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Viaje por los 13 países de Sudamérica. empezamos en Ecuador

Escribe: Trotador55
Después de 38 años viajando por casi todo el mundo, por fin junto con mi sobrino empezaremos a último de noviembre a visitar el gran Continente de Sudamérica. Esta es la primera vez que escribo algo sobre cualquiera de mis viajes, por lo que os pido disculpas por adelantado si no lo hago muy bien o cometo algún error. Intentaremos daros toda la información.

 

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Dia en la selva

Puyo, Ecuador — lunes, 11 de enero de 2010

Hoy como hemos quedado con el señor Luis el propietario del hotel donde estamos, que nos llevaría el hasta la comunidad, nos hemos levantado a las 6'00 am.

 

Hemos bajado a desayunar y estando  hablando con el, nos ha sugerido que podríamos bajar todas nuestras cosas de la habitación y el nos las guardaría en un cuarto que tiene, de esa forma no tendríamos que pagar por una noche la habitación y nos saldría menos los gastos de pasar todo el día en la selva y quedarnos a dormir allí.

Hemos bajado todo, y le hemos agradecido ese gesto.

 

Antes de seguir voy a decir quien es el señor Luis, pues en el diario de antes de ayer dije que  se merecían el y su mujer un capitulo separado.

 

El día que les conocimos cuando vinimos a preguntar precios para quedarnos aquí, la bienvenida que nos dieron ya nos sorprendió, era como si estuvieras en tu casa.

 

El señor Luis, es un hombre de 64 años, es Chileno de nacionalidad, aunque  lleva 40 años en Ecuador y esta casado con Sofía, que es Ecuatoriana he indígena de la etnia Shuar.

 

Ellos hace 6 años comenzaron un proyecto que demuestran el tipo de personas que son. Consiste en intentar agrupar a unas 20- 25 familias (cada uno con una media de 10 hijos,) que viven en la selva desperdigados y en unas condiciones lamentables.

 

Se necesitaba comprar un terreno y allí construir todas las cabañas necesarias y crear una nueva comunidad.

Como medio de vida se haría un lugar donde poder llevar turistas y que disfrutaran de varias rutas por la selva primaria que todavía queda, pues los nativos como tienen que subsistir y no tienen otro medio de hacerlo, lo que hacen es talar todos los árboles y sacar la madera para malvenderla.

 

Luis y su mujer compraron el terreno con su propio dinero, reunieron a todos los indígenas del área, y constituyeron una sociedad legal, donde el terreno seria de ellos, lo que había que hacer es construir todo lo necesario para que ellos vivieran allí, y prepararlo para el turismo.

 

Por supuesto allí no había nada solo selva, se necesitaba algún tipo de carretera para poder llegar hasta allí.

 

Sin entrar en detalles, llevan los últimos 5 años peleando y muy duramente para sacar esa idea adelante, y ya han conseguido montar allí 3 cabañas para que los turistas puedan dormir allí con una capacidad de unos 15 personas, una cabaña central muy grande que hace de cocina, comedor, y sala de reunión, han conseguido que les abran una carretera y para que no se metan hasta las rodillas de barro, les han echado piedras con la promesa que antes de unos 5 años mas se la asfalten, han conseguido poner un generador diesel para tener luz y agua.

 

Todo eso ha costado muchísimos dinero, trabajo, y desesperaciones, pues para conseguir sacar un proyecto de esta envergadura hay que ser muy constante y conseguir la ayuda de mucha gente.

 

Nosotros íbamos a ser los primeros turistas que llegaban a esa futura comunidad que la han bautizado con el nombre de la (ciudad Tsamasunchi)

 

El día amaneció nublado y con lluvia, después de tener todo listo, a las 8 de la mañana salimos en su 4x4 camino de la comunidad, los primeros 8 kilómetros era carretera asfaltada ya que es la general, pero cuando cogimos el desvío para internarnos, ya era todo piedra como de río mezclada con tierra y compactada, por supuesto cunado se hizo estaría bien, pero ahora o vas con un coche 4x4 o no entras por allí.

 

Como hay que ir despacio tardamos una media hora en hacer los otros 8 kilómetros que faltaban.

Allí en la carretera nos estaban esperando tapados con un plástico el guía indígena que se llama Clemente y su hermano Faustino apodado el (conejo)

Estuvimos esperando un par de minutos a ver si se iba la lluvia antes de internarnos en la selva, pero viendo como estaba el día y que no se iba a pasar, decidimos que con agua o sin ella iríamos para adentro.

 

Los primeros 100 metros era selva secundaria, o sea que no esta muy cerrada y los árboles no son centenarios, pero poco después ya era otra cosa.

 

A la media hora ya estábamos empapados por arriba por abajo, por dentro y por fuera,

Además de la lluvia, también por el sudor de subir y bajar el terreno, cruzar riachuelos, y saltar árboles caídos.

 

Después de dos horas andando, llegamos a una cascada que estaba escondida entre un pequeño cañón, y a la hora siguiente, llegamos a la cascada principal y el mayor atractivo de todo el recorrido.

 

Sin pensarlo dos veces, bajamos hasta abajo, nos desvestimos, y con cuidado por lo resbalosa de las piedras nos metimos al agua.

