Capitulo único
Punta del Este, Uruguay — viernes, 6 de enero de 2012
Punta del Este, hoy, 6 de enero de 2012, nos regaló otro de sus hermosísimos días, tal como nos tiene acostumbrados en plena temporada veraniega y es en estos días de espectaculares atardeceres y noches llenas de celebración cuando la ciudad alcanza su máximo esplendor.
Me costó mucho decidirme a escribir esta crónica; porque temo no ser objetivo. Me es difícil escribir sobre algo que considero propio, sobre el lugar que considero mi casa. No obstante ello, intentaré contar, en una apretadísima síntesis, lo más destacado de esta bellísima ciudad balnearia de Uruguay
Punta del Este es una ciudad que atrapa y conquista, quien llega a ella, y logra sentirla, vivirla aunque tan solo sea unos pocos días, se queda en ella para siempre, física y/o espiritualmente, nunca más la abandona.
Y tan es así que, muchos fueron los visionarios marineros que otrora naufragaron un sus costas, llegaron a sus playas, entonces desiertas, agrestes y salvajes, y quedaron prendados para siempre de su belleza, se afincaron en ellas y marcaron, desde el inicio, el destino de estas tierras, las que pasarían, a partir de 1907, a denominarse oficialmente Punta del Este.
Actualmente es el balneario más importante y exclusivo de América del Sur. Esta estratégicamente ubicado en la geografía de la República Oriental del Uruguay, al sur-este del país, en su punto más austral, donde se unen las aguas del Río de la Plata por el oeste y del Océano Atlántico por el este, sobre una pequeña península que le da su nombre. La ciudad creció hacia el Oeste formando Punta Ballena, y hacia el este creando, entre otros muchos, los muy populares balnearios de La Barra y José Ignacio.
Cualquiera sea la ruta de llegada a Punta del Este, el camino nos regala un paisaje de verdes campos con suaves ondulaciones que generan una sensación de paz y armonía. De hacerlo por Ruta Interbalnearia, al llegar a Punta Ballena, donde la geografía copia la figura de un cetáceo adormecido entre sus aguas, el paisaje embriaga. Ver el atardecer desde el mirador o desde el lomo de la ballena, es un espectáculo inolvidable y místico. Es allí donde se encuentra el Museo-Taller de Casapueblo, formidable escultura reconocida mundialmente por la audacia de sus formas como una mágica creación de arquitectura en libertad, enmarcada entre las sierras y el mar. Al descender Punta Ballena, cualquier viajero quedará impactado al ver surgir ante sus ojos, la península de Punta del Este, con todo su esplendor, como flotando sobre las aguas de la Bahía.
Es una ciudad balnearia por excelencia, elegante, sofisticada y muy natural, donde conviven en perfecta armonía quienes llegan en busca de paz, tranquilidad y sosiego con quienes por el contrario lo hacen en busca de alegría, diversidad, locura y mucho glamour; y para hacer esto posible cuenta con innumerables atractivos, entre ellos quisiera destacar sólo algunos:
En primer lugar, sus costas y sus playas de finas arenas y aguas límpidas, cristalinas, excelentes para la práctica de deportes náuticos; y las hay, para todos los gustos, tranquilas como Playa Mansa o Solanas, o de fuerte oleaje oceánico como Playa Brava, Montoya, Manantiales, Punta Piedras, o José Ignacio; playas naturistas como Chihuahua, o temáticas como Bikini o la propia Chihuahua, etc.
Su muy cuidada y extensa rambla, siempre colmada de visitantes, sea para practicar deportes; sea para contemplar las magníficas puestas de sol; o simplemente para caminar.
Es digno de destacar su impecable urbanización, con innumerable cantidad de suntuosas residencias; modernísimos edificios de gran altura; esmerados jardines con plantas traídas de todas partes del mundo; amplias y muy prolijas calles, avenidas y bulevares.
Posee un importante puerto de yates llamado “Puerto de la Candelaria” con gran capacidad de amarras y muy buena infraestructura, donde además de las actividades deportivas típicas, hay variada oferta gastronómica y los pescadores artesanales ofrecen sus productos, todo esto en un ambiente muy agradable y distendido donde nunca faltan los fotogénicos lobos marinos, los que es posible ver todo el año, en completa armonía con el entorno, procedentes de la muy cercana Isla de Lobos.
