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Punchana - Iquitos - Perú
Escribe: jesuser
PUNCHANA, UNA HISTORIA CERCANADemasiado cerca para no conocerla y demasiado cerca para no quererla. Podría ser el título de un libro que cuente como este pueblo adosado de siempre a Iquitos y...
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Punchana - Iquitos - Perú
Punchana, Perú — lunes, 7 de noviembre de 2005
Demasiado cerca para no conocerla y demasiado cerca para no quererla. Podría ser el título de un libro que cuente como este pueblo adosado de siempre a Iquitos y que crece con el ritmo de los tiempos.
Hasta los años cincuenta se podía diferenciar físicamente entre Iquitos y el caserío, pero una vez que se terminó de cubrir la gigantesca depresión que existía pasando lo que ahora es la calle Trujillo, el caminito de tierra desapareció y se abrió raudamente lo que ahora todos apreciamos: la llamada Avenida de La Marina.
Consideramos que el lugar fue poblado por hombres y mujeres que curiosamente vinieron de Borja buscando donde anclar y rehacer sus vidas, posiblemente en los finales del siglo anterior. Obviamente era gente simple y sin mayores complicaciones que poco le pedía a la vida y menos a sus vecinos que estaban a un kilómetro río arriba o caminando por la trocha una media hora.
La leyenda dice que los indios aguarunas atacarían el pueblo de Borja en el Alto Napo y los habitantes del lugar tuvieron miedo y decidieron emigrar a donde sea. Estos humildes hombres y mujeres dedicados a la pesca y agricultura cogieron sus pocas pertenencias y una imagen de la Virgen y vagaron sin rumbo hasta llegar cerca del caserío donde vivían los indios Iquito que no los recibieron amistosamente. Finalmente se quedaron a unos tres kilómetros de distancia y descubrieron una gran colpa que contenía muchos animales del monte y gran cantidad de punchanitas. Decidieron quedarse.
Ahí estaban los Torres, los Núñez, los Pérez, los Soria, los Zambrano y otros mas. Era posiblemente el año 1885 y un 8 de diciembre, día de la Purísima se asentaron para siempre. Le llamaron Punchana, como homenaje los deliciosos redores que abundaban en la colpa. Hasta aquí el lado romántico de la historia.
Han pasado mas de cien años de todo esto y podemos observar a Punchana ya no como la colpa inicial que trajo a sus iniciales habitantes. Ahora es una metrópoli que crece día a di ay la siembra de cemento es tan notables que casi no hay mes que deje de inaugurarse obras que aparentemente beneficien a la comunidad.
Punchana de convirtió en el anexo principal de Iquitos cuando se instaló el muelle oficial que tuvo que ser trasladado de su lugar original por el desbarrancamiento de la rivera citadina.
Punchana adquirió su estatus actual cuando logró ser considerada como distrito hace ya casi un cuarto de siglo atrás y elige cíclicamente a sus alcaldes y regidores que pretenden enrumbarlo por los caminos del desarrollo y el progreso.
En Punchana todo es nuevo, no quedan rastros de su pasado indígena, finalmente terminó convirtiéndose en el anexo citadino de la metrópoli convirtiendo a la zona en el lugar donde se encuentra el mayor hospital de la región, los puertos por donde entran y salen los productos y materiales necesarios para la alimentación y el desarrollo.
Podemos considerar a Punchana como el polo industrial de la región, ya que en su área geográfica se encuentran asentadas las pocas industrias de transformación de nuestro medio y su atractivo turístico que se ubica indudablemente en Bellavista Nanay, la convierten en el paso obligado de todos aquellos que tienen ver algo interesante y propio de la selva peruana.
Su mayor festividad religiosa y popular se desarrolla en diciembre aunque ha decaído tremendamente en lo que se refiere al aspecto religioso y cultural, ya que terminó imponiéndose el aspecto de diversión y de negocios que utilizan la oportunidad para ganar un buen dinero.
En la actualidad Punchana no se diferencia de Iquitos en nada, su imponente iglesia, la única de la región que luce una cúpula notable, cuenta con los servicios básicos que le presta la metrópoli, aunque es crónica la falta de agua y su signo siempre estará al lado de su eterna vecina que alguna vez no la quiso y terminó asentándose en la colpa de las punchanas.
hasta luego...
Por : Jesus Erickson Flores Lopez (Jesuser)
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publicado el 7/nov/2005, 19.36
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