Diarios de viaje > Argentina, América del Sur
Norte Argentino: Salta y Jujuy
Escribe: punger
Recorrer el norte argentino, atravesar esas ciudades y pueblos mínimos dónde la cultura ancestral de sus poblados aún permanece casi intacta - y que más allá de los hermosísimos paisajes que los circundan, resulta ser el gran diferencial a la hora de elegir un destino - era un deseo que hacía mucho tiempo se imponía en mi lista de lugares a conocer.
Purmamarca: un sueño de siete colores
Purmamarca, Argentina — miércoles, 31 de marzo de 2010
Increíblemente la mayoría de los viajeros llegan por el día y se van, no duermen en Purma.
Pareciera que el tamaño del pueblo es clave para tomar decisiones, si es pequeño partimos rápidamente, si es grande, nos quedamos. Que hay para hacer aquí? Nada.
Entonces decido quedarme. Hacer "nada" es lo que quiero. No hace falta museos, cines, grandes restaurantes ni mercados. Solo hay que mirar. Perder la vista en el Cerro de Siete Colores, una y otra vez, sentarse en la plaza a dejar pasar el tiempo, tomar unos mates acariciando perros, leer un libro, divertirse con los artesanos y malabaristas que ensayan sus números en el centro de la plaza, y revolver alguna artesanía de los tantos puestos que rodean la placita. Luego seguir hasta la Iglesia, pequeñita, blanca, con sus arcos y muros de adobe, rodearla, seguir hasta el antiguo algarrobo, un viejito arrugado que ha sido testigo de la vida de este pueblo, pero calla, se la reserva, deja que otros la cuenten. Solo abre sus brazos y alivia a los peatones ávidos de sombra.
Tampoco aquí el sol da tregua. Me protejo con mi sombrero rojo que compré en Cafayate y camino una y otra vez las polvorientas callecitas de Purmamarca, luego de haber dejado mi equipaje en la habitación de una casa de familia que encuentro justo frente a la Iglesia. La casa me parece fresca, amigable, repleta de plantas y flores en el patio central hacia donde dan las dos únicas habitaciones que tienen para alquilar. La habitación es limpia, casi nueva, y el baño es compartido pero prácticamente a mi disposición. Pago por ella $AR 40. Para identificarla no hay como equivocarse, por la calle Rivadavia antes de llegar a la calle Salta, y justo frente al blanco muro que rodea la Iglesia, un gran portón de madera de cardón invita a pasar y consultar disponibilidad.
Mas tarde me atrevo con el Camino de los Colorados, un sendero bordeado de montañas rojas y verde agua, de diversas formas que el viento y el agua moldearon alguna vez. Porque antes aquí, era el agua. Y ahora es tierra, polvo, montañas coloradas, paisajes inverosímiles, que roban el aliento. Es indispensable hacer este camino a pie para poder captar cada escena, cada vuelta de curva es una sorpresa, un constante delirio. Equipada con una buena botella de agua y sin apuro, este camino es una delicia que no puede dejar pasar ningún viajero que pase por Purmamarca.
La noche es la más hermosa de todas, bajo un manto de estrellas incontables, casi sin gente en las calles, algunas peñas abiertas dejan escapar sonidos de sikuris. Me premio por la decisión tomada de quedarme con una cazuela de llama y un vinito y me voy a dormir con la alegría en el corazón, con la certeza absoluta de haber encontrado la razón de mi viaje, ese lugar que hace valer la pena todo lo demás. Todo lo que pasó parece poco, todo lo que viene es incertidumbre.
Me duele dejarla, quisiera quedarme muchos, muchos días más. Pero tengo que seguir viaje, conocer todo lo que queda por delante antes de cruzar a Bolivia.
A la mañana siguiente, me levanto bien tempranito con la idea de desayunar antes de tomar un remise a Salinas Grandes. Los remises parten desde la esquina de la Terminal de Buses (bueno, no se puede llamar exactamente Terminal pero los que vayan sabrán de lo que hablo) desde las 8 am. Suelen ser autos con capacidad para 4 o 5 personas y esperan a que se completen para iniciar el viaje. También hay posibilidades de contratarlo en forma particular, para uno solo, pero claro…habrá que pagar entonces el costo de al menos cuatro ocupantes. El precio por persona: $AR 40.
