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Puerto Peñasco y el Suroeste de USA

Escribe: grehelo
Julio 2009. En víspera de elecciones, salimos a las 7 de la mañana a disfrutar las vacaciones de verano de la forma que más nos gusta: un largo viaje en auto con algunos destinos previstos, pero no todos. Con tres semanas por delante, habíamos diseñado una ruta que fácil llenaría las dos primeras. Pilar tiene desde hace tiempo interés en conocer Puerto Peñasco.

 

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Día 2.- De los Mochis a Puerto Peñasco

Puerto Peñasco, México — martes, 17 de noviembre de 2009

Después del desayuno del hotel, cargamos y a las 8:30 estábamos ya en carretera, para otra jornada de coche algo menos pesada que la de ayer. En Caborca, con un calor sofocante, hicimos la última parada y nos acercamos al IFE a ver qué tal iban las Elecciones. Sin incidentes y en una absoluta tranquilidad, por mucho que los periodistas nos quieran convencer de lo contrario.

Tomamos la carretera que va por la costa y que en su primer tramo rompe por la mitad largas extensiones de de vides productoras de una uva de mesa finísima, muy apreciada en México y sobre todo en USA, y de olivos, poco apreciados, pero muy bonitos. Con el calor tremendo, los olivos y las vides, alguien que me lea sabrá los recuerdos que me trajeron. Dejando atrás estos dos pilares de mi dieta y también la nostalgia,  el paisaje cambió a desértico, con el mar a nuestra izquierda, a poniente.

Puerto Peñasco es, en su origen, un puerto pesquero camaronero. Actualmente se desarrolla el turismo como alternativa eficaz. Al sur hay algún que otro hotel  y al norte varias moles de hormigón llenas de condominios. Volveré sobre este asunto más adelante. Nos instalamos en el Hotel Playa Bonita, de 74 dólares la noche. Está muy bien ubicado y tiene una maravillosa terraza en el restaurante, frente al Mar de Cortés y casi en la arena. Aunque tiene ya algunos años, las habitaciones son amplias y el personal amable.

Cenamos con una vista inmejorable un coctelito de camarón y un pescado empanizado, regado con varias cervezas ( la Ley Seca va a ser que no ) y escuchando a un cantante, Rigo, que amenizaba los atardeceres con su música. La verdad, le echa ganas y hasta intenta vender Cds y playeras con su retrato. Dimos una vuelta por el pueblo, vimos el recuento de votos en la Plaza y a las 21:00 estábamos durmiendo.

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