También es el lugar ideal para practicar deportes, tales como, paseos en bicicleta, a caballo en la zona del Parque El Jaguel o en Laguna del Diario, competencias de motocross, partidas de golf, polo, tenis, rugby o los tradicionales de agua como surf o wind-surf principalmente en las playas del Emir o la Barra, junto a la desembocadura del arroyo Maldonado; pesca; vela dando un paseo por las Bahías de Maldonado y del Potrero, o compitiendo en alguna de las muchas regatas organizadas por los Clubes de Yachting; jet-sky en cualquiera de sus playas; o los cada vez más populares “deportes aventura”, pruebas que se desarrollan a lo largo de decenas de kilómetros combinando trekking, mountain bike, boya cross, kayacs y orientación. Deportes como el buceo o los deportes aéreos, aladeltismo y ultralivianos, ganan más y más adeptos cada año.
El lomo de La Ballena, especialmente el sector sobre la Bahía de Maldonado, con una meseta plana y su barranco al mar, resulta una plataforma adecuada para el despegue de éstas máquinas voladoras, que con su silencio y grácil planeo alegran el cielo puntaesteño. Los que hacen de la natación su deporte preferido podrán intervenir en la clásica competencia de cruce de la bahía. Los amantes del atletismo, pueden participar en la ya tradicional y muy popular “Corrida de San Fernando” media Maratón que se desarrolle entre Maldonado y Punta de Este.
Para quienes les gustan las compras, encuentran su paraíso, en la Península, sobre la sofisticada calle 20 y circundantes, donde se suceden infinidad de locales comerciales de las más reconocidas marcas internacionales.
También ofrece una movida nocturna muy interesante. De noche Punta del Este se transforma y despliega una adrenalina y una energía tal que es imposible no contagiarse. La virazón, una refrescante brisa nocturna, habitual en el balneario, invita a disfrutar de la noche y de la extraordinaria oferta gastronómica en restaurantes, pubs, confiterías, heladerías, pizzerías, chiveterías, hamburgueserías, parrilladas, paradores de playa, bares, boliches, discotecas, espectáculos culturales y musicales. Los amantes de los juegos de azar encuentran en Punta del Este un lugar ideal para la emoción.
No hay que olvidar la popularísima Avenida Gorlero, entorno de la cual se desarrolló la ciudad y que tiene su punto neurálgico en la Plaza Artigas o más conocida como Plaza de los Artesanos, donde se lleva a cabo una feria artesanal de altísimo nivel. La avenida Gorlero, antes calle 4, debe su nombre a Juan Bautista Florentino Gorlero Núñez, quien dio gran impulso a la ciudad de Punta del Este y a todo el Departamento de Maldonado, siendo designado en 1909 como el primer Intendente de Maldonado.
También se puede visitar innumerables museos, ateliers y galerías de arte con exposiciones de pinturas y esculturas de destacados artistas nacionales e internacionales. En general Punta del Este y su zona de influencia ofrece un nutrido calendario cultural, con vernisagges, presentaciones de libros, recitales, conferencias, conciertos y demás actividades que desafían el intelecto.
Pero para aquellos para los cuales la playa, las compras o la vida nocturna no es tan atractiva, y están dispuestos alejarse de sus playas, internándose apenas en sus paisajes quebrados; a solo pocos minutos de los centros urbanos, encontrará que, en su entorno, se han desarrollado infinidad de parques, reservas y chacras marítimas turísticas, sinónimo de paz, naturaleza, silencio, aves y paisajes. Una propuesta diferente para los que prefieren disfrutar del campo, los arroyos y las sierras.
Otro atractivo de Punta del Este son sus dos islas, la Isla Gorriti y la Isla de Lobos, ambas pueden ser visitadas en barcos que salen desde el Puerto. La Isla Gorriti es la más próxima, está en medio de la Bahía de Maldonado, es muy atractiva en la que fondean diariamente gran cantidad de embarcaciones deportivas las que según, viento y marea, lo hacen en Playa Honda, en Puerto Jardín o en Puerto Cañon. En 1894 sufrió un gran incendio que arrasó íntegramente su flora, constituída hasta ese momento por ejemplares autóctonos. Nunca se supo cómo, ni por qué motivo, la isla ardió, las leyendas de la época sostenían que el incendio fue un castigo para los pobladores de Maldonado que se negaron enfáticamente a aceptar que el gobierno trasladara, a Gorriti, el lazareto que funcionaba en la Isla de Flores. Y fueron Juan Bautista Gorlero y Antonio Lussich quienes llevaron a cabo, personalmente, la difícil tarea de reforestar la Isla Gorriti. Por su parte, la Isla de Lobos, frente a Punta del Este, a muy pocas millas, en el Océano Atlántico, alberga la mayor reserva natural de lobos marinos de América del Sur.
