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Chile

Escribe: dgdb
Nuestro viaje llega a su 5 pais, me temo que fugazmente. A las 08.00 de la mañana ya estábamos desayunando. Como éramos los primeros teníamos a elegir de todo y nos pusimos como señores, ya me olía que hoy no comíamos.

 

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Esperando el Golfo de Penas

Puerto Natales, Chile — lunes, 13 de junio de 2011

A las 08.00 arriba para desayunar, luego asomar la cabeza a la calle y comprobar que el día seguía nublado, aunque con tregua de lluvia por el momento.
 
Como el único lugar del barco donde no da el aire es en la popa, me abrigué y salí a sentarme en uno de los bancos y bajo techo para evitar la lluvia que se avecina. El día tampoco está para fotos que digamos, así que me conformé con pasar ahí un buen rato escuchando música y entreteniéndome con el paisaje, que seguro que un día abierto daría para mucho más, pero hoy tampoco era el caso.
 
Lo bueno de estar ahí atrás sentado era el refugio ante las inclemencias meteorológicas, pero el olor de los más de 5 remolques de camión repletitos de ganado, fue el que me hizo mover la posaderas, pues ya me estaba colocando tanto olor a vaca.
 
Entre paseos y poco más el almuerzo llegó antes de lo esperado y yo aun haciendo la digestión del desayuno. Me salté otra bandejita completa aunque sin muchas ganas, pero ya estaba pagado no?? eso de tirar comida no va con migo.
 
En la tarde a prepararme para el Golfo de Penas, ya que hemos hablado con varios transportistas que ya han hecho el viaje varias veces y nos han contado de todo, así que preferí no escuchar más y esperar a ver cómo nos trata el tiempo.
 
De nuevo la noche se venía encima y una hora antes de la cena, el buque comenzaba a mecerse de una manera ya notable. Para entonces yo estaba en la cabina y el estomago se me empezó a revolver. No sé si iría a mas, pero caminar por los pasillos me hacía pensar que llevaba un pedo del carajo, imposible caminar en línea recta, así que para cuando llegó la hora de la cena, ya había 11 personas que estaban encamadas y sin ganas de comer nada. Yo le eché webos al asunto y subí a jalar, aunque entre el tambaleo y mi estomago, no llegué mas allá de medio plato, un postre y la pastilla para el mareo. No sé si realmente sería necesaria, porque a mí eso de las pastis como que no, pero después de saber que ya habían caído 11, no quería ser el próximo.
 
Como hoy no es día ni de escribir, ni de nada, entre de cabeza a la cama, ni fume el cigarro de después de cenar, y a intentar dormirme lo más rápido posible, así quizás sea mejor.
 
Lo bueno de dormirme pronto es que no me enteré de casi nada, pero lo malo es que a las 02.00 ya tenía los ojos como platos y aunque el barco seguía bailando (esta vez de babor a estribor) yo me encontraba bastante mejor de lo que me esperaba, así que salí a cubierta a fumar lo que antes no pude, caminé un rato viendo como estaba la mar y subí a ver en la pantalla del itinerario para saber lo que nos quedaba de acción.
 
Ya habíamos pasado el golfo, ahora estábamos en mar abierta y solo nos quedarían unas pocas horas en ingresar de nuevo a los canales si todo va bien, así que de nuevo a la cama y a intentar dormirme que andaba demasiao espabilao.

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Últimos comentarios

rioseco dice:
Bueno, me alegro que no fueras tú, el siguiente en la lista.
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