Diarios de viaje > Ecuador, América del Sur
A través de Ecuador y sus verdes inimaginables
Escribe: julioprado
Entrar a Ecuador por Rumichaca, desde la vecina Colombia, es todo un espectáculo de verdes que se imprimen en la retina y por un momento confunden al cerebro al intentar descifrar aquel paisaje que penetra en ese rincón especial de la perplejidad, al no diferenciar si se trata de un gran mural colgado en las paredes del universo o es realmente auténtica naturaleza que vive y respira en esas latitudes celestiales tan acertadamente llamadas "el centro del mundo".
Quito colonial y moderna en perfecta simbiosis
Quito, Ecuador — martes, 27 de enero de 2009
Todas las calles lucen limpias y bien cuidadas. A algunos sectores, en los que las empinadas cuestas son la atracción del visitante, sólo les falta el tranvía para sentir que estamos en la californiana San Francisco. En las principales plazas, sobre todo en los alrededores del Monumento a los Mártires de la Independencia, en la plaza homónima, podemos observar a grupos de músicos autóctonos, que hacen una mezcla de melodías tradicionales con otras propias de la Península Ibérica, para las que utilizan varios instrumentos de percusión, de viento y de cuerdas, entre los que sobresale el charango, una especie de bandurria elaborada en el caparazón de un armadillo, que le da a la caja de resonancia un sonido muy peculiar.
Y si de compras se trata, es necesario hacerle una visita al mercado de la calle Cuenca, en donde ofrecen todo tipo de mercancía, en especial artículos de cuero (el de cabritilla es el más solicitado), pero antes de pagar hay que hacer gala de buen regateador, pues los vendedores siempre harán una considerable rebaja en cada compra.
La capital ecuatoriana, fundada por Sebastián de Benalcázar en 1534, quien la bautizó con el nombre de San Francisco de Quito, está situada en las faldas del volcán Pichincha (4.787 m.), en la hoya de Guayllabamba.
La temperatura promedio anual es de 13 grados centígrados, que la convierten en una ciudad de clima casi perfecto. En Quito se pueden distinguir tres zonas:
1) el centro, donde se hallan las construcciones más antiguas y conserva su carácter colonial casi intacto, con calles estrechas dispuestas de manera irregular y muchos monumentos de los siglos XVI, XVII y XVIII. En este sector es un pecado no visitar los barrios tradicionales de La Ronda, San Roque, La Tola y Cruz Verde, con sus típicas casas construidas en adobe sobre cimientos de piedra.
2) El norte de la ciudad, que se extiende de forma más rectilínea, desde la Alameda hasta Cotocallao, con anchas calles y bellas avenidas, paseos con árboles esmeradamente cuidados y numerosos parques (Mayo, Alameda, La Carolina) y es también un importante núcleo residencial.
3) El sur de la ciudad comprende los barrios populares de La Magdalena, Chimbacalle y Villa Flora, hasta Guajaló.Entre los monumentos de la época colonial, excepcionalmente conservados, podemos mencionar: la Catedral de sobrio estilo neogótico, en la que nos encontramos con antiquísimas reliquias de oro, plata y piedras preciosas, ornamentos de madera, mármoles y un altar finamente labrado por expertos orfebres, y en el margen derecho de la nave central, allí, muy cerca de la entrada principal, nos sorprende encontrarnos frente a frente con el héroe de la Independencia sudamericana, gran venezolano, pero orgullo de los quiteños: Antonio José de Sucre, el “Gran Mariscal de Ayacucho”; los restos del ilustre prócer descansan en un mausoleo hecho en un solo bloque de piedra volcánica del Pichincha, a cuyos pies comandó la gran batalla que contribuyó a la emancipación americana.
Otros monumentos dignos de mencionar son: el Convento de la Merced, la iglesia de la Compañía de Jesús y especialmente la de San Francisco (el “Escorial de los Andes”, lo llaman los quiteños), en cuya fachada nos encontramos con una placa que sintetiza el orgullo propio de los ecuatorianos por su tierra, sus antepasados y todo lo que tenga que ver con la historia de que hacen gala los hijos de los antiguos incas, chibchas, quitos, caras, paruahes y cañaris. “Bien se podría gloriar Babilonia de svs mvros, Nínive de sv grandeza, Atenas de svs letras, Constaninopla de sv Imperio, que Qvito las vence por llave de la cristiandad y por conqvistadora del mvndo, pves a esta civdad pertenece el descvbrimiento del gran río de Las Amazonas”.
Cuenta la historia que Gonzalo Pizarro, siendo gobernador de Quito, emprendió una expedición al Oriente, durante la cual Francisco de Orellana descubre el río Amazonas (febrero de 1542), a quien se debe el mítico nombre, ya que dijo haber encontrado en sus márgenes a varios grupos de mujeres guerreras.
El intrépido explorador español, quien para entonces tenía sólo 30 años, navegó por varios días hasta su desembocadura, por lo que los quiteños se atribuyen el “descubrimiento” de esta impresionante corriente fluvial de más de 6.500 kilómetros de longitud, que atraviesa Sudamérica de oeste a este, hasta unirse al Atlántico por el estado brasileño de Pará, donde alcanza una anchura de 300 kilómetros y bordea la isla de Marajó, del tamaño de Suiza.
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Últimos comentarios
hernanPerez dice:
Regresé ayer de un viaje por Ecuador y Peru desde Argentina.totalmente de acuerdo con respecto a Quito,es una ciudad hermosa,colonial y moderna a la vez,muy limpia y con un transporte público excelente.Es la antítesis de Lima que salvo algunos barrios y la espectacular San Francisco es una ciudad sucia y fea.Excelente tu relato...hpb67@hotmail.com
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mlmi2002 dice:
Muy bueno tu relato.... dan ganas de ir!!!
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Capítulos de este diario
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1
Ecuador de verdes y hospitalidad ilimitada
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2
Otavalo de mil sombreros y artesanía inimitable
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3
Quito colonial y moderna en perfecta simbiosis
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4
Camino del sur
Huaquillas, Ecuador | 27 de enero de 2009
En Quito...
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