Diarios de viaje > Río de Janeiro, América del Sur

Vuelvo al río...

Escribe: Barbara_
Pues sí, pues sí. Aunque creí que mi periplo por tierras cariocas había llegado a su fin, nada más lejos de la realidad, vuelvo a Rio pasado mañana, así que habrá más historias que contar, y el carnaval se acerca peligrosamente...

 

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Los 25 metros que me separaban de la gloria

Río de Janeiro, Brasil — sábado, 31 de enero de 2009

En una de mis fotos del álbum "Mi lugar de trabajo", se muestra de qué manera montan los andamios en las alturas aquí en Rio de Janeiro, y como comentario digo "me he librado de subir a la torre..."  Pero es que soy una bocazas ¿o es que acaso aún no lo sabíais? 

Aunque no me vi en la obligación de subir a la torre donde están las maravillosas cámaras de mi magnífico compañero Ángel, mi afán aventurero, y mi ligero masoquismo, me empujaron a no perder la oportunidad de tener una vista diferente de la Bahía de Guanabara y ya de paso experimentar un poco de miedo.

Como Ángel antes de Navidad estaba en Pecem, se suponía que por esa fecha yo era la encargada de las cámaras y el cachondeo de los brasileños era “Bárbara (o Santa Bárbara o Santísima como algunos inhumanos me llaman) ¿cuándo subirás a la torre?” Y se partían de risa dando por hecho que no lo haría, que incrédulos, se nota que no me conocen ni a mí ni a mi IOF (Inmenso Orgullo Femenino). Así que un poco por la experiencia y otro poco porque me tocaban la moral, decidí que era momento de probar suerte subiendo una escalera de 25 metros totalmente horizontal sin parar (en Brasil no conocen el término “plataforma de descanso”) y a disfrutar de las vistas.

El problema fue que no contaba conque tenía que ir pasito a pasito porque las rodillas me daban con los escalones (de escalón nada, barra cutre salchichera), el arnés se me enganchaba en los arcos que en teoría deben salvar tu vida, aunque te la fastidian más que otra cosa, que lo que iba enganchado a la línea de vida me quitaba el aliento porque cada 70 cms recorridos me obligaba a ir tirando de ello manualmente, todo esto con el casco y las gafas puestas y con un sol de justicia.
Yo me había imaginado como una heroína subiendo la escalera, llegando al andamio de las cámaras triunfalmente, levantando los brazos y siendo vitoreada por las masas…
La realidad fue que llegué medio muerta, sudando como un pollo y nadie estaba mirando, mi hazaña se diluía junto con mi esperanza de que lo hubieran visto.

El caso es que, como buena profesional que soy, recogí mis mangas enganché los mosquetones al andamio de dudosa fiabilidad, respiré hondo, superé mi decepción y… empecé a hacer fotos, mientras Ángel sí que cumplía con su trabajo. Pero tampoco quiero restarme más mérito de lo necesario, que conste que el andamio se movía un montón y estaba a mucha altura, y controlé por 5 veces las ganas de bajar corriendo invadida por el miedo, confirmé que no tengo vértigo.

La bajada no fue menos glamurosa, además de lo anteriormente citado hay que sumar el cansancio de la subida y la decepción de no ser el centro de atención por mi atrevimiento. Pero una vez más me adelanté a los hechos y resulta que cuando me quedaban unos 10 barrotes por descender oí un “Santísima” conocido, ¡era Aloisio!, estaba salvada porque él es el brasileño más bocazas y cansino del mundo, el hecho de que él me viera me aseguraba que hasta mi tía de Gijón se enterara de lo que había hecho, así que por primera vez me alegré de ver al estridente y pesadilla de Aloisio, mi seguro hacia la gloria de los valientes.

Y una vez más Brasil me complació, todo el mundo se enteró y me miraban con cara de:

 “Ahí va la ingeniera española, que valiente es y que respeto la tenemos, además es superinteligente y atractiva” (esto último es de mi cosecha, perdonarme pero es que le da más chispa al asunto)

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Últimos comentarios

katacroker dice:
ole, como buena española torera, es valiente!!!!!
Publicado

edunayo dice:
Sí había alguien mirando... ¡seguro!


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AngelMadrid83 dice:
Impresionante relato Bárbara. No doy crédito, como los bancos.

Te seguire amiga, un besazo

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mirnoca dice:
Muy divertido el relato, lo que es yo le tengo fobia a las alturas, y no me subo ni aunque este el mismisimo Kevin Kobsner ESPERANDOME EN LA CIMA!!!! jajaja....
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Vista de los brazos desde las alturas

   

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