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Desde Manantiales a Lima. Argentina, Bolivia y Perú

Escribe: florblanca
Uno no sabe hasta que ve con sus ojos...no hay fotos...ni palabras que te cuenten, que te hagan conocer esos lugares que no conoces... Hay que viajar! hay que salir! Esta América linda hay que conocer! Nosotros empezamos por Bolivia y Perú...pero esto es el primer capitulo de los viajes que pensamos hacer! Ahora, de vuelta, desde casa...recordando, les voy contando....

 

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De vuelta en Argentina...volviendo

Quebrada de Humahuaca, Argentina — sábado, 5 de junio de 2010

Tengo que reconocer, que estoy feliz de estar otra vez en este lugar, porque significa que fuimos y volvimos, y que este viaje nos cambió muchas cosas.
Y que fue hermoso todo lo vivido, aunque haya sabido a poco, sabemos que esto no es una despedida, es una saludo, es un “Hasta Luego”…
En la frontera nos revisaron tooodooo…. Unos nervios bárbaros, no quería que me sacaran nuestros piscos, nuestras hojitas de coca…
Cuando en la ruta, pararon el bus, para revisar más exhaustivamente aún, casi me muero. Pensé, “acá seguro me sacan el pisco”, pero no.
El militar sólo se puso a charlar con nosotros y a hacernos chistes, luego de haber tratado muy mal a los otros pasajeros…
“No estarán llevando un kilo de merca por ahí, no? De coca?”
“No!-dice Martín- si ella no toma ni Coca-Cola!”
“En serio?- dice el militar- 
A mí también me cae mal! Problemas con el estómago? A mi me pasa lo mismo!
Yo reía de los nervios! No sabía si me estaba tomando el pelo o sólo era simpático….
Resultó que sólo trataba de ser simpático.
 
Ya en Humahuaca, nos quedamos en el Hostal de la vez anterior.
Y sentados en las escaleras que conducen a la monumento que vigila al pueblo, sentimos que no hubiera pasado el tiempo. Hacia un mes y medio habíamos empezado allí nuestro viaje, y ahora volviendo, lo estábamos cerrando con broche de oro.
 
Al día siguiente nos fuimos a conocer Purmamarca, Fabián Marquisio nos lo había dicho: “En Purmamarca, es todo de colores…es todo de color en Purmamarca”.
Recorrimos caminando el pueblo y los alrededores. Junté varias piedritas de colores, que son  las que en su conjunto, dan esos tonos a los cerros.
Compramos algunas cosillas, comimos empanaditas y nos volvimos al caer el sol.
 
Otra vez en Humahuaca, un apagón tenía detenido al pueblo.
Caminando por las calles oscuras y silenciosas, hablábamos sobre nuestro regreso, pensando en el futuro, en los planes, en la cierta incertidumbre laboral…
Buscamos aquel lugarcito donde comimos aquellas empanaditas pequeñas y tan deliciosas, se nos hacía agua la boca y cuando llegamos a la calle…no encontramos la puerta.
Para es entonces ya había vuelto la luz, pero no pudimos dar con el lugar.
La sensación era como que hubiera desaparecido, como si nunca hubiera existido.
Sentí que la puerta debería estar entre esta ventana y esta otra puerta, pero en el medio, había tan solo una pared!
Yo creo en muchas cosas, pero no creo que se haya desaparecido.
Creo que no debíamos ir a allí, que debíamos ir a otro lugar, para que sucediera lo que sucedió.
 
Intentamos buscar aquel otro restorancillo lindo, calido, que estaba cerca del Hostal.
Y estaba abierto.
Y había gente.
Allí estaba NUESTRO AMIGO DE MEXICO!
Aquel que nos aconsejo, en aquel mismo lugar , sobre nuestro viaje.
Todos sentimos que nos reencontrábamos entre amigos.
Allí cenamos, bebimos y charlamos sobre el Destino, el Universo, el Pasado…
Y parecía que todo aquello era una respuesta a todas las preguntas que nos habíamos formulado unos minutos atrás, mientras estábamos parados frente a una pared en donde debería haber estado una puerta…
Sentí y casi pude ver, como “la mano del destino”, nos llevó a este lugar, para que entendiéramos…
No quiero olvidar las conclusiones y certezas a las que llegué esta noche…
 
Este cierre de oro a nuestro viaje, tiene sabor a místico y un tono dulce de regreso.
Sigo confirmando que a Humahuaca me lo reservo como UNO DE MIS RINCONES  TRANQUILOS DEL MUNDO.
 
Al día siguiente, partimos rumbo a Jujuy, de allí a Salta. Y los tres días, estábamos en Buenos Aires, hogar de Vicky Z. mi mamá del alma.
Ahora si, se había acabado el recorrido, pero no el viaje interno.
Eso aún no ha parado….y así sigue.
 
Ah! Antes de irnos a Uruguay, encontré en el fondo de una librería un libro que me cambió la vida.
Un libro que me abrió las puertas de un arte, que lo transporte a mi vida e  hice de el mi profesión.
Cuando partí de casa en abril, no sabia qué iba a suceder con mi destino laboral.
Cuando volví, en junio, regresé con una profesión en la cual sigo trabajando, y de la cual me siento muy orgullosa.
 
Soy Artesana en Fieltro.
 
Haewette.

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