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Ecuador con niñ@s: Nueve días en Quito 2

Escribe: capitan_tomato
El Parque Ejido es todo un respiro en el centro de Quito Nosotros buscamos en nuestra estancia en Quito lugares relajados para estar con Lluna y hay que decir que también se encuentran. Contactamos con Mónica Salazar a la que habíamos contactado a través de su blog de crianza que cuenta con el apartado sobre Quito con Niños. Con ella y con su hijo entramos al Vivarium de Quito a ver serpientes y anfibios y recorrimos el precioso Jardín Botánico colindante con el estupendo parque de l

 

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Capítulo 1
 

Ecuador con niñ@s: Nueve días en Quito

Quito, Ecuador — miércoles, 20 de octubre de 2010

El Parque Ejido es todo un respiro en el centro de Quito. Nosotros buscamos en nuestra estancia en Quito lugares relajados para estar con Lluna y hay que decir que  también se encuentran. Contactamos con Mónica Salazar a la que habíamos  contactado a través de su blog de crianza que cuenta con el apartado sobre Quito con Niños. Con ella y con su hijo entramos al Vivarium de Quito a ver serpientes y anfibios y recorrimos el precioso Jardín Botánico colindante con el estupendo parque de las Carolinas. Si en el núcleo  urbano casi no hay pequeños parques realmente nos sorprendieron algunos  de los grandes  otros parques que de la zona norte como el Metropolitano y el del Ejido que resultan perfectos para exiliarse de la ciudad  dentro de ella misma.   Son parques grandes,  limpios y llenos de columpios y estructuras de madera que además por  estas fechas de vacaciones escolares se encuentran llenos de niños. Otra visita interesante para pasar una mañana entera es el Museo del Agua, Yaku. En su imponente edificio acristalado además de seguir un itinerario  explicativo del circuito del agua pudimos recorrer sus estupendos  jardines y  gozar de unas vistas espectaculares del centro de la ciudad  así como del Panecillo.
 
La Casa Amarilla, nuestro alojamiento, era como un hogar reconstruido en Ecuador. En él estábamos casi en familia. En la Casa Amarilla se hospedan tanto los voluntarios de la ONG Verde Milenio como la familia de su principar promotora y alma mater, Jenny. Lluna se fue haciendo con el cariño de todos.  La nueva casa con sus escaleras, perros, costumbres y rincones por descubrir se convirtió en un nuevo espacio de juegos Allí convivimos con David, Kaat, Luís o…  Patxi, un amigo riojano que según reconoce él mismo vive del cuento y al que nos encontramos con monumental sorpresa para confirmar entre risas  aquello de lo pequeño que es el mundo. Con él estuvimos participando un  par de días en un taller sobre creatividad y papel maché que impartía  para la fundación cuandosevalaluz en Conocoto, cerca de Quito.
 
Viajando con una niña para nosotros es  muy importante alojarnos allí donde tengamos la posibilidad de cocinar  para controlar el gasto, lo que se come y a que horas. En Ecuador abunda la buena fruta tropical que tanto apetece en el desayuno. Algunas ya  conocidas como papayas, piñas o mangos y otras que vamos descubriendo  como la pitajalla, el tomate de árbol, el maracuyá, la guanábana o la  naranjilla. En este país se come abundante arroz y se aprecia el maíz.  Se estila la leche de avena y no resulta difícil encontrar huevos,  legumbres, verduras, pollo, pan de cereales y por lo que nos dicen  abundante pescado en la costa. Un poco de aquí sin olvidar lo de allí.  Somos irresistibles al aceite de oliva extra así que aunque casi al  doble de precio lo seguimos disfrutando. 
 
Confeccionar una dieta variada no resulta aquí nada difícil. En los supermercados de Quito, ciudad  como el resto del país en plena efervescencia consumista, uno puede  comprar casi lo mismo que en cualquier supermercado europeo o  norteamericano a condición claro de que pueda pagarlo ya que los precios de los alimentos envasados son también prácticamente equiparables en un país donde el salario mínimo para aquel que tiene un trabajo reglado  apenas supera los 200 dólares. La mañana que salinos de Quito hacía al León Dormido se levantó un sol radiante, el más espléndido de todos los que pasamos  allí en este verano que según comenta todo el mundo está resultando  anormalmente lluvioso. Tal vez fuera como si de alguna manera la ciudad  quisiera reconciliarse con nosotros para desearnos buena suerte en  nuestro camino.

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