Nuestra llegada a Ranakpur se saldó con un pequeño contratiempo: buscando hotel nos pasamos de listos y quisimos regatear más de la cuenta en uno de los mejores, que estaba genial.. Nos lo dejaban a 2.500 rupias cada habitación (que era perfecto, baratísimo) pero nos empeñamos en que bajase a 2.000, lo cual derivó en situaciones raras. Total, que como no quisieron bajar tuvimos que irnos pues se pusieron un poco bordes.
Terminamos en otro, más cutrecillo pero que nos lo dejaron a 1.100 rupias por habitación, el caso es que la habitación era preciosa pero elbaño pequeño y sin cortina de baño, ni nada. Resultado: baño completamente encharcado. El horror de la India. En fin...
Dos cosas de Ranakpur: el templo jainista (es como budista pero más radical. Ni billetera de piel, ni calcetines, ni cinturones de cuero.... ) pero es que el templo es una pasada brutal. Probablemente uno de los edificios más impactantes que he visitado en mi vida. Precioso, con fotos espectaculares, en mitad de la jungla.
Luego nuestro guía, Anil Solanki, con una profesionalidad fuera de toda duda, nos llevó de excursión por los alrededores, donde vimos un montón de monos, la jungla, dos lagos preciosos desde lo alto de una colina... vimos el atardecer con unos chavales indígenas, que recibían nuestras chocolatinas y caramelos como el maná del cielo. Una pasada de excursión, qué gran momento nos hizo pasar Anil en lo alto de aquella montaña!!!! Nunca estaremos lo suficientemente agradecidos.