Ecuador - salinas

Escribe: h32
Un día nos decidimos y más enamorados que nunca, partimos para Ecuador.

 

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Otavalo y Quito Ecuador

Quito, Ecuador — martes, 24 de abril de 2012

De inmediato a la frontera, un taxi COP7.000, es tarifa fija según constatamos al regreso, llegamos a migración de Colombia y no había absolutamente nadie en la fila, éramos los únicos, presentamos las cédulas y nos dieron unos formatos para presentar en el lado ecuatoriano, cruzamos con un aire de satisfacción, la fotografía de rigor y nos presentamos a la migración ecuatoriana… y de inmediato primera sorpresa, a pesar de haber leído en todos lados que no era necesario el certificado judicial, en Ecuador sí lo exigen, de inmediato se nos vino  a la mente, devolvernos a Ipiales, pero como en todo caso no falta el que va un paso adelante de nosotros, aparecieron dos señores que mediante triquiñuelas consiguen los certificados de forma “legal” y en menos de 5 minutos y por COP6.000 c/u nos consiguieron los certificados, más eficientes que migración, los presentamos inmediatamente y los aceptó la migra de Ecuador como si vinieran los documentos desde Bogotá… trámites y negocios… no cambian las costumbres.

Salimos de allí con la tarjeta Andina, la cual contiene los datos de c/u y es necesaria para presentar en todos los controles de policía. De allí salimos para Tulcán, pero como ya eran más de las 9:00 pm, un joven en vehículo particular se ofreció a llevarnos por US3,50, no recomiendo esta decisión, porque aunque no tuvimos inconveniente, no se sabe qué intención tenga una persona de estas, pero bueno llegamos a la terminal Tulcán, en frente hay restaurantes y hoteles, cenamos con pollo asado por valor de US 3,90, regular el combo, hicimos llamada a Colombia para saludar a la familia US 0,50. Buscamos en las ventanillas información para viajar, la señora de la empresa velotax, nos dijo que se tardaba el próximo como dos horas, pero al ver que nos desanimamos y que no le íbamos a comprar para esa hora, nos recomendó salir a los parqueaderos donde se negocia con los conductores directamente.

En ese momento salía un bus de velotax, cómodo, grande, limpio. Nos cobró US 2.0 c/u hasta Otavalo, viajamos dos horas y media, nos hicieron dos controles uno policial y otro militar, exigen la tarjeta andina y la cédula,  finalmente los “transportistas” nos dejaron en la carretera panamericana, dentro de Otavalo, allí tomamos un taxi por US1,5, dentro del taxi me encontré una loción que ya nos haría falta en el viaje. Llegamos al hotel Prince a las 12:30 am, a media cuadra del parque principal, pagamos US 24,0 por una excelente habitación, tipo 4 estrellas, allí descansamos después de más de quince horas de viaje y no sé cuántos kilómetros.

Dormimos como bebés, al comienzo un poco difícil conciliar el sueño y más si se le suma que los celulares comenzaron a descargarse y a dar avisos, pero a la final fundidos. Al día siguiente ducha caliente, las mejores prendas y a la calle en busca del mercado artesanal, pero oh sorpresa, no sólo artesanía, comestibles, víveres, ropa, descubrimos que no es sólo un mercado para los turistas, es el mercado popular.

Lo recorrimos una y otra vez, porque mi esposita quería unos bolsos para sus hermanitas yamigas, pero como siempre ellas preguntan en todos lados y terminan comprando en el primer lugar, el problema era encontrarlo de nuevo… en fin compramos cosas prácticas para llevar en nuestro morrales, desayunamos yogures de cafetería con panes típicos y volvimos a la plaza principal para fotografiarnos, un parque espectacular, tipo europa pero sin perder su esencia local, como dato curioso, en cada uno de los jardines del parque aparecen camuflados unos parlantes con música instrumental que permite, adornado por el paisaje de sus montañas, las flores del parque, el sol brillante y los vestidos típicos de su gente relajarse y no querer partir.

Salimos del hotel hacia el medio día rumbo a Quito. Un taxista nos llevó hasta el sitio más seguro sobre la vía Panamericana a las afueras de la ciudad por US 1,0, nos dejó al lado de un control de la policía y allí nos recogió un autobús que nos cobró US2,0 c/u hasta la capital Quito. Un viaje de dos horas, le pedí al ayudante que nos dejara en el cruce hacia la mitad del mundo, pero se le olvidó, por fortuna la memoria me ayudó y reconocí el lugar por el cual había pasado hace unos años y nos quedamos.

