Diarios de viaje > Puerto López, América del Sur

A Love Story in Puerto Lopez

Escribe: rentonyonky
La historia de como un viaje puede cambiarnos la vida. Después de luchar por unos instantes con una ventana que se negaba a ser abierta, pude asomar mi cabeza y ser refrescado...

 

  Enviar a un amigo   Imprimir

 
Capítulo 1
 

A Love Story in Puerto Lopez

Puerto López, Ecuador — martes, 11 de mayo de 2010

Después de luchar por unos instantes con una ventana que se negaba a ser abierta, pude asomar mi cabeza y ser refrescado por la maravillosa brisa de la costa ecuatoriana, una sonrisa imborrable cruzaba mi cara, playas de aguas verdes y abundante vegetación acompañaba mi viaje, se que algunas personas considerarían una locura dejar Montañita unos días antes de Año Nuevo, sin embargo, yo sabía que no me perdía de nada extraordinario pero tampoco sabía lo extraordinario que me esperaba en mi siguiente parada. 
   
     Después de unas dos horas de un viaje sin nada fuera de lo común llegue a Puerto López. Para ser sincero dude por un instante que  venir a este lugar haya sido una buena idea, no por lo que había dejado atrás si no que a primera vista no me parecía un lugar atractivo, unas cuantas casas y tiendas alrededor, una calle principal no asfaltada y prácticamente nadie en las calles, luego de asimilar donde estaba busque en mi bolsillo la tarjetita que Johanna me había entregado cuando nos encontramos en Montañita (una vez más), era la tarjeta de un camping donde ella se estaba alojando, buena referencia ella, ya que el camping era limpio, económico y realmente tenia agua caliente, cuando llegue me dijeron que ella no se encontraba en ese momento en el lugar, pero que se estaba alojando ahí, después de una inspección muy poco rigurosa decidí quedarme, las carpas muy limpias y con colchón me terminaron de convencer. 
  
    Luego de haberme instalado decidí salir a recorrer y tomar mis primeras fotos del lugar, camine en dirección a la playa y mi percepción cambio un poco, una linda playa adornaba una caleta de pescadores rodeada de aves que circundaban los botes en busca de algún resto de pescado olvidado en la mañana, camine hacia el roquerio y volví para comer algo en algunos de los pocos restaurants ubicados en la pequeña costanera para después volver al camping dormir un poco y salir en la noche con el dueño del camping un ecuatoriano de mi edad con el ego más grande del mundo, nos fuimos a los adorables puestos de cocteles en la misma costanera, todos ellos con una pequeña terraza donde se veía a gente bailando y tratando de bailar salsa (yo era de los que trataba), luego nos fuimos a la casa de algún otro personaje que ya no recuerdo debido a las copas de más y lo segundo que recuerdo fue la resaca de la mañana siguiente, le verdad que la resaca me duro un par de días (la peor de mi vida), bueno esto me lleva a lo central de mi historia en Puerto López.

Luego de un par de días de no aparecerme por los bares de cocteles volví, pero en esta ocasión con Johanna e Iñaki, un español muy buena onda, increíblemente esa noche, 30 de Diciembre solo bebía un jugo de naranja, creo que era lo único que podía beber, ni siquiera podía bailar, la resaca aun me estaba afectando mi cuerpo, fue en ese momento y en ese lugar donde apareció ella, bueno la verdad aparecieron tres, tres holandesas, pero fue ella la que se llevo toda mi atención, una guapa mujer de pelo castaño e increíbles y bellos ojos verdes, Iñaki y Johanna no paraban de bailar y yo intentado ordenar mi cerebro e intentar hablar mi mejor y más claro español con alguien que casi no hablaba nada de nuestra lengua, hasta decidí hacer la pregunta que debía haber hecho desde un principio: " do you speak english?..yes i do, wow is nice to find someone that speak english too....whats your name?...I´m Sacha, from Holland...............Sacha, no supe como pude hablar tanto y tan fluido ingles, todo se transformo en una increíble conversación, hablamos de todo, de nuestros viajes, gustos musicales, libros, etc. Hasta que recibí la pregunta que no quería recibir: Do you dance Salsa?. Conteste un rotundo no que me hizo sentir como un estúpido y acompañe mi respuesta con un: but my friend next to me dance salsa very well. El amigo a quien me refería era el arrogante dueño del camping. Solo pensaba en porque los chilenos no bailamos Salsa, debe haber muchos pero yo no, la verdad que la Salsa no es el ritmo más bailado en mi país y odiaba no saber en ese momento bailarlo, el porqué, porque veía como ella bailaba con alguien más cuando podría ser perfectamente yo quien estuviera con ella. Para mi suerte ella volvió y se sentó junto a mí, no me odiaba por no saber y yo me complicaba explicándole el porqué no bailaba, la verdad es que volvimos a nuestra amena conversación que pudo haber durado horas, nos reíamos pero yo solo pensaba en cuanto quería besarla, su acento, la forma en que se tomaba el pelo, su gracia, como bailaba, todo me encantaba, hasta que la madrugada nos decía que debíamos ir a dormir, mañana era año nuevo y que había que celebrar, por lo cual  quedamos de juntarnos al día siguiente, celebrar año nuevo juntos, ella me prometió no ir a Montañita y yo le prometí que bailaría con ella. 
  