Durante la temporada veraniega Punta del Este es visitada, a diario, por grandes cruceros que traen turistas provenientes todas partes del mundo; entre los meses de julio y octubre, llegan a sus costas gran número de ballenas francas convirtiendo la bahía en un espectáculo para locales y turistas.
Para aquellos que lleguen con poco tiempo o sin vehículo, la mejor opción es el bus turístico de color rosado, que con el sistema sube y baja todos las veces que lo permita el boleto y una frecuencia de 30 minutos, realiza un circuito de aproximadamente 3 horas, recorriendo más de 60 kilómetros y parando en los principales puntos de interés, entre ellos la archiconocida Plaza de los Artesanos.-
A esta altura quiero destacar que por no extender demasiado esta crónica no he mencionado lugares emblemáticos de la Península, pero que merecen una visita obligada, como ser, entre otros muchos: el Faro; la iglesia de la Candelaria por el papel que ha tenido en la historia de Punta del Este; el Arboreto Lussich; las lagunas que rodean el balneario; el Cantegril Country Club; la conocida escultura de playa Brava “los dedos”; los puentes ondulados sobre el arroyo Maldonado y los innumerables tesoros que guarda su costa procedentes de los múltiples naufragios ocurridos desde la época colonial hasta mediados del siglo XX. Tampoco he mencionado la hospitalidad de su gente porque, aunque solo soy un asiduo veraneante, me siento parte de los puntaesteños, por lo que no me corresponde hablar de ellos.
Estas han sido sólo unas brevísimas pinceladas de lo mucho que ofrece este maravilloso lugar bendecido por la naturaleza y querido y cuidado por sus habitantes, espero que sea de utilidad para los viajeros. Hasta pronto.-
Me costó mucho decidirme a escribir esta crónica; porque temo no ser objetivo. Me es difícil escribir sobre algo que considero propio, sobre el lugar que considero mi casa. No obstante ello, intentaré contar, en una apretadísima síntesis, lo más destacado de esta bellísima ciudad balnearia de Uruguay
Punta del Este es una ciudad que atrapa y conquista, quien llega a ella, y logra sentirla, vivirla aunque tan solo sea unos pocos días, se queda en ella para siempre, física y/o espiritualmente, nunca más la abandona.
Y tan es así que, muchos fueron los visionarios marineros que otrora naufragaron un sus costas, llegaron a sus playas, entonces desiertas, agrestes y salvajes, y quedaron prendados para siempre de su belleza, se afincaron en ellas y marcaron, desde el inicio, el destino de estas tierras, las que pasarían, a partir de 1907, a denominarse oficialmente Punta del Este.
Actualmente es el balneario más importante y exclusivo de América del Sur. Esta estratégicamente ubicado en la geografía de la República Oriental del Uruguay, al sur-este del país, en su punto más austral, donde se unen las aguas del Río de la Plata por el oeste y del Océano Atlántico por el este, sobre una pequeña península que le da su nombre. La ciudad creció hacia el Oeste formando Punta Ballena, y hacia el este creando, entre otros muchos, los muy populares balnearios de La Barra y José Ignacio.
Cualquiera sea la ruta de llegada a Punta del Este, el camino nos regala un paisaje de verdes campos con suaves ondulaciones que generan una sensación de paz y armonía. De hacerlo por Ruta Interbalnearia, al llegar a Punta Ballena, donde la geografía copia la figura de un cetáceo adormecido entre sus aguas, el paisaje embriaga. Ver el atardecer desde el mirador o desde el lomo de la ballena, es un espectáculo inolvidable y místico. Es allí donde se encuentra el Museo-Taller de Casapueblo, formidable escultura reconocida mundialmente por la audacia de sus formas como una mágica creación de arquitectura en libertad, enmarcada entre las sierras y el mar. Al descender Punta Ballena, cualquier viajero quedará impactado al ver surgir ante sus ojos, la península de Punta del Este, con todo su esplendor, como flotando sobre las aguas de la Bahía.