Decido entonces desayunar antes, pero me encuentro con la sorpresa que en Purmamarca nadie madruga y los bares que prometen abrir a las ocho no lo hacen realmente. Opto entonces por comprar algo en una pequeña almacén que encuentro abierta y me voy directo a las Salinas junto con, oh casualidad!, dos uruguayos más.
El viaje hasta las salinas dura aproximadamente una hora y media y es imperdible sobre todo al llegar al Abra de Potrerillos en la cuesta de Lipán (a 4.170 msnm) donde el chofer hace un alto para poder fotografiar el hermoso paisaje de rutas serpenteantes que se van perdiendo entre los intensos verdes de la cuesta. Continuamos viaje tomando mate y compartiendo lo poco que hemos encontrado para comer pero que resulta perfectamente bien considerando que vamos viajando en altura y no conviene comer demasiado.
Luego, el descenso a los 3.450 msnm donde se ubican las Salinas Grandes es otro disfrute aparte. Nos introducimos entonces en la puna jujeña, con su típica geografía llana y cubierta de paja brava donde las vicuñas aparecen en puñados con sus miradas nerviosas ante nuestro paso.
Entonces divisamos las salinas como si fuese una especie de espejismo que desde lejos tan solo se anuncia como una delgada línea blanca en el horizonte.
Es mi primer contacto con un salar, al bajar del auto y sin perder tiempo me lanzo a explorar esa enorme extensión onírica de sal y cielo que se unen en un punto infinito del horizonte. Una sensación extraña, cegadora, como de pequeñez. Siento deseos de correr y correr hasta donde alcancen mis piernas o se acabe el mundo, que pareciera no acabar nunca. Es eso sí, es la sensación de libertad absoluta lo que me más me gusta de los salares y de la puna toda. Pero el calor a esa hora del mediodía sumado al efecto “slow” de la altura hicieron que descartara tan alocada idea. Entonces tomo mi cámara y fotografío hasta el cansancio. Sin más energía y con mi botellita de agua casi agotada, me siento sobre la dura sal que bajo el sol brilla como si estuviera cubierta de pequeños diamantes. Y respiro, respiro muy profundo hasta que llega la hora de partir.
En el camino de regreso, conversando con los compañeros de viaje uruguayos me ofrecen llevarme hasta Tilcara ya que hasta allí se dirigen ellos también.
Pasamos por Purmamarca, recogemos el equipaje y salimos rumbo a Tilcara con el corazón expectante, preguntándome qué habrá más allá, qué tanto más puede sorprenderme lo que viene.
Habrá que averiguarlo.
Tips:
Hay que quedarse al menos una noche en Purmamarca. Contemplar sus millones de estrellas, recorrer sus calles alumbradas por la luna y sus faroles amarillos, sentarse a contemplar en absoluto silencio como el viejo algarrobo va cambiando de color con la iluminación que lo rodea y comer un rico plato regional en algun barcito o peña del pueblo, son algunos de los placeres que Purmamarca tiene para ofrecerte por la noche. Durante el día, el ritmo relajado del pueblo y el Cerro de los Siete Colores, cumplirán su misión de encantamiento. Un lugar para volver siempre.
Tiene que ver con: Imperdibles
En Purmamarca, Argentina
Para llegar en bus a Purmamarca desde Salta hay que pasar por la ciudad de Jujuy. El costo del bus a Jujuy es de $AR 28 y desde Jujuy a Purmamarca $AR 11 y salen de la terminal de Jujuy a cada rato. También tienes la opción de viajar directo a Purma desde Salta pero esos buses no entran al pueblo sino que te dejan en la ruta y deberás caminar unos 3 km hasta el mismo.
Tiene que ver con: Transporte
En Purmamarca, Argentina
Opiniones:
| Servicio | |
| Responsabilidad | |
| Precio/calidad |
Balut
Transporte & Servicios: Bus en San Salvador de Jujuy, Argentina
Viajé en Balut desde Salta a Jujuy y más tarde desde Humahuaca a La Quiaca. Los buses son cómodos, limpios, puntuales y para trayectos un poco más largos como el que hice desde Humahuaca a La Quiaca también proyectan películas
|
Publicado |
|
Últimos comentarios
falca dice:
Bien dicho !!!! Purma solo se conoce si uno se queda en la noche, en esa noche cerrada, de pocas luces, calles de tierra, colores dormidos... ver un amanecer ahí es una maravilla y la noche por cierto la más linda de todas... besos!!!
