De Perú a Ecuador

Escribe: bubu78
No comentare mucho de Piura porque no vale la pena, solo destacare lo bueno: hotel hispano, 10 soles y un pueblo cercano llamado Catacaos (del otro lado del río están las motitos que te llevan...

 

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Capítulo 1

De Perú a Ecuador

Quito, Ecuador — martes, 27 de junio de 2006

No comentare mucho de Piura porque no vale la pena, solo destacare lo bueno: hotel hispano, 10 soles y un pueblo cercano llamado Catacaos (del otro lado del río están las motitos que te llevan por un sol) donde hay mucho laburo artesanal, desde cerámicas, que además están muy baratas y que no pude comprar porque me esperaba un viaje de la hostia, hasta filigrana en oro. Un lindo pueblito donde se puede comer pescado barato y comprar artesanías. Inmediatamente me voy para Guayaquil. Les recuerdo que todos mis destinos se dan por mirar el mapa y si hay algo de lo que me voy a arrepentir es de haber ido a Guayaquil, en principio porque viaje como 16 horas para llegar (a un costo de 10 dólares que no es tan caro), pero Guayaquil tiene solo tres cosas que mostrar el malecón enorme plagado de centros comerciales (que no es lo que yo busco) y dos mega terminales que se están construyendo (la terrestre y la aérea). Guayaquil pasa a ser una gran terminal. Con mi nuevo compañero de viaje, un argentino que conocí en el bus y que se parece mucho a Maradona, decidimos ir caminando hasta el centro (por 25 centavos de dólar el bus, recomiendo que lo tomen) lo que nos llevara alrededor de 1hora y 15 minutos que con el peso que cargamos no esta muy bueno, además que no vamos disfrutando de ningún paisaje copado (en Iruya se los camino con toda la onda, pero acá ni en pedo). Ya la ciudad nos cae gorda, sucia, sin gente sin siquiera construcciones que atraigan. Llegamos al hotel que nos cobrara tres dólares la noche con toalla y tele aunque tiene pinta de ser medio telo, pero bueno. Dormimos un cacho y luego vamos a pasear. Veremos el malecón y nos ponemos a pensar una estrategia para robar unos cocos de un jardín, la idea es desestimada así que volvemos al hotel a la tarde para comernos nuestros sanguches de atún. Decidimos que no nos vamos a quedar al otro día, él tiene ganas de llegar a Colombia, en cambio yo no es que tengo ganas, yo llego o llego.
La noche esta en su apogeo, los ruidos de los disparos se nos hacen cotidianos y caemos en la cuenta de que los asesinatos que pasan por los noticieros son bastantes frecuentes en Guayaquil, así que para que nos vamos a quedar. Al día siguiente tomamos el bus que nos lleve a la terminal, aunque es bastante incómodo para los que cargan mochila porque casi no se puede entrar con tantas barras de metal que hay en su interior (es como un pasaje de barras de metal hasta llegar al interior), es barato y ni en pedo camino lo de ayer. Almorzaremos y nos embarcaremos, pagando antes el derecho de terminal, que ya a esta altura parece ser lo más normal en los países de esta parte del mundo, pero que me sigue provocando ira. 5 horas nos esperan, el viaje nos descubre zonas completamente inundadas y casas sobre pilotes, algo que no había visto hasta aquí en mis viajes, cosa que me sorprende mucho. El agua de coco y los cocos comenzaran a dominar el panorama de vendedores en los buses junto con los chifles de banana (algo así como papas fritas pero de banana) lo que marca también un cambio en relación con las pomadas uña de gato que curan todos los dolores (según nos decía el vendedor en Perú). Llegamos a Quito es de noche y no hay mas que unas pocas almas en la calle, hace un frío de cagarse. Comenzamos a caminar buscando hoteles y el panorama no es muy alentador, nos sentimos bastante observados e inseguros por los pocos transeúntes que hay (que al margen, son vendedores de droga con caripelas poco amigables), preguntamos en un par de hoteles y el precio de tres dólares es alentador, pero en uno no hay lugar y en otro entramos y a mi compañero no lo convence el dueño, (ta´ bien tenia pinta de cafisho, chulo mafioso, pero que bah si la habitación