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Ecuador

Escribe: dgdb
Mi esperado viaje, comienza en Ecuador y espero se extienda por todo el continente sudamericano o incluso... En apariencias otro día mas pero no era así, llego el día de partir.La mañana amaneció gris y salí de la cama con pereza (ya que era la última mañana en MI CAMA) me disponía a rematar los asuntos pendientes, preparar la furgo para su nuevo dueño y algún papel que tenia pendiente...

 

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Nuevo Rocafuerte - Coca

Puerto Francisco de Orellana, Ecuador — jueves, 4 de febrero de 2010

04.00 de la mañana y el despertador sonaba, Celine lo apagó y me quede de nuevo traspuesto. Había pasado 15 minutos y ya estábamos todos en danza a la luz de las linternas y como aun no había agua, nos vestimos y camino al barco.


 


Cruzar el pueblo a cualquier hora del día, cualquier día de la semana, parecía ser un domingo de los mas tranquilos, ya que no hay mucha gente y por supuesto no hay coches (aunque si pasos de peatones) pero a esas horas y con linternas por las calles, la sensación era de cruzar un pueblo fantasma.


 


Solo se oía a los gallos, estos tienen que tener el reloj biológico cambiado o el calor no les deja dormir, porque aun queda un par de horas hasta el amanecer y estos ya cantan como si vieran el sol.


 


Llegamos al bote y ahí solo estaban los patrones, soltamos el equipaje en el interior y fumamos el último cigarro en tierra de nadie antes de embarcar.


 


Justo antes de las 05.00 llegaron un par de pasajeros mas, el día comienza a aclarar tímidamente y observamos que estaba bastante nublado, así que la salida del sol no iba a ser una razón por la que mantenerse despierto, me tumbe en un banco, me puse unos tapones para amortiguar el ruido del motor y a intentar conciliar el sueño.


 


El aire era bastante fresco, así que me levante un par de veces a por algo de ropa hasta conseguir la temperatura esperada.


 


Cuando abrí los ojos, me encontré con bastantes personas abordo y ya entre vuelta y vuelta aguatamos las horas hasta la parada en Pañacocha.


 


Lo primero, vaciar la vejiga y fumar un cigarrito, estos tomaron un par de cafés pero yo no tenia cuerpo, así que de vuelta al barco que ya estaba arrancando motores de nuevo.


 


Preparamos otros bocatas y volvimos a ser el centro de atención de los que ahí viajaban, se conocen que aquí no es de lo más normal lo de los sanduches, como lo llaman aquí, prefieren llevar su arroz con carne en un bol de plástico para comer, o picar alguna fruta.


 


Llegamos al Coca sin contratiempos, el río estaba bastante crecido en comparación a la bajada y nos evitamos ir haciendo eses y sobre las 17.20 ya estábamos desembarcando.


 


Allí estaba Cristina esperando a Celine, ya que la mujer no tenía llaves ni nada y no sabia muy bien que hacer al llegar, pero al verla se la cambió la cara.


 


Nos acercamos a tomar unas cerves a un garito de la orilla del Napo, y a contarla unas anécdotas y ver alguna foto, de allí al hotel a ducharnos.


 


Como ellas seguirían el viaje el día siguiente, quedamos en que pasaran por el hotel mas tarde para intercambiar fotos.


 


Nada mas abrir la puerta de la habitación nos llamaron al teléfono del hotel y dijeron que mejor quedábamos mañana, habían cambiado de opinión y saldrían el sábado.


 


Nosotros soltamos los trastos, encendimos el ventilador de la nueva habitación y se fue la luz, con ella el agua claro, necesitamos bombas para abastecernos en el hotel, así que otro día en las cavernas.


 


Pensamos que duraría un par de horas, pero después de estas, salimos y observamos que era en todo el pueblo, así que solo quedaba resignarse, comer un par de plátanos que quedaban y a la cama.

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