 

La cascada como tiene una caída de unos 70 metros, golpeaba el agua muy fuerte y no había quien se arrimase,  en el centro unos 5 metros de profundidad, además creaba una corriente de aire que esparcía el agua por todas las partes.

 

El otro guía (el conejo) después de bañarse preparo en un momento una caña y antes de 3 minutos ya tenia la cena, pues saco unos 6 peces con una facilidad asombrosa.

 

Seguimos camino ya que seguía lloviendo, y con cuidado atravesamos riachuelos, bajamos y subimos muchas pendientes algunas de ellas fuertes, nos enseñaron las guaridas de los tigrillos, los árboles donde ellos sacan la comida, medicina, venenos, agua, etc. etc.

 

Clemente iba delante abriéndonos camino a machetazos, y moviendo todas las hojas grandes donde podría haber serpientes escondidas, y su hermano que tiene una vista asombrosa, diciéndonos donde había pájaros o animales, el iba en la parte de atrás y vigilando la retaguardia.

 

Después de otras dos horas caminando, salimos de la selva y al camino que conduce a la comunidad.

Cuando llegamos, me ha sorprendió el tamaño de las cabañas que han preparado para los futuros turistas, de momento solo son tres y ya rematada solo una, pero con capacidad de que puedan dormir unas 5 personas en cada una.

 

La entrada al campamento estaba llena de plantas con unas preciosas flores, y la cabaña principal que es la que hace de comedor, cocina, y sala de reuniones, es muy grande y bonita, las mesas hechas de troncos de árboles caídos muy originales.

 

La mujer de Clemente que es la encargada de la cocina, nos recibió con una bebida que se llama Guayusa y estaba muy rica, es como un té caliente pero de unas hojas que ellos tienen y que tarda mucho en crecer, según ellos es muy bueno para limpiar los riñones.

 

Después de charlar con ellos un rato, yo me metí a la cabaña a deshacer la mochila que estaba empapada de agua y barro al igual que nosotros, y me tumbe en la cama, me quede frito un par de horas.

 

Cuando me desperté estuvimos hablando de muchas cosas, pero la mas importante de momento fue la posibilidad de quedarnos a dormir allí dos noches en vez de una, ya que por la lluvia no habíamos podido sacar nada mas que unas pocos fotos y tanto para ellos como para nosotros seria bueno poder sacar muchas mas fotos, pues al publicarlas los futuros turistas podrían animarse y venir a visitar este precioso lugar.

 

Después de que llegaramos a un acuerdo sobre el dinero que nos costaría estar allí dos días, y volver a hacer mañana otra vez todo el recorrido por la selva, nos explicaron todos los problemas que están teniendo para sacar el proyecto.

 

Al principio cuando esto empezó eran bastantes, y se reunían uno o dos días a la semana todos para construir las cabañas, o abrir senderos por la selva, o toda clase de trabajos que había que hacer, pero poco a poco la gente se fue desanimando y abandonando todo el proyecto pues solo era trabajar y trabajar y no había dinero para nada.

 

Después de 5 años allí trabajando ahora solo quedan 4 personas con algunos de sus hijos, y como alma que lo sustenta todo, Luis y su mujer Sofía, que no solo aportan trabajo si no también casi todo el dinero que se necesita para el gasto del día a día.

 

Tanto es así que alquilaron su hotel y su casa propia para poder sacar dinero y gastarlo allí, pagando el precio de no solo salir de sus vidas normales y sufriendo sus propios hijos ese cambio, si no la perdida de casi todos sus clientes, lo que habían tardado años en conseguir esa fama.

 

Después nos sirvieron la cena que como todo lo anterior estaba muy buena, (y sobre todo si estas dispuesto a probar de todo aunque sean nuevos sabores,) nos quedamos charlando un poco mas.

 

El conejo que es un lince, se preparo con una lista de compras (pues al quedarnos un día mas se necesitaba ir a comprar mas comida) y agregamos a esa lista un par de paquetes de tabaco, y con las mismas y ya oscureciendo empezó la caminata hasta el pueblo de creo San Luis.

Se tarda unas dos horas cruzando por la selva pero el decía que eso no era mas que un pequeño paseo para el, con las mismas desapareció.

Sobre las 8.30  y ya de noche cerrada, Clemente y su mujer se fueron a descansar, pues ellos se levantan a las 4 de la mañana todos los días.

 

Nosotros nos pusimos a intentar sacar fotos al cielo que estaba espectacular, pero todavía no entiendo todos las opciones de mi cámara, por lo que no hubo forma de sacar ninguna, después de mas de una hora intentándolo, decidimos que mejor nos pondríamos a jugar una partida a las cartas, con una linterna improvisamos una luz y allí estuvimos hasta las 11.30 pm.

 

Ya cansados después de un largo día, nos fuimos a dormir.

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Últimos comentarios

gbc dice:
Javir, vamos a ver, para sacar una foto del cielo o de cualquier cosa con muy poca luznecesitas un tríopde o algo similar, una bolsa llena de arena, por ejemplo, y en tu cámara ponla en maual y con un tiempo de exposición muy largo que la misma cámara te indicará cuanto, en función de la abertura de diafragma que la pongas. Intentalo, lo peor que puede pasar es que la foto salga mal. un abrazo gerardo.
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