La belleza del Puente del Inca es incalculable, sólo estando allí se puede apreciar su admirable presencia. El puente se formó naturalmente en tiempos inmemorables, a causa de un derrumbe natural sobre el cauce de un río. El caudal de agua fue erosionando el suelo y dio forma al puente, que gracias a la presencia de minerales y particularidades del clima adquirió una tonalidad amarillenta. El Puente del Inca tiene también gran valor histórico ya que fue por aquí que los incas pasaron al sur del continente americano. Anterioemente se podía transitar por encima del puente, pero desde hace unos años permanece cerrado al paso para protegerlo de posibles derrumbes.
Si visitas el Puente del Inca notarás la presencia de dos construcciones cercanas, una destruida y la otra intacta. La construcción intacta es una pequeña iglesia al costado de la montaña. Unos metros más allá se pueden ver las ruinas de un hotel. Sucedió así: un invierno, la nieve comenzó a acumularse entre la montaña y la iglesia. Un día, una avalancha bajó desde la montaña. En vez de destruir la iglesia -que era lo más próximo- la nieve actuó como puente y la avalancha pasó directamente hacia el hotel, que quedó totalmente derrumbado. Sin embargo, sus cuartos de aguas termales quedaron protegidos por el puente y hoy en día están totalmente mimetizados con el paisaje.