    Prácticamente no dormí, soñé con ella, durante todo mi viaje había sido reticente a conocer chicas que me gustaran (debido a una dolorosa ruptura que me llevo a este viaje), pero nada podía hacer a esas alturas, me gusto desde el primer momento en que la vi, no podía sacármela de la cabeza. 
  
     Al día siguiente Iñaki se mudo a nuestro camping y organizamos junto a Johanna un asado junto a la familia del dueño. Iñaki y yo decidimos comprar la carne, lo que en cualquier parte del mundo sería solo un trámite en Puerto López era una Azaña encontrar buenos cortes de carne, luego de buscar y regatear precios nos quedamos con algo que parecía bueno, luego fuimos a la caleta y compramos un enorme pescado que Iñaki prometió cocinarlo con una receta propia. 
  
    La noche llego y comenzamos a preparar la cena de noche vieja, yo prepare el asado e Iñaki como prometió el pescado, todo resulto muy bueno, la familia del dueño resulto ser muy amable y agradecida de que nos hiciéramos cargo de la cena, pero fuera de todo yo solo quería salir corriendo y juntarme con Sacha, me preguntaba si ella cumpliría la promesa que nos habíamos hecho la noche anterior, yo al menos tome unas clases básicas de Salsa con Johanna. Luego de la cena salimos a ver como una tradición local llenaba de humo todos los alrededores, los locales quemaban a media noche muñecos que representaban el año que se iba y todo lo que ellos querían dejar atrás, muchas cosas que yo quería dejar atrás se fueron en ese humo. 
  
     Luego de recorrer algunos lugares donde algunas bandas tocaban música tropical en escenarios casi improvisados decidimos dirigirnos a los Bares de Cocteles donde había conocido a Sacha y donde nos reuniríamos. Yo no quería que nadie se diera cuenta pero la verdad era que la buscaba como loco, pero no podía encontrarla, ya casi me resignaba a que no la volvería a ver, muchos de los bares estaban prontos a cerrar y ni rastros de ella, pensaba que como muchos se había ido a Montañita, la entendía, pero cuando casi había perdido toda esperanza de volver a verla, alguien toco mi hombro y al voltear mi corazón lateo más fuerte, una mescla de felicidad, alivio y euforia me embargo, no articule ninguna palabra por un segundo hasta que ella dijo: Hey Happy New Year....Y me abrazo, yo la abrace y le desee un feliz año nuevo también, fuimos por un trago y volvimos a nuestra charla de la noche anterior hasta que fue inevitable tener que cumplir mi promesa y fuimos a bailar Salsa, lo hice lo mejor que pude, bailamos mucho, tome su mano, acercamos nuestros cuerpos hasta que un momento fue inevitable no besarnos, y me sentí feliz de estar ahí, de haber dejado Montañita, de haberme quedado aquí, todo tubo sentido en ese minuto, todo parecía ser parte de un plan, el destino cobraba sentido en Puerto López, un lugar  donde supuestamente no pasa nada y a mí me paso de todo. 
  
     Que más les puedo contar, vimos el amanecer juntos, nos prometimos juntarnos en Quito y vernos antes de su vuelo de regreso a Holanda. Esto se los contare en el próximo diario de viaje, lo único que les puedo adelantar es que el haber conocido a Sacha no solo cambio mi itinerario de viaje, cambio mi vida, no solo nos llevo a reunirnos  en Quito, nos llevo a volver a vernos en Europa y volver a vernos en Sudamérica, viajar juntos y compartir momentos increíbles. Todo lo vivido anteriormente nos tiene con planes de vivir juntos en Holanda por un tiempo, por lo cual estoy tramitando mi visa de estadía prolongada para poder seguir viajando juntos y quizás algo mas. Un viaje puede cambiar tu vida  y es cierto, pero un persona  puede hacerla mejor.

Publicado
Modificado el
Leído 672 veces

  Enviar a un amigo   Imprimir

Capítulo 1
 
 


Últimos comentarios

AraucariaViajera dice:
Ahh que linda historia!, y así es la vida, y sobre me encantó esa parte donde entiendes el porque estas ahí!, mis 5 estrellas!
Publicado

primeradosis dice:
Mu buen relato!, se respira sentimiento. Por lo visto ya estas en Holanda, no?
Publicado

Para publicar un comentario, regístrate GRATIS o

 

Capítulos de este diario