Dentro del departamento de Rocha se encuentra uno de los sitios naturales más impactantes del territorio uruguayo. Con una extensión de 3 mil hectáreas, el Parque Nacional Santa Teresa ofrece uno de los mejores ejemplos de forestación y conservación ambiental. El predio cuenta con más de 2 millones de árboles, que son el fruto de un intenso trabajo forestal a través del cual se plantaron en la zona una gran variedad de ejemplares uruguayos y también de especies exóticas.
Debido a su gran extensión y la diversidad de ambientes, dentro de este Parque Nacional se ha creado un área especialmente reservada para los campamentistas, que cuenta con todo tipo de servicios y comodidades. De esta manera, podrás programar tus vacaciones dentro de esta reserva y disfrutar del entorno natural en el que se incluyen más de 60 km. de senderos para realizar caminatas y cuatro playas enmarcadas por extrañas formaciones rocosas, donde se permite la pesca que abunda en la zona.
El Parque Nacional Santa Teresa posee el rosedal más importante del país, en el que se cuentan más de 330 especies de rosas. Pero esto no es lo único llamativo de esta reserva. También podrás ver interesantes construcciones como la Fortaleza de Santa Teresa, el acuario, el invernáculo, el cactario y el museo, con sus propios recorridos didácticos para conocer más sobre este fabuloso entorno.
El acuario fue construido dentro de una antigua caldera de calefacción. Allí podrás ver especies autóctonas y exóticas, tanto de agua dulce como de agua salada. En el exterior, los grandes estanques presentan ejemplares de las multicolores carpas koi, una especie oriental. El cactario es otra de las maravillas del Parque Nacional; allí se exhiben ejemplares de plantas desérticas en un ambiente creado especialmente para este espacio.
Como no podía ser de otra manera, el Parque cuenta también con un vivero cuya principal función es la de abastecer de plantas y árboles para la reforestación de la zona y otros sitios del país. A su vez brinda apoyo técnico sobre el tema. Lo más característico del vivero son las especies extranjeras que se producen, debiendo recrear ambientes y temperaturas muy variadas para las distintas especies.
Por otro lado se podrá visitar el sector del invernáculo, diseñado en 1940 por Horacio Arredondo. El ambiente es un jardín con una mezcla de estilo clásico francés e italiano, donde se puede gozar del más fino arte topiario en sus zonas delimitadas por cipreses y bojs. También se exhiben ejemplares florales como las rosas trepadoras, las rosas inglesas y las mini rosas. Esta zona cuenta a su vez con varios estanques en los que habitan las carpas koi multicolores y un mirador desde el que se puede divisar la Laguna de Peña y su Reserva de Fauna autóctona. En otra zona del jardín podrás visitar el invernáculo, donde conocerás cientos de plantas exóticas de los cinco continentes en las que se incluyen plantas carnívoras y otros ejemplares de mucho interés entre los turistas.
El Museo de Santa Teresa se ubica en el centro del jardín en el edificio donde se encontraba la antigua Sala de Máquinas. Aquí conocerás la historia del Parque Nacional, comenzando con la época colonial, para pasar luego por su período de abandono y la reconstrucción en manos de Don Horacio Arredondo y el Ejército Nacional. Todo el Parque es en sí mismo un regalo para las generaciones futuras y un centro de conservación y aprendizaje sobre la naturaleza y sus maravillas.