El hotel quedaba casi en la última parte de una península. El hotel está dividido es decir, a una lado de la pequeña calle estaba la piscina, restaurante, check in, la playa y algunas habitaciones. Al otro lado (al frente) se encontraban más habitaciones que para llegar a ellas hay que subir una cuantas escaleras. Esas tienen una vista espectacular.
Punta Sal es una zona de Tumbes; la última región del Perú. Es muy conocida por sus playas tranquilas y clima perfecto. Llegamos a 5 al hotel. No era perfecto para meternos a la piscina o entrar al mar. Así que caminamos por la orilla, es un sentimiento de paz, tranquilidad como si el tiempo no se moviera. Después fuimos a la habitación a descansar. En la noche cenamos un lomo saltado para cada uno y nos fuimos a dormir.
Al día siguiente nos despertamos temprano fuimos a tomar desayuno. Y fuimos a la playa, nos hechamos en las hamacas y descansamos con el fuerte sol. Nos metimos al mar que no estaba tan frío, no llegamos a entrar a la piscina pero la gente que estaba ahí se veía que se divertía. La comida es buena, se nota que son pescados frescos. Además justo al costado del hotel hay una pizzeria, no fuí pero había cierta gente ahí y se veía que lo disfrutaban. Me quedé con las ganas de ir

. Ví algo de tv, aproveché la increíble vista ya que al día siguiente me cambiaría de hotel en Zorritos más al norte.