce rosas rojas y un regalo, me rodearon y comenzaron a cantar el cumpleaños feliz en brasileño, estaba que no cabía en mí, y cuando ya no podía estar más impactada Baptista pidió silencio y me avisó que había una tarjeta, y leyó:

"Você é muito especial
uma pessoa sem igual
que nao pode ser descrita,
que nao pode ser medida

Porque tudo o que você faz
vem do coraçao...

Uma pessoa especial,
através de muitas maneras maravilosas,
através de palavras mágicas de carinho,
através da sua alegria...

Eu vejo muito amor
em tudo o que você faz
e tudo isso faz de você...

Uma pessoa muito especial

Feliz aniversário"

Tras leerlo todos empezaron a aplaudir y me dijeron que abriera el regalo, era un perro de peluche. Por más que lo pienso no encuentro explicación a que una persona se moleste de tal manera por alguien que apenas conoce, y es que Baptista, es mucho Baptista. Y aunque fue él quien lo compró dijo que era de parte de todos, sin palabras.

Después de todo esto y de superar el nudo que tenía en la garganta, Ángel y yo nos fuimos de la plataforma a eso de las cuatro y media y descansé porque la noche prometía.

Quedamos en el restaurante Felice a las 21:30 y, por supuesto, me retrasé lo justo para ser la última en llegar, pero sin pasarme, así que llegué a las 21:45.
Antes de cenar, y durante la cena, pedimos unos martinis, los sirvieron en esas copas típicas de los Manhattan de Sexo en Nueva York. Cenamos bastante bien y al terminar la cena aparecieron dos camareros con una copa gigante de helado y unas velas cantando el cumpleaños feliz, eran de esas velas puñeteras que se apagan y vuelven a encenderse, entonces entró en acción Santiago y las apagó con los dedos, según dice él este poder de no quemarse se lo otorgan sus callos, comentario muy de su estilo.
Entonces me entregaron su regalo, un bolso precioso de Accesorize.

Cuando traspasé todas mis cosas del bolso antiguo al nuevo, nos marchamos a la discoteca Hippopotamus, en el mismo Ipanema, como había demasiada gente esperando para entrar delante de nosotros decidimos cambiar los planes y beber unos caipiroskas en un bar cercano. Cuando ya habíamos bebido suficiente, nos atrevimos a probar suerte de nuevo en la discoteca, entramos y lo pasamos bastante bien, como de costumbre.

Fue un día redondo, y más teniendo en cuenta lo poco animada que yo estaba. Todo gracias a mis compañeros, que no los cambio por nada del mundo, perdonar por haberos subestimado porque sois los mejores.

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Últimos comentarios

mirnoca dice:
Que bueno tener esos compañeros de trabajo, que tengan esos detalles
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Barbara_ dice:
Sí, la verdad que tuve los mejores compañeros que nadie pueda desear, no hubiera querido viajar con ningunos otros. Me hicieron sentir en casa a 10000 kilómetros de distancia.
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