Es una ciudad balnearia por excelencia, elegante, sofisticada y muy natural, donde conviven en perfecta armonía quienes llegan en busca de paz, tranquilidad y sosiego con quienes por el contrario lo hacen en busca de alegría, diversidad, locura y mucho glamour; y para hacer esto posible cuenta con innumerables atractivos, entre ellos quisiera destacar sólo algunos:
En primer lugar, sus costas y sus playas de finas arenas y aguas límpidas, cristalinas, excelentes para la práctica de deportes náuticos; y las hay, para todos los gustos, tranquilas como Playa Mansa o Solanas, o de fuerte oleaje oceánico como Playa Brava, Montoya, Manantiales, Punta Piedras, o José Ignacio; playas naturistas como Chihuahua, o temáticas como Bikini o la propia Chihuahua, etc.
Su muy cuidada y extensa rambla, siempre colmada de visitantes, sea para practicar deportes; sea para contemplar las magníficas puestas de sol; o simplemente para caminar.
Es digno de destacar su impecable urbanización, con innumerable cantidad de suntuosas residencias; modernísimos edificios de gran altura; esmerados jardines con plantas traídas de todas partes del mundo; amplias y muy prolijas calles, avenidas y bulevares.
Posee un importante puerto de yates llamado “Puerto de la Candelaria” con gran capacidad de amarras y muy buena infraestructura, donde además de las actividades deportivas típicas, hay variada oferta gastronómica y los pescadores artesanales ofrecen sus productos, todo esto en un ambiente muy agradable y distendido donde nunca faltan los fotogénicos lobos marinos, los que es posible ver todo el año, en completa armonía con el entorno, procedentes de la muy cercana Isla de Lobos.
También es el lugar ideal para practicar deportes, tales como, paseos en bicicleta, a caballo en la zona del Parque El Jaguel o en Laguna del Diario, competencias de motocross, partidas de golf, polo, tenis, rugby o los tradicionales de agua como surf o wind-surf principalmente en las playas del Emir o la Barra, junto a la desembocadura del arroyo Maldonado; pesca; vela dando un paseo por las Bahías de Maldonado y del Potrero, o compitiendo en alguna de las muchas regatas organizadas por los Clubes de Yachting; jet-sky en cualquiera de sus playas; o los cada vez más populares “deportes aventura”, pruebas que se desarrollan a lo largo de decenas de kilómetros combinando trekking, mountain bike, boya cross, kayacs y orientación. Deportes como el buceo o los deportes aéreos, aladeltismo y ultralivianos, ganan más y más adeptos cada año.
El lomo de La Ballena, especialmente el sector sobre la Bahía de Maldonado, con una meseta plana y su barranco al mar, resulta una plataforma adecuada para el despegue de éstas máquinas voladoras, que con su silencio y grácil planeo alegran el cielo puntaesteño. Los que hacen de la natación su deporte preferido podrán intervenir en la clásica competencia de cruce de la bahía. Los amantes del atletismo, pueden participar en la ya tradicional y muy popular “Corrida de San Fernando” media Maratón que se desarrolle entre Maldonado y Punta de Este.
Para quienes les gustan las compras, encuentran su paraíso, en la Península, sobre la sofisticada calle 20 y circundantes, donde se suceden infinidad de locales comerciales de las más reconocidas marcas internacionales.
También ofrece una movida nocturna muy interesante. De noche Punta del Este se transforma y despliega una adrenalina y una energía tal que es imposible no contagiarse. La virazón, una refrescante brisa nocturna, habitual en el balneario, invita a disfrutar de la noche y de la extraordinaria oferta gastronómica en restaurantes, pubs, confiterías, heladerías, pizzerías, chiveterías, hamburgueserías, parrilladas, paradores de playa, bares, boliches, discotecas, espectáculos culturales y musicales. Los amantes de los juegos de azar encuentran en Punta del Este un lugar ideal para la emoción.
