Mi aventura en Punta Rusia

Escribe: viajesmencia
Desde mi ciudad, Santiago de los Caballeros, llegar hasta Punta Rusia toma unas dos horas. El camino antes de llegar tiene unos 30 minutos de carretera en mal estado, no obstante, es una oportunidad para ir despacio y apreciar el entorno campestre, las vacas, burros, aves, el paisaje que cambia radicalmente de humedo a seco. Unas frutas de estacion como piña, mangos y caña de azucar hicieron el camino mucho mas dulce.

 

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Capítulo 2

Las cuevas de los Indios

Puerto Plata, República Dominicana — domingo, 31 de mayo de 2009

Listos para la aventura tomamos un "motoconcho" (motocicleta), medio de transporte común para nosotros.
Las cuevas aparecieron impresionantes ante nuestros ojos.... es una pared completa, parecia un complejo habitacional, es un lugar que inspira paz, ganas de explorar, un dejo de misterio... una vegetación abundante...
Vimos en el interior de las cuevas,caminamos y continuamos el camino a la playa escondida, secreto que muy pocos conocen.
Ahi comenzó  nuestra odisea! trepar, escalar, descender, saltar... todo esto por encima de los arrecifes que bordean las cuevas, nuestra finalidad era conocer el entorno y llegar  hasta las playas llenas de lapas marinas y  arena rosa.
 La playa que tradicionalmente es tranquila, poco profunda y nada peligrosa, esta vez, estaba agresiva y con olas altisimas.
Igual teniamos que bajar en algun momento hasta los arrecifes, pues no hay manera de hacerlo por otra  via... Las olas no estaban muy a gusto con nosotros, especialmente conmigo que me aventuraba un poco mas que mis compañeros.
No se hicieron esperar. Una tras otra venian estrellandose contra mi, y logicamente contra las rocas, por un segundo el pánico me invadió , pero a la vez entendia que aguas tan poco profundas no iba a ocurrir nada serio.
Sali con cortes en mis manos y algunos moratones debido a que me pegué varias veces con las rocas... Aun asi, estabamos animados a continuar y finalmente descubrir el camino hacia la playa.
La duda, estando solos aveces nos invadia... El reencuentro con Mary que tomó otro camino, fue como si la hubiesemos visto por primera vez.
Ya juntos los tres, reiniciamos el viaje de regreso que culmiinó en un rico baño en la tranquila playa La Ensenada, no sin antes haber trepado  y echado de lado varias ramas.
Les invito a esta travesía. Les va a encantar si son amantes de lo desconocido,  el montañismo y la aventura.


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