era barata) terminamos cayendo en un lugar llamado Ronda Colonial, atrás de la iglesia Santo domingo justo en una calle con un túnel de piedra (muy bonito por cierto) atendido por una pareja mayor, lo que lo hace bastante familiar. Sinceramente las habitaciones no son lo mejor, sus huéspedes son bastante sucios(lo digo por la forma en que dejan el baño, porque yo voy vestido con ropa que hace días no me cambio, así que se imaginarán como está) y uno que otro esta medio chiflado, pero bueno que se le va a hacer. Salimos a una recorrida nocturna para buscar agua y víveres, el barrio donde paramos, que se ubicaría en lo que seria el Quito viejo es la denominada zona roja, mucha prostitución y falopa, pero ya haber dejado el bolso y no tener un mango encima me hace sentir seguro. Compramos algo y volvemos, es tarde y cenaremos panes con paté y agua, no tiene mucha onda pero llena la panza.
Es la mañana del otro día, mi amigo debe tramitar el pasaporte, (ah.. esta pasando de ilegal y si no consigue pasaporte lo seguirá haciendo del mismo modo), nos vamos para lo que seria el Quito nuevo, bastante mas paquetes y donde los hostales no bajan de ocho dólares, aunque la comida se puede encontrar a un dólar el almuerzo como en el Quito viejo, a unas 20 cuadras de aquí. Recorremos la ciudad, un par de iglesias y parques, mi amigo previo pago conseguirá su pasaporte lo que le dará ánimos para continuar el viaje. Nos dividimos y yo comienzo a ver un poco mas las manifestaciones que se dan en los alrededores de los lugares de poder (parlamento, casa de Gobierno). Ecuador esta en medio de una disputa entre si entrar al TLC con EEUU o no entrar, hay manifestaciones y el clima de que todo va a estallar en cualquier momento se siente y el norte del país esta paralizado por cortes de carreteras de las comunidades indígenas, sobre todo en la Zona de Otavalo. Acudo a un par de manifestaciones y charlo con la gente para ver que piensan del TLC y me afirman que es una cagada igual que la dolarización. Definitivamente y más allá de que me lo dijeran Ecuador se ve pobre y no parece que haya sido beneficioso el cambio dolarizador (muchos de los que consulto, me hacen recordar que el autor de ello fue un ex ministro de economía argentino, cavallo, a lo que les retruco que nosotros también lo sufrimos). Pasaré ese día de consulta y marchas, averiguando sentires de la gente, será un día productivo.
El día siguiente cumpliré con mi obligación como turista en Quito, iré ala mitad del mundo (una hora y algo de viaje en el trole, un buen sistema de transporte de la capital). Lo decido sin antes dudarlo porque las manifestaciones se suceden nuevamente, y a mí esa onda me cabe mucho, pero viendo que hoy todo esta tranquilo decido hacer esa visita relámpago. Llegado a la mitad, que es cara y una bobada, porque es una representación de la mitad del mundo ya que cuando pase para Colombia estaré en el otro hemisferio, pero vieron que uno es medio boludo, así que hago la rutina turística, la foto con un pie en un lado y otro en otro y la comprobación que los Simpson nos enseñaron para saber en que lado del mundo estamos: la prueba del inodoro, evidentemente acudo a dos inodoros en diferentes hemisferios y:... ¡¡¡¡es cierto!!! el agua gira para lados diferentes. Saco prueba fotográfica de ello, pero las fotos no me saldrán (¿misterio de inodoro?, tal vez, pero no me preocupa.)
El paisaje de la mitad esta bueno y no llueve como pasaba en Quito antes de salir para acá, así que no me puedo quejar
Decido volver, me sumo a las marchas que todavía hay (me sorprende la juventud de los manifestantes, hay chicos de 13, 14 años) luego iré a mi hotel y decidiré partir mañana, aunque no pueda ir a Otavalo por los cortes (que definitivamente apoyo, porque si así están mal los ecuatorianos, imagínense pactando con alguien más poderoso), iré a otro lugar, consigo pasaje a Tulcán. Mañana me voy, al otro día me entero que se abrieron las rutas para Otavalo pero ya es tarde, es una decisión voy a la frontera, voy para Colombia


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