No hay que olvidar la popularísima Avenida Gorlero, entorno de la cual se desarrolló la ciudad y que tiene su punto neurálgico en la Plaza Artigas o más conocida como Plaza de los Artesanos, donde se lleva a cabo una feria artesanal de altísimo nivel. La avenida Gorlero, antes calle 4, debe su nombre a Juan Bautista Florentino Gorlero Núñez, quien dio gran impulso a la ciudad de Punta del Este y a todo el Departamento de Maldonado, siendo designado en 1909 como el primer Intendente de Maldonado.
También se puede visitar innumerables museos, ateliers y galerías de arte con exposiciones de pinturas y esculturas de destacados artistas nacionales e internacionales. En general Punta del Este y su zona de influencia ofrece un nutrido calendario cultural, con vernisagges, presentaciones de libros, recitales, conferencias, conciertos y demás actividades que desafían el intelecto.
Pero para aquellos para los cuales la playa, las compras o la vida nocturna no es tan atractiva, y están dispuestos alejarse de sus playas, internándose apenas en sus paisajes quebrados; a solo pocos minutos de los centros urbanos, encontrará que, en su entorno, se han desarrollado infinidad de parques, reservas y chacras marítimas turísticas, sinónimo de paz, naturaleza, silencio, aves y paisajes. Una propuesta diferente para los que prefieren disfrutar del campo, los arroyos y las sierras.
Otro atractivo de Punta del Este son sus dos islas, la Isla Gorriti y la Isla de Lobos, ambas pueden ser visitadas en barcos que salen desde el Puerto. La Isla Gorriti es la más próxima, está en medio de la Bahía de Maldonado, es muy atractiva en la que fondean diariamente gran cantidad de embarcaciones deportivas las que según, viento y marea, lo hacen en Playa Honda, en Puerto Jardín o en Puerto Cañon. En 1894 sufrió un gran incendio que arrasó íntegramente su flora, constituída hasta ese momento por ejemplares autóctonos. Nunca se supo cómo, ni por qué motivo, la isla ardió, las leyendas de la época sostenían que el incendio fue un castigo para los pobladores de Maldonado que se negaron enfáticamente a aceptar que el gobierno trasladara, a Gorriti, el lazareto que funcionaba en la Isla de Flores. Y fueron Juan Bautista Gorlero y Antonio Lussich quienes llevaron a cabo, personalmente, la difícil tarea de reforestar la Isla Gorriti. Por su parte, la Isla de Lobos, frente a Punta del Este, a muy pocas millas, en el Océano Atlántico, alberga la mayor reserva natural de lobos marinos de América del Sur.
Durante la temporada veraniega Punta del Este es visitada, a diario, por grandes cruceros que traen turistas provenientes todas partes del mundo; entre los meses de julio y octubre, llegan a sus costas gran número de ballenas francas convirtiendo la bahía en un espectáculo para locales y turistas.
Para aquellos que lleguen con poco tiempo o sin vehículo, la mejor opción es el bus turístico de color rosado, que con el sistema sube y baja todos las veces que lo permita el boleto y una frecuencia de 30 minutos, realiza un circuito de aproximadamente 3 horas, recorriendo más de 60 kilómetros y parando en los principales puntos de interés, entre ellos la archiconocida Plaza de los Artesanos.-
A esta altura quiero destacar que por no extender demasiado esta crónica no he mencionado lugares emblemáticos de la Península, pero que merecen una visita obligada, como ser, entre otros muchos: el Faro; la iglesia de la Candelaria por el papel que ha tenido en la historia de Punta del Este; el Arboreto Lussich; las lagunas que rodean el balneario; el Cantegril Country Club; la conocida escultura de playa Brava “los dedos”; los puentes ondulados sobre el arroyo Maldonado y los innumerables tesoros que guarda su costa procedentes de los múltiples naufragios ocurridos desde la época colonial hasta mediados del siglo XX. Tampoco he mencionado la hospitalidad de su gente porque, aunque solo soy un asiduo veraneante, me siento parte de los puntaesteños, por lo que no me corresponde hablar de ellos.
Estas han sido sólo unas brevísimas pinceladas de lo mucho que ofrece este maravilloso lugar bendecido por la naturaleza y querido y cuidado por sus habitantes, espero que sea de utilidad para los viajeros. Hasta pronto.-
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Punta del Este, Uruguay | 6 de enero de 2012
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