Diarios de viaje > Departamento de Lima, América del Sur

Churin: de aguas, ruinas e iglesias coloniales

Escribe: PabloyPilar
Todo empezó ojeando una revista peruana sobre turismo cultural llamada “Bienvenida”, en ella se hablaba sobre una serie de iglesias de la época colonial, cerca de 40, datadas en los siglos XVII y XVIII, ubicadas en la provincia de Oyón ( a 260 km de Lima), unas pequeñas joyas apenas visitadas....

 

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Rapaz

Rapaz, Perú — viernes, 30 de julio de 2010

En nuestro quinto día de viaje tocaba nuevamente madrugar pues teníamos pensado recorrer el tramo que media entre Huancahuasi y Rapaz a pie dado que el transporte entre ambos lugares era solo miércoles y sábados en torno a las 2-3 de la tarde, el carro en realidad viene desde Huacho; era martes y nosotros no podíamos esperar más pues nuestros días estaban contados, así que tocaba caminar los aproximadamente 12 km que separaban ambos lugares (la distancia no está clara, según una señalización en Huancahuasi Pueblo son 8 km, pero según nuestra guía de viaje eran en torno a 12, lo cual creemos más acertado). Acordamos dejar nuestro equipaje con la señora Mirian y partimos a las 7 y 30 am con una pequeña mochila. El camino no es difícil, pero se recomienda madrugar para evitar las horas de sol. Para orientarse se debe seguir el rio, pasar por “la Cascada del Escalón” que es una belleza, luego de lo cual viene una pampa amplia y espectacular  y luego tres piscigranjas. Tener cuidado con los perros de varias de las casas. Pasada la tercera piscigranja, después de una hora y veinte de caminata, se debe prestar atención pues pronto se hará visible, al otro lado, en los cerros del frente,  el COMPLEJO ARQUEOLÓGICO DE  “RAPAZMARCA”.

Para llegar hasta ellas se debe seguir caminando por la carretera hasta encontrar una señal verde que  dice “Huancahuasi 24+500” y allí bajar para cruzar un pequeño puente de piedra  y luego uno de madera para empezar una pequeña subida. Como dato orientativo contar que detrás de las ruinas se puede ver el imponente Farallón de Punguyo. Rapazmarca está totalmente abandono, existiendo en algunas estructuras techos metálicos añadidos por pastores y estando cubierto todo por abundante vegetación, aun así se pueden ver muros con ventanas en razonable estado de conversación, destacando especialmente dos altas  torres de unos 6 metros. Vale la pena la visita. Visitadas las ruinas y regresados al camino continuamos nuestra búsqueda de Rapaz, luego de 1 hora y 40 se llega a una partición de la carretera ya que aparecen dos ramales, en ese momento se debe elegir la vía mas nueva, es decir la de la izquierda que es ascendente y en la que existe la señalización de baden y luego ya en lo alto seguir hacia la izquierda, pues hacía la derecha la carretera lleva hasta el pueblo de Oyon. Eran como la una de la tarde (luego de 5 horas caminando) cuando por fin, y tras varias perdidas de camino, llegamos a RAPAZ.  El trekking si bien no tiene subidas ni pendientes muy exigentes si demanda mucho esfuerzo por ser largo, la misma gente del pueblo se sorprendía de que lo hayamos hecho, pero sinceramente es inolvidable, hemos visto muchos colibrís, aguiluchos y hemos sentido mucha paz y no nos hemos cruzado con nadie en la ruta, es muy tranquilo. De querer hacerlo te recomendamos que tengas algo de experiencia haciendo trekkings, llevar agua y provisiones para el camino, mucha protección solar y gorra y mucha paciencia.
 
La plaza de Rapaz tiene su encanto, los niños juegan allí mientras las gallinas buscan gusanitos en el suelo, todo esto a la sombra de la hermosa iglesia colonial, la “capilla Sixtina de los andes”. Por casualidad una mujer se nos acercó resultando ser la llavera de la iglesia, Mónica Encarnación Gallardo (tiene ese cargo hasta diciembre 2010), con la que quedamos para visitar el templo después de comer. Almorzamos en uno de los dos únicos restaurantes que hay en el pueblo y buscamos alojamiento en el único hostal (el  de la Sra, María Flores, Pasje Sta Rosa 304) pero estaba lleno debido a unas obras que se estaban llevando a cabo en la carretera. Por suerte Aurora Encarnación Gallardo, la bondadosa y amable prima de la “llavera”, nos propuso ayudarnos con un cuarto que normalmente es ocupado por su hijito. El Cuarto era muy humilde y tan solo nos cobró  5 soles a ambos. Esta señora tiene una tienda en una esquinita de la plaza, frente a la municipalidad, recomendamos ir a comprarle, ella es la amabilidad en persona.

