En esta ocasión el punto de origen fue Querétaro. Navidad obliga.
Salimos al mediodía rumbo al sureste perfectamente pertrechados con todas las tonterías adquiridas en nuestro último viaje a USA: GPS, reloj con brújula, altímetro y barómetro y la nueva cámara digital. Por primera vez usamos el nuevo libramiento de la Ciudad de México, el llamado Arco Norte. Lo tomas unos kilómetros antes de la caseta de entrada a la Ciudad y te lleva a Texcoco, para de ahí poner dirección a Calpulalpan y tomar la autopista a Puebla a la altura de San Martín Texmelucan. Cuando lo terminen y esté bien señalizado, será una buena opción. Ahora lo calificaré como "no está mal". Tras un par de paradas para poner gasolina en Puebla y en la Tinaja, llegamos a Coatzacoalcos, después de admirar el Pico de Orizaba y sin nada reseñable. En esta ciudad hay un hotel City Express ( $710).
Son esos hoteles que no hay que buscar, te los topas. Tras la rutina de bajada de equipaje, siempre mucho, y la consiguiente entrada y registro, nos instalamos en nuestra habitación. Sin GPS ni reloj, hubiéramos llegado igual, la verdad. Ahora empezaba la aventura: buscar donde cenar el dia de Navidad a las 9 de la noche. Nuestra mejor opción fue el bufet del California cerca del hotel. La otra era un Domino´s. Llegó la hora de descansar.