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Patagonia o el fin del mundo

Escribe: cuaternaque
En febrero 2011 visité con mi familia la Patagonia chilena y argentina hasta su limite con el estrecho de Magallanes. Un interesante round trip de 14 díasen auto, que partió en Punta Arenas, la ciudad continental más austral del mundo.

 

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El arribo

Punta Arenas, Chile — jueves, 3 de febrero de 2011

Después de 3 horas y media en vuelo desde Santiago de Chile llegamos a
Punta Arenas. A las 5 de la mañana y trasnochados por el mal dormir del
viaje, el frío se siente más intenso y la fina lluvia sorprende a quienes
son trasplantados del intenso calor veraniego.

El auto arrendado (una van) para trasladar el familión nos esperaba en
el aeropuerto, todo listo y dispuesto. Papeleo y entrega rápida, facil y
expedito con una agencia rent-a-car tal vez poco conocida pero
diligente y de precio razonable. Su nombre, por supuesto Transpatagonia Rent a Car (Christopher Nicolas emai: cnicol@transpatagonia.cl )

Cargado el auto con maletas y sus 7 ocupantes  rumbo a Rio Gallegos en
la oscuridad de la madrugada, que no deja mucho ver del paisaje
patagónico aunque entre las sombras se divisa el Estrecho de Magallanes (partimos por la ruta CH9 y luego a 40 kilometros a la derecha tomamos la ruta la CH255)
Una ruta simple que al cabo de  80 kilómetros nos llevaría hasta el paso
limitrofe Integración Austral (entiendo que también conocido como Aymond) que bordea la orilla norte del estrecho. Tiempo después sabríamos que en  Punta Delgada hay avistamientos de ballenas. También desde ese punto se puede tomar ferry para cruzar el estrecho hacia Tierra del Fuego.

No espere encontrarse con estaciones de bencina , como las que conoce en la ciudad, en el trayecto Punta Arenas y el paso fronterizo. A lo más un surtidor donde perderá el tiempo esperando que lo atiendan si llega antes de las 8 AM.

El paso aduanero no diferencia mucho a los otros que existen en la larga frontera con Argentina. Para chilenos el uso de carnet de identidad es suficiente, acreditar paternidad de los menores de edad y dominio del vehículo que manejas o la autorización del propietario para sacarlo del país. Dependiendo de la hora puede haber más o menos espera de atención. Considerar 45 minutos es razonable. Con excepción de si el viento patagónico anda haciendo de las suyas.

La intensidad del viento patagónico es de tal magnitud que puede (y lo ha hecho) volcar vehículos incluso pesados. Cuando está en nivel peligroso las aduanas se cierran e impiden el tránsito de vehículos. En la temporada de verano se ve mucha gente viajando en moto. Ellos saben que deben viajar temprano en las mañanas, según me dijeron, hasta las 10 AM aprox. porque el viento está calmo. Pasada esa hora se corre el riesgo de accidente. Si bien las rutas son laaaaaargas, planas, muy rectas y a veces aburridas, para quien maneja, la preocupación por el viento que golpea por los costados obliga a ir atentos.

Después de las aduanas y ya en Argentina, se toma la ruta 3 hasta Rio Gallegos distante unos 35 kms de la frontera.

Llegamos con mucha expectativa a Río Gallegos, con ganas de comer rico mientras descansabamos para enfrentar lo que nos quedaba de camino en nuestro destino a El Calafate. Recorrimos el centro buscando  donde comer con muy poco éxito. Una ciudad a media mañana en día de semana donde todos trabajan a pesar que unos pocos estén en vacaciones es contrastante con lo que se busca: un lugar donde todos descansan y los menos trabajan.

Al final, encontramos una sandwichería donde comimos una pizza precongelada que distaba mucho de un biffe chorizo con papas fritas que todos ansiabamos devorar. No fue tarea facil encontrar el lugar. Muchos cafés pero lugares de comida "niente piu". La búsqueda al menos permitió conocer la ciudad y recorrer la costanera. Al final, no vimos nada interesante y lo tomamos sólo como una detención de reabastecimiento.

Rio Gallego queda atrás, vamos por la ruta 5 rumbo a El Calafate. Debemos recorrer casi 320 kms para llegar. Se nos hizo un poco largo el trayecto. A pesar que el paisaje patagónico tiene su encanto, al cabo de varias horas se pone monotono. Digamos que  se nos hizo atractivo ver las conformaciones de nubes en un clima de sol y lluvia.
Uno está acostumbrado a ver nubes de algodón en díasde sol y cerrado oscuro en días de lluvias, pero ver esa mezcla es algo raro, donde se nota el límite del cambio térmico. DOnde se produce la condensación y la lluvia posterior. Entretenidos por los efectos, y las formas que simulaban animales, aviones y tanta cosa ocurrente cuando no hay nada mas que hacer (salvo dormir). A veces la nubada nos acompañaba a lo largo de la carretera regalandonos una lluvia selectiva.

La llegada a El Calafate fue aplaudida por todos. El contraste en la distancia de un gran lago verdoso con un territorio plomizo es imponente. Es una villa turística habitada por 6.500 personas y ubicada en la rivera sur del lago Argentino. La época veraniega es ideal para visitarla, salvo le guste la nieve y el hielo que lo cubre todo en otras temporadas.

Mucha casa de muy buena construcción y es inevitable acordarse de Bariloche o San Martín de los Andes. Es un estilo que se repite. No es dificil ubicarse en la villa. Una  calle principal y que sigue la línea del borde del lago. Nuestra meta fue rápidamente encontrar la cabaña que habíamos arrendado, desempacar, proveernos de las cosas fundamentales y descansar mucho. Mañana será otro día.

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