Como ya habíamos dicho, esta ciudad capital se destaca por su belleza arquitectónica e histórica, por lo que es la más elegida por los turistas. Entre su estructura edilicia encontrarás elementos del arte germano del siglo XVII. El paisaje urbano denota la preocupación de sus habitantes por su conservación y el hecho de poder pasear por sus calles, cuestión que ha devenido en la creación de numerosas peatonales que se pueden transitar en un bonito recorrido, conociendo así la verdadera vida letona.
No puedes dejar de visitar la catedral luterana de Santa María, la más amplia de los países bálticos. Dentro de los paseos de tinte religioso, también encontrarás la iglesia gótica de San Pedro, rastro inconfundible del arte medieval, construida en madera y que fuera el edificio más alto del continente entre sus contemporáneos. En cuanto a templos, también se encuentra en esta ciudad el antiguo templo calvinista de la Reforma, al que actualmente se le dio una función como sala de conciertos, además de ser uno de los restaurantes más visitados.
En el recorrido urbano, se recomienda también darse tiempo para visitar una hilera de casas cercanas a la Iglesia de San Jacobo y el Parlamento que se conoce como “Los Tres Hermanos”, además de la Puerta Sueca y Powder Tower, ésta última originaria del siglo XIV. En la zona de la Capital, conocida por sus numerosos bulevares, podrás conocer el Monumento a la Libertad y el Canal de la Ciudad.
Pero no todo es historia y arquitectura, Riga tiene una movida y excitante vida nocturna; sólo basta con acercarse a sus bares y discotecas para vivirla.