Martes 23, siguiendo por el interior montañoso, nos dirigimos a Ragusa a unos 90 Km. (ciudad dividida en superior o moderna y Ragusa Ibla o inferior que es la parte antigua, destruida en 1693 por un terremoto y reconstruida en estilo barroco, declarada patrimonio cultural de la humanidad en 2002) . En 2 horas estábamos allí, y nos dirigimos a la parte superior que esta a 500mts del nivel del mar, y allí nos ubicamos después de dar unos cuantos rodeos hasta conseguir un hotel con estacionamiento en la parte céntrica , (muy complicado estacionar) de ahí fuimos a Ibla ,el casco antiguo que esta un poco mas abajo unida por varios puentes a la parte moderna. Dejamos el coche sobre una calle y subimos hasta la zona vieja, donde nos encontramos con un panorama pintoresco dominado por la iglesia de San Giorgio de neto estilo barroco tardío, luego pateamos un poco por la ciudad, volvimos donde habíamos partido y nos encontramos con una heladería que se especializaba en helados de vino (Gelati di Vini) tal era su nombre, muy sabrosos por cierto, justo en ese momento se largo un chaparrón , y nos resguardamos para terminar nuestros helados. Empezó a levantar un poco de frío, teniendo en cuenta la altura, así que volvimos al auto y regresamos al hotel, un breve descanso y a patear por la parte moderna de la ciudad, aproveche para comprarme un par de trapos que estaban en oferta , y después nos metimos a comer pastas en un bolichito pequeño frecuentado solo por parroquianos del lugar, tanto era asi que observamos que no había mujeres . Nos atendió una tana que parecía que nos ladraba , pero es así un poco la forma de expresarse de los ragusanos, la cuestión que comimos unos fideos caseros de rechupete con vino de damajuana recomendado por la dueña, todo muy rico y barato. Bueno era hora de regresar por las callejuelas iluminadas por farolitos de esta pintoresca ciudad, donde se percibe la calidez y el encanto de los pueblitos sicilianos.