En el cruce de Carcelén y afanados por el hambre, tomamos un taxi que negociado nos salió por US 7,0, algo así como veinticinco minutos después llegamos a la mitad del mundo, es un monumento conformado a manera de pueblo por varias construcciones, pero la principal es un obelisco grueso donde descansa un mapamundi. La entrada nos costó US 2,0 c/u, ingresamos y nos encontramos con espectáculos artísticos de música folclórica ecuatoriana, grupos de jóvenes, tercera edad, pero en definitiva un espectáculo sencillo pero estimulante.

En una de las pausas musicales buscamos almorzar en el restaurante Plaza del Sol, US 14 c/u, almorzamos bastante bien, un sitio agradable, terminamos con una cervecita PILSENER que es como de 750cc, helada y amarga, sencillamente deliciosa. Caminamos hacia el monumento principal, tomamos las fotografías de rigor, quisimos ingresar al Obelisco, pagamos US 3,0 c/u, pero no vale la pena, dentro hay un museo con fotografías de cada una de las culturas indígenas ecuatorianas, pero poco atractivo, lo único positivo es el mirador desde el cual se aprecia todo el parque y la ciudad. Salimos de allí, recorrimos el comercio artesanal, pero nos pareció costoso comparado con Otávalo, decidimos salir y tomar bus Urbano US 0,50 c/u.

Llegamos al centro de Quito, allí termina la ruta el autobús y de allí tomamos un taxi por US 2,50, les recomiendo siempre acordar el valor antes de subirse al taxi, así evitan abusos, este nos llevó hasta la Plaza Grande o parque principal, ingresamos  al Palacio Carondelet, pero no pudimos hacer el recorrido porque ya eran más de las 5:00 pm, ingresamos a la Iglesia Catedral la inmaculada, templo antiguo adornado de frescos en sus paredes que datan de 1600, de allí fuimos a la iglesia de la Compañía, quizás la más hermosa de todas, adornada en sus paredes, techos y altar en la técnica de pan de oro, tradicional de la edad media, se encontraban celebrando la eucaristía y yo imprudentemente comencé a tomar fotografías, se me acercó un guía elegantemente vestido y me recordó que por estar en medio de la celebración estaban prohibidas las fotografías.

Escuchamos un buen sermón de parte del sacerdote y salimos hacia la plaza de san francisco a una cuadra de allí, desde allí pudimos contemplar el convento, las construcciones antiguas la iglesia del voto nacional que se encuentra en un alto, mirando hacia el sur se ve la imagen de la virgen del panecillo en el barrio alto de la tola, es una virgen alada poco común en el arte. Ingresamos al templo de san francisco, igualmente hermosa, antigua, acogedora, mística, cargada de esa espiritualidad que le falta a las construcciones modernas, y refleja lo que pretendían sus diseñadores, “representar en la tierra un pedazo de cielo”.

Caminamos unas dos cuadras y nos encontramos con el Arco dela Reina, es un monumento en forma de arco bajo el cual pasan los vehículos que se desplazan hacia la plaza principal, bajamos otra cuadra y nos encontramos con la plaza de santo domingo, mi esposita quedó admirada con el trole bus, son buses articulados de locomoción eléctrica que avanza de estación en estación recorriendo gran parte de la ciudad. Visitamos la Iglesia de santo domingo de la misma categoría de las anteriores, antigua y mística, de allí tomamos un taxi US 3,0 hacia el cc Jardín, ya cuando caía la noche llegamos a un cc verdaderamente ejemplar, en el marco de la ciudad moderna de Quito, con tiendas de marca y espacios para la recreación, en el último piso se encuentra un mall de comidas donde comimos unos pasteles de carne deliciosos acompañados de granizado de yogur, una combinación extraña pero deliciosa, nos costó US 3,90. Allí visitamos una tienda dedicada a la juguetería, bastante interesante.

Salimos del C.C. Jardín y fuimos para comprar los tiquetes en la empresa Transportes Ecuador, aprovecho para decirles que el transporte interprovincial de Ecuador es bueno, moderno, buses con aire acondicionado en su mayoría y muy cómodos;  además de económicos, en la mayoría aparecía un aviso que indicaba que las personas de la tercera edad tan sólo pagan el 50%. Compramos tiquetes para Guayaquil con un recorrido de 9 horas y tan sólo US 10, por persona. La idea era quedarnos unas horas más en Quito para disfrutar unos cocteles, pero la ansiedad de mi esposa nos hizo viajar de inmediato, a la final sería la mejor decisión.


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