Diarios de viaje > Nueva Zelanda, Oceanía

Aventura en Nueva Zelanda con mi hija Charo

Escribe: sabritur2011
Viajé a Nueva Zelanda en junio de 2010. Mi hija se había instalado allí desde diciembre de 2009, gracias a la working holiday visa, un documento que permite a los jóvenes, de hasta 30 años, vivir y trabajar en este país durante un año. Charo, mi hija, estuvo allí seis meses y trabajó en lugares tan diversos como una fábrica de ostras, una plantación de kiwis, un viñedo; también fue camarera en un restaurante y empleada en un hotel y en un supermercado.

 

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La bella y distante Isla Sur

Queenstown, Nueva Zelanda — jueves, 23 de junio de 2011

La otra isla
Cruzamos en ferry a la Isla Sur y nos dirigirnos hacia la costa oeste. Al llegar lo primero que impacta es la vegetación selvática que cubre las montañas y se extiende hasta el mar. Aquí, se ve en abundancia la especie vegetal emblemática del país: el Fern Tree, o árbol helecho, cuya hoja aparece en la camiseta de los All Blacks.
Pusimos rumbo hacia el sur por la maravillosa costa y llegamos a Punakaiki, lugar de las famosas Pancake rocks y de los Blowing holes.
La reserva natural se recorre por una pasarela desde donde se disfruta la vista de esas rocas con forma de panqueques apilados, (de tanto en tanto se escuchar el estruendo que producen cuando una de ellas cae al mar) Cuando la marea sube, fuertes corrientes marinas corren por las cavernas bajo las rocas y enormes chorros de agua salen en forma explosiva por los blowholes.
Nuestra próxima actividad fue un trekking al glaciar Franz Joseph. Según nos contó el guía, es uno de los pocos glaciares húmedos del planeta, entre ellos también está nuestro Perito Moreno.
Al llegar Fiordland tocamos el punto más austral de la isla y tomamos un ferry que nos condujo por el Milford Sound, uno de los tantos fiordos del país, que resultó impactante.  
En la ciudad de Queenstown, un sitio que se caracteriza por sus atracciones y deportes como: bungyjumping, jetboat, divesky, sky, snowboard y helihike, entre otros. Nosotras optamos por una alternativa bastante tradicional y así pasamos el día entero esquiando en el centro invernal Coronet Peak.
Queenstown es un típico poblado alpino, rodeado de montañas nevadas, con un lago precioso y lujosos comercios que convocan a un turismo local e internacional de alto vuelo, pero también a muchos jóvenes backpackers (mochileros).
Nuestro próximo destino fue Christchurch, en la costa este de la isla sur, ciudad que guarda la tradición inglesa más arraigada del país. Esto se puede ver en la arquitectura gótica de su catedral, en el tranvía que la recorre y en el río Avon, que se puede navegar en bote. Allí nos alojamos en Jail house, una cárcel devenida en hostel.
Un vuelo doméstico nos llevó de regreso a Auckland. Aquí nos dedicamos a visitar la universidad local y el Museo de Aukland ubicado en The domain, un bellísimo y extenso parque. También visitamos la Skytower, edificio infaltable en cualquier fotografía de la ciudad, desde donde se obtiene bellísimas vistas desde sus 328 metros.
Estoy infinitivamente agradecida de haber podido compartir con ella este viaje de carretera, que quedará grabado para siempre en mi espíritu viajero.
 

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Últimos comentarios

Luciatraj dice:
Que beun viaje!!! Bellisimas fotos, Felicitaciones!!
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sabritur2011 dice:
Muchas gracias por tu comentario!
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cevaz dice:
hmmmm quiero ir!! iReee, gracias x data!
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frente del hostel en christchurch

   

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