Publicado
punger dice:
asi es Dany...recuerdo muy bien el amanecer en Purmamarca, el pueblo despertando, vacío y mudo...y me dan muchas ganas de volver y quedarme una semana!!
estoy subiendo este diario para una amiga que quiere viajar este año y me estaba amenazando desde hace tiempo jajaja...ya me había olvidado lo que era subir diarios ...uno vuelve a pasar por el corazón con estos relatos..
besote grande!!
Publicado
dorisgonza dice:
Asi es Paty, siempre hay que volver donde un pedazo de nuestro ser quedo, no habia leido tu diario y me llego al alma al recordar mi viaje por alla hace tiempo y dan ganas de volver y ver ese amanecer y patear sus calles y subir los cerros...
Espero que sigas escribiendo el resto de tu viaje que fue maravilloso.
besos.
Publicado
punger dice:
hola Dorys!! sí, definitivamente es un lugar par volver...Purma es única...
estoy subiendo los diarios por capítulos, sino no los subía más jaja..pero del NOA todavía me queda el pasaje por Humahuaca, Yavi y La Quiaca...y luego subiré los de Bolivia y Chile...Tengo mucho por escribir aún...puff...
Se agradece la paciencia jaja...besotes!!
Publicado
dorisgonza dice:
esperare el de Humahuaca con ganas¡ es mi lugar en el Noa¡ y el resto sera un regalo¡¡
Publicado
vvsweet dice:
Una amiga que te amenazo? que espanto! jajajajajaja..
Dale amiga.. que si hacemos una encuesta todos vamos a opinar lo mismo.. tenes esa manera especial de relatar.. hacer que uno se transporte con tus palabras a ese lugar.. y a veces hasta emocionar!.. Vamos Punger.. hasta el libro no pares jajajaja...
Che.. una preguntilla.. En Jujuy vale la pena recorrer.. o solo Bajarse y tomarse el bondi para Purma?
Publicado
punger dice:
Viviana, no abuses! vos ya sabes que en Jujuy no hay nada jajaja
bueno, mirá....la verdad es que a simple vista no me pareció que hubiera nada especial en la ciudad de Jujuy....a la mayoria de los viajeros no les gusta y aunque creo que uno debe vivir la experiencia propia, me parece que si vas poco tiempo es mejor dedicarle horas o dias a otros destinos en lugar de recorrer Jujuy....Como decía un personaje conocido: al menos así lo veo yo! ;o)
Publicado
punger dice:
Dorys, me acorde mucho de vos en Humahuaca, sabia que era tu lugar...Sabes que me gusto mucho Humahuaca, más que Tilcara...aunque alli tuve sentimientos encontrados, pero eso lo dejo para contar un poco mas adelante...cha chaaan...jaja
Publicado
buvar dice:
Patty tienes razon hay que dormir en Purmamarca nosotros siempre que vamos a Salta o a Jujuy dorminos alli ya sea a la ida o al regreso y observar el cielo estrella es sin duda un premio merecido.
Tilcara tambien me gusta mucho para dormir..Me acorde de ti en el paseo al interior de Iquique, encontre un pueblo tan chico que alli vivia una sola familia !! los Mamani!! y la escuela del tipo unidocente funcionaba solo para escolarizar a los niños Mamani el pueblo se llama Mauque.
Publicado
padawan10 dice:
Es verdad Purma es magico, aunque no me deslumbra como a otros viajeros, quiza porque conozco el cerro hornocal . pero el camino de los colorados es sublime!
Publicado
Para publicar un comentario, regístrate GRATIS o inicia sesión aquí
Capítulos de este diario
-
1
Salta a primera vista
Ciudad de Salta, Argentina | 27 de marzo de 2010
-
2
Salta, sus mercados, sus vistas y sabores
Ciudad de Salta, Argentina | 28 de marzo de 2010
-
3
Cachi y los valles calchaquíes
-
4
Cafayate y la bellísima Quebrada de las Conchas
-
5
Purmamarca: un sueño de siete colores
Purmamarca, Argentina | 31 de marzo de 2010
-
6
Tilcara suena a Siku
-
7
Humahuaca y la lluvia que me detuvo.
-
8
Yavi
En Purmamarca...
¡Compártelo con tus amigos!
¿Quieres compartir tu capítulo “Purmamarca: un sueño de siete colores” con tus amigos en Facebook?