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Ecuador

Escribe: dgdb
Mi esperado viaje, comienza en Ecuador y espero se extienda por todo el continente sudamericano o incluso... En apariencias otro día mas pero no era así, llego el día de partir.La mañana amaneció gris y salí de la cama con pereza (ya que era la última mañana en MI CAMA) me disponía a rematar los asuntos pendientes, preparar la furgo para su nuevo dueño y algún papel que tenia pendiente...

 

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Primera toma de contacto con selva primaria

Puyo, Ecuador — lunes, 11 de enero de 2010

A las 06.00 de la mañana sonó el despertador y preparamos todo lo necesario para sobrevivir un día en la selva y a las 7 ya estábamos abajo desayunando, cortesía de la casa.

 

Nos prepararon café, jugo, mermelada, queso, pan, maduro frito (plátano) y humitos, es una masa de maíz, carne y queso envuelto en la hoja del maíz, pero la mezcla se puede hacer con la variedad de ingredientes que se desee.

 

Mientras desayunábamos nos ofrecieron la posibilidad de bajar las cosas y no pagar una noche de mas en el hostal ya que no lo íbamos a usar. Eso fue una iniciativa que muchos hoteleros no habrían tenido, pero son dos excelentes personas que dan solución a los problemas en vez de causarlos.

 

Otro detalle fue que Luis se comprometió a llevarnos en su coche y nos ahorramos otros 15$ de taxi o el madrugón que tendríamos que habernos dado para tomar un bus y luego una caminata de narices.

 

Ese matrimonio son mas buenos que el pan y el proyecto que tienen entre manos de comprar de su bolsillo un terreno para ceder a los indígenas y construir unas cabañitas para que se alojen "turistas" y los indígenas kichwa puedan tener una fuente de ingresos distinta a la que tienen ahora que a parte de deforestar para sacar algo de dinero para comer viven en condiciones de vida que mas de uno no desearía a nadie, solo con oír que algunos niños tienen que levantarse y caminar 2 horas por la selva hasta llegar a la escuela se te cae el alma a los pies.

 

Ellos querían crear un pequeño poblado para que vivieran en comunidad unas 20 familias que viven dispersados por la zona y tuvieran más comodidades que vivir aislados en la selva sin muchos recursos ni comunicación. No es que pretendan cambiarles la vida pero si hacérsela un poco más liviana. Después de llevar luchando por este fin unos seis años hay varias familias que han desistido por no ver resultados lo que cada vez hace más difícil el fin.

 

Si hubiera mas personas como ellos que aportaran un granito de arena puede ser que muchas personas pudieran vivir un poquito mejor.

 

Después de una hora de viaje en su coche llegamos al destino (una pista en medio de la selva) allí nos estaban esperando cubiertos en plásticos nuestros guías nativos (Clemente y Fausto, el conejo) eran hermanos.

 

Son dos Kichwa que están involucrados en el proyecto y los beneficiarios en el futuro, además de trabajar en su construcción, son lugareños de la esa selva desde hace varias generaciones.

 

Por si no había echo hincapié, llevaba lloviendo con ganas desde las 04.00 de la madrugada y eso no tenia pinta de abrir, así que nos pusimos un impermeable por salvar la ropa de las mochilas que teníamos para cambiarnos mas tarde.

 

Nos adentramos en la selva y en 15 minutos ya íbamos empapados, aparte de la lluvia por los riachuelos que cruzábamos así que lo único que nos importaba era que las cámaras no se empaparan.

 

Primero iba Clemente el mayor de los dos, abriendo camino machete en mano y el conejo el último. No se les escapaba un detalle, tanto del suelo como de los árboles, por no hablar de que ellos andaban por allí como por casa y nosotros parecíamos inútiles, resbalón tras resbalón, menos mal que nos prepararon unas varas para que nos ayudaran a caminar.

 

Después de 2 horas de caminar, empapados y muchas explicaciones de lo que nos rodeaba, llegamos a la famosa cascada, que bautizamos como cascada Draguichi, en honor a Luis, que era el cerebro y el bolsillo del proyecto.

 

Ya estábamos empapados así que no lo pensé dos veces, me quite la ropa y al agua patos.

 

El agua estaba algo sucia ya que la lluvia no cesaba y arrastraba algo de tierra de la ribera pero era a lo que habíamos ido. La cascada tiene unos 60 metros de caída y entre eso y la lluvia, parecía estar en medio de un tifón, la fuerza del agua te empujaba a la orilla y acercarse al centro era casi imposible pero fue una experiencia inolvidable.

 

Cuando salimos el conejo se preparo una caña con una ramita y un sedal que llevaba y busco una lombriz por allí y en menos de lo que canta un gallo ya tenia 6 peces, vamos la cena fresca.

 

Empapados por dentro y por fuera y después de un traguito de aguardiente que tenían elaborado artesanalmente pusimos rumbo a "el poblado".

Fue una hora de caminata monte arriba entre mas ríos y barro, Javi ya se sentía Tarzán e iba por allí en pantalón corto y sin camiseta, decía que así no se mojaba mas.

 

Cuando llegamos al poblado me quede con la boca abierta, la entrada era preciosa entre flores coloridas y desconocidas para mi, allí había una Tandarina wuasi, una choza comunal grande y hermosa, repleta de mesas y bancos en las orillas y un lugar para hacer un fuego central. Estaba rodeada de una cocina y varias cabañas.

 

El generador que tenían para allí estaba estropeado así que ni agua ni luz pero eso era lo que queríamos, ingresar en la selva sin lujos ni "modernidades" y la noche a la luz del fuego es mil veces mas bonito y natural, al menos para mi.

 

Después de quitarnos las botas empapadas y secarnos un poco nos sirvieron un almuerzo, Maito de tilapia con palmito y yuca.

El maito es un plato típico y una tilapia (pescado) envuelto en una hoja y echo a la brasa de leña, el pescado no es mi fuerte, pero después de un día de caminata en la selva me comía hasta las espinas.

 

Después Javi cayo seco en la cabaña y yo estuve conversando con Clemente y Marta su mujer, que fue la encargada de alimentarnos y preparar la cabaña. Después de mucho hablar Clemente saco una corona de plumas y una cerbatana y se pinto la cara y le estuve haciendo unas fotos.

 

Cuando Javi despertó estuvimos hablando la posibilidad de quedarnos un día mas para poder sacar mas fotos, porque ese día la lluvia nos había limitado demasiado, así que después de barajar las opciones y avisar a Luis que nos venia a buscar el día siguiente, decidimos pasar otro día más allí, con su noche correspondiente.

 

Después de cenar arroz con verduras y guayusa (es una infusión de hojas del mismo nombre, que estaba muy buena) y charlar un buen rato ellos se fueron a la cama y Javi y yo nos quedamos jugando a las cartas a la luz de una linterna que improvisamos como lámpara y de ahí a dormir.

 

De camino a la choza mire hacia el cielo y me quedé embobado, no había visto un cielo así en mi vida, estuvimos intentando sacar fotos pero no conseguíamos la apertura y velocidad perfecta y no hubo forma pero aquello era digno de admirar, si no fuera por los mosquitos que atraigo a kilómetros esa noche la pasaba a la intemperie, porque la lluvia nos dio tregua y espero mañana también.

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chofito dice:
vaya que envidia sana me das que gozada
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