Diarios de viaje > América del Sur

Mi viaje de Argentina a Colombia por tierra

Escribe: Magui_arg
Este es el relato de mi viaje desde Santiago del Estero (Argentina) a Bogotá (Colombia), quería ir al III Encuentro Internacional de Viajeros, el dinero era poco, pero las ganas de participar pudieron más. Mis amigos de viajeros.com me ayudaron con consejos y tendiendo un puente de amistad que me sostuvo con mensajes y monitoreando mi paso durante las 7 jornadas (sin parar) que hice. Esto está dedicado a sus protagonistas, los Viajeros de todo el mundo y la fraternidad. Gracias a todos!

 

  Enviar a un amigo   Imprimir

 
< Anterior 1 2 3 Capítulo 4 5 6 Siguiente >
 

De Guayaquil a Tulcán, Ecuador

Quito, Ecuador — lunes, 8 de febrero de 2010

Comí dos barras de cereal, un néctar de duraznos que traía conmigo y fumé un cigarrillo sentada arriba de mi mochila. La noche estaba fría pero agradable. Pensaba en lo que había recorrido y lo que faltaba por viajar, pero no me asustaba la distancia, me sentía contenta; sabía que tenía personas (familia y amigos) que estaban inquietas por mi audacia de hacer este trayecto, lo consideraban inseguro y demasiado duro para mis años; pero yo me sentía eufórica, llena de una alegría imposible de describir.

Disfrutaba de los paisajes que me llenaban los ojos, sentía que en cierto modo estaba cumpliendo el sueño de muchos viajeros que tienen ganas de hacerlo y no se atreven. Me impulsaba una fuerza diferente, no sentía cansancio hasta ese momento. Estaba convencida de que era algo que yo podía hacer…y lo estaba haciendo.

Llegó el bus. No éramos demasiados pasajeros, así que me senté en el primer asiento, hice almohada en la mochila chica, me tapé con mi poncho y desperté cuando entrábamos a Quito.

Cambiaron los chóferes, subió bastante gente, pusieron música folclórica alegre, pedí permiso para sentarme adelante (a lado del conductor) y tener una mejor ubicación para sacar fotografías y partimos.

Me llamaba la atención el uniforme de las estudiantes de algunos colegios, de vivos colores, especies de túnicas bonitas. En un paradero de la ciudad, bajé y compré mi desayuno (no se cómo se llamaba) pero me preguntaron si lo quería mixto, respondí afirmativamente  y me dieron una mezcla que me encantó (pude descubrir mote, chicharrón de cerdo y algunos trozos de fruta) y un café fuerte con tenue sabor a chocolate. En realidad, ni siquiera supe que es lo que comí, pero me ayudó en la elección el auxiliar del bus.

El paisaje era bellísimo, el cielo estaba limpio y la vegetación era de un verde brillante, la carretera serpenteaba y pasábamos diferentes zonas pobladas; hasta que personal uniformado nos hizo detener para un control y me sorprendió lo que dijeron…“Este bus no sigue viaje, el conductor no tiene carnet” (el conductor alegó que se lo había olvidado en otra camisa) ¡Yo no lo podía creer! Pero todo se solucionó. Después de discusiones entre ellos e intercambios de palabras, nos hicieron subir a otros dos buses y continuamos el viaje.

Allí recién tomé en cuenta que venían conmigo otros cuatro muchachos con sus mochilas. Eran jóvenes colombianos que regresaban de un viaje recorriendo varios países. Conversamos animadamente hasta que llegamos a Tulcán.

¡Nos habíamos reconocido como personas que comparten el gusto por la aventura y en cierto modo, antes de llegar a Colombia, me estaban dando la bienvenida! Me aseguraban que me gustaría. Taxi compartido hasta Rumichaca.

Bajamos, nos turnamos para cuidar las mochilas mientras el resto se aseaba, hicimos la fila juntos, charlamos, compartimos galletas dulces y golosinas, sufrimos la “caida del sistema” justo en el momento que les tocaba a ellos (por cerca de una hora), hasta que pregunté que sucedía con mi mejor cara y en seguida empezó a funcionar “el sistema”.

Caminamos por el puente los doscientos metros que separaban los controles de salida de Ecuador y la entrada al país que iba a conocer; allí se me abrieron las puertas de Colombia; en realidad no eran las puertas de un país, sino que en ese momento empecé a conocer el corazón de su gente.

Publicado
Modificado el
Leído 1489 veces

  Enviar a un amigo   Imprimir

< Anterior 1 2 3 Capítulo 4 5 6 Siguiente >
 
 


Últimos comentarios

Tincho84 dice:
Muy emotivo el final del relato. Es asi como nos sentimos 100's de argentinos que pudimos conocer un increible pais llamado COLOMBIA
Publicado

ivan2901 dice:
Así es Magui, ya desde Rumichaca se empieza a ver el corazon de los colombianos.
Publicado

buvar dice:
Magui que admirable tu paciencia y tu vocación viajera!!!
Publicado

JOAIN dice:
"pero yo me sentía eufórica, llena de una alegría imposible de describir.",ME ENCANTÓ QUE ESCRIBIERAS ESTO,"la actitud en un viaje es todo" .qué desayuno singular probaste en Ecuador por lo menos para nosotros los de estas latitudes..que bien.me encanta tu diario...si entendí bien en otros relatos por ahi está El Santuario de Nuestra Señora de Las Lajas .
Che que casualidad lo de la "Caida del sistema" en simultaneo leo otro diario de la viajera DpaolaR de Ipiales y Rumichaca y dice lo mismo q vos ql final del relato"""" Nosotros no tuvimos mucha suerte; el sistema estaba caído y tuvimos que esperar 3 horas. ""q pasa por alli....

Publicado

Magui_arg dice:
En la frontera entre Perú y Ecuador entre la 1 a.m. y las 3 a.m. todos los días se "cae el sistema" o el personal está patrullando.
En la frontera entre Ecuador y Colombia, no se que decirte sobre la hora, pero esto sucedió alrededor de las 11 de la mañana. (y a la vuelta ya contaré detalles) jajaja! suspensooo!!!!

Publicado

Para publicar un comentario, regístrate GRATIS o

 

es de noche, voy desde Guayaquil a Quito

   

Capítulos de este diario