Las salinas era otro de los lugares que ninguna se quería perder. Y que a ninguna decepcionó. Extrañamente, ese paisaje increíblemente blanco y desolado es sumamente atractivo. Otro de los mejores destinos del Norte Argentino. Llegamos al mediodía y descubrimos que las salinas estaban cubiertas por una capa de agua proveniente de la lluvia del día anterior. Uno podría caminar un largo rato por ese lugar, apreciando la infinitud del blanco y el reflejo de los cerros en el agua. La hora que teníamos disponible pasó demasiado rápido entre una infinidad de fotos.
Y finalmente regresamos a Purmamarca a perdernos en la tranquilidad de sus calles. Por última vez.