En busca de la magia de Toscana

Escribe: kubasvensken
Me gusta viajar en tren. La autonomía de poder caminar por él a la vez que se disfruta del paisaje fuera, me causa una sensación de enorme independencia. Si añadimos a esto que ese paisaje no es otro que Toscana, se convierte todo en un viaje mágico de indescriptible deleite.

 

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A todo tren.

Rávena, Italia — jueves, 28 de agosto de 2003

Esa mañana me desperté poseído por el espíritu del viajero.  Después de correr mi ronda de diez kilómetros por la orilla de la playa y ducharme, cogí mi mochila y salí a desayunar.
En Suecia suelo siempre tomar un desayuno sano con mucha fruta y yogurt pero en Italia no puedo resistirme a las tentaciones de su repostería. Siempre desayuno un capuchino con un dulce, casi siempre un cannolo.

No hay nada como un cannolo. Para los que no lo conocen, les diré que es un dulce de masa frita enrollada con una mezcla o relleno a base de queso ricotta  o mascarpone y aderezado con diferentes sabores como pistacho, chocolate, vainilla o fresa y adornado con frutas confitadas. De solo pensar en ellos se me hace la boca agua...Bueno, ya me estoy saliendo del tema.

Después de desayunar me fui a la estación de trenes, donde me informé de como viajar a Toscana. No tenía un plan específico pero quería hacer una parada previa en Bolonia antes de adentrarme en La Toscana.  La amable joven que me atendió al comprar los billetes, me recomendó que en vez de viajar directamente a Bolonia, visitara primeramente Ravena, solo tenía que desviarme un poco de la ruta. Y así lo hice. Mi primera parada fue Ravena.  El billete del tren me costó 4.50 euros.

Ravena es una ciudad preciosa y no muy grande de apenas uno 140 000 habitantes, pero de una riqueza cultural impresionante.  Esta ciudad es famosa por sus monumentos medievales y bizantinos y por ser el lugar donde descansa Dante Alighieri, autor de La divina comedia.

Me sorprendió mucho la belleza de la "Piazza del Popolo" o Plaza del pueblo, muy majestuosa para una ciudad tan pequeña. Este sitio refleja la herencia arquitectónica de muchos de los conquistadores de la ciudad.

En Ravena almorcé en "La Gardela", que es un restaurante de comida tradicional muy bueno y barato. Tiene este lugar una atmósfera genuina ya que mucha de la gente que vi en él eran italianos. Allí comí un "fettunti al formaggio" de entrante, una especie de pan horneado adobado con ajo y aceite de oliva, topado con queso "pecorino", hojas de salvia y lascas de pera.  Seguidamente pedí un filete de ternera con salsa de champiñones.  De postre pedí un tiramisú que completé, como suelo hacer siempre, con un café espresso. De más está decir que este concierto de sabores iba acompañado de un vino que me recomendaron en esa taberna. Todo esto por 20 euros, exceptuando el vino. En Suecia me hubiera costado el doble o más y no hubiese estado tan sabroso como allí.

Satisfecho, continué mi viaje en la tarde, esta vez camino a Bolonia, donde pasé la noche.

Hay mucho que decir de Bolonia, pero quizá lo más emblemático de esta ciudad es su universidad que está considerada la más antigua del mundo. Allí estudiaron Nicolás Copérnico y Dante Alighieri, entre otras figuras célebres.  Pero también ésta ciudad destaca por sus innumerables monumentos históricos ya que es una de las primeras urbes italianas y data de la época de los etruscos.

Bolonia tiene sus propias torres inclinadas, quizá no tan bellas como la de Pisa, pero inclinadas al fin. Son las torres gemelas, las llamadas Garisenda y Asinelli . Bolonia es la ciudad de las torres medievales. Se dice que se llegó a construir hasta 180 torres  ya que los jerarcas de la ciudad competían en prestigio al construirlas haciendo de esta urbe una auténtica cuidad de rascacielos.  En la actualidad solo quedan unas veinte de ellas. 

Entre los museos destaca la "Pinacoteca Nazionale", con una riquísima colección de obras de arte del Renacimiento. 
Me interesan mucho las artes plásticas, así que les ruego que  me perdonen si los importuno con las descripciones de los museos que visité, pero creo que no se puede hablar de este viaje sin mencionarlos.

En Bolonia me alojé en el Hotel "IL Guercino" por 40€ que está a solo 300 metros de la estación de trenes. 

Bolonia es un auténtico baúl de acervo cultural llena de museos, plazas y monumentos históricos. Estaba claro que no bastaba con un día para apreciar todos sus encantos. Tendría que volver otra vez y dedicarle como mínimo una semana a esta seductora ciudad.  Decidí entonces continuar con mi viaje.  Estaba a punto de entrar en Toscana y mi primera parada, no sería otra que la Reina de todas las ciudades, la incomparable Florencia.


Tips:

Les recomiendo pasar al menos un día entero en Ravena. Hay mucho que ver en esta bella cuidad. Yo solo estuve unas horas y me arrepiento de no haberle dedicado más tiempo.

En Rávena, Italia

Opiniones:

Mi calificación promedio:
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Servicio    
Comida    
Ambiente    
Precio/calidad    

La Gardèla

Comida: Cocina Mediterránea en Marina di Ravenna, Italia

Exquisito restaurante con precios muy asequibles y un servicio estrella.

Mi calificación promedio:
  •  
Servicio    
Ubicación    
Limpieza    
Precio/calidad    

Il Guercino

Alojamiento: Hotel en Bolonia, Italia

Buena atención, buen precio. En el centro de la cuidad.


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