Por fin el gran momento, llegó la señora Mónica y entramos a la iglesia San Cristóbal de Rapaz que es sin duda la joya de la corona, con unas pinturas murales andinas (s. XVIII)  que cubren casi la totalidad su interior (muros, vigas y techo), e incluso conservándose algunas pocas  en su fachada.  La técnica pictórica seguida es la conocida como “horror al vacio” que significa que todo esta recubierto de pinturas, no existiendo espacios en blanco. Podemos encontrar escenas religiosas del Evangelio, del infierno, la vida y la pasión de Cristo, que se entremezclan con otras profanas y costumbristas. Así figuras de sirenas o negritos bailando se confunden con imágenes de vírgenes y santos, evidenciando un vano esfuerzo de los misioneros por catequizar a la población indígena. Mencionar que como en muchas otras iglesias de la zona los antiguos techos de las iglesias eran de “Ichu” (paja seca que crece en el altiplano) pero que con el tiempo se reemplazaron por laminas de calamina. En la iglesia se han llevado a cabo trabajas de restauración con fondos internacionales. Por suerte en esta iglesia no se ha producido ningún robo, pues según nos contó la llavera existe un eficaz comité de autodefensa que vigila el pueblo. Es costumbre dejar colaboración tras la visita, esa colaboración junto con los datos propios de dejan plasmados en un libro registral. La colaboración es para la comunidad. Pudimos observar que había turistas de países tan lejanos como Alemania o Canadá y de profesiones tan interesantes como pintores o historiadores, la iglesia es más famosa de lo que se cree afuera más que en el mismo Perú.

Existe un teléfono en la tienda del señor Juan de Dios y es  8300309 al que se puede llamar para coordinar las visitas con los llaveros, pues estos muchas veces se encuentran en sus chacras y puede ser que uno vaya hasta el pueblo  y no logre encontrarlos y se quede sin ver alguna de las dos principales atracciones, la citada iglesia y los Quipus gigantes, como fue nuestro caso que no pudimos ver éstos últimos al no encontrar a su llavero Sr. Candelario Cóndor. A parte de ese teléfono por monedas también existe otro satelital. El pueblo cuenta con Baños públicos pero están en pésimo estado ya que no hay desagüe, mejor pedir prestados los de la municipalidad. El pueblo está mejor comunicado con OYON que con Huancahuasi, hay una combi diaria que sale a las 7 am hacia Oyon, 10 soles, 1 hora y 15 minutos de viaje. Regresa desde allí a Rapaz entre las 5 y 5 y 30 pm.
Detrás de la municipalidad hay un parquecito-mirador que da hacia una quebrada profunda, bonita vista de todas maneras. Allí conocimos a doña Catalina que nos contó algunas anécdotas del pueblo como el caso de uno joven rapazino que se volvió loco y destrozó la estatua del Chasqui que estaba en medio de la plaza, ahora hay un Pachacutec que ha sido construido con otro material y puesto más arriba, no vaya a ser que otro vecino tenga un arranque de locura. También nos contó sobre la fiesta del pueblo que se celebra cada 30 de agosto (día de Santa Rosa) y del modo en que se celebra, con la danza del Incatincuy, donde el pueblo se parte en 2 bandos, unos que apoyan a Atahualpa y otros a Huascar (los dos últimos incas del estado andino), y que al inicio hay una pelea simulada pero al final termina todo en abrazos y una gran fiesta.  Desde ese lugar la señora nos indicó un camino que baja por la ladera del cerro donde está Rapaz y que podría hacer más rápido nuestro regreso a los baños de Huancahuasi . Al día siguiente decidimos tomar ese camino y verdaderamente fue más rápido ya que en poco más de dos horas llegamos a Huancahuasi baños, aunque también tuvo su complicación pues algunos tramos tenían pendiente y hubo que pasar por zonas de arbustos con pinchos debiendo extremarse el cuidado. El camino acaba frente a la primera piscigranja de Picoy.

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Cascadas del Escalron, en el trekk de Huancahuasi a Rapaz

   

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