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Viaje a Machu Picchu en moto - octubre 2010
Escribe: changuitoargentino
Viaje realizado con Pochi en Moto, Yamaha Dragstar XVS650A, a Machu Picchu entre el 12-10-10 al 02-11-10
Día 19. La Serena - Mendoza
Puente del Inca, Argentina — sábado, 30 de octubre de 2010
Le preparé el desayuno en una bandeja a Ale y se lo llevé a la cama, no había forma casi de despertarlo, finalmente desistí y se lo dejé servido en la mesa, a duras penas Alejandro se levantó y comenzó a preparar las cosas, nosotros también, tranquilos, entre pitos y flautas salimos casi a las 9 de la mañana, tenía razón Luis, damos muchas vueltas y no nos iba a alcanzar el tiempo para cruzar, pero bueno, estábamos jugados, con 3hs casi 4 de retraso con respecto a Luis salimos rumbo a los Andes, muy tranquilos y disfrutando de los paisajes que nos ofrecía a esta altura Chile, muy lindos y entretenido, muchos parques eólicos durante todo el trayecto y le daban mayor belleza a la multitud de postales, cagamos nafta a mitad de camino y continuamos la marcha sin apuro, estábamos bien de tiempo, fotos y mas fotos y se veian a esta altura los andes nevados, increíble la blancura de sus cimas.
Estábamos acercándonos a Los Andes cuando recibimos una llamada de Luis: “no vengan, regresen, hace muchas horas que estoy en la cola para cruzar en la aduana Argentina”, eso nos paró en seco, entonces? Y bueno, Ale tiene por norma “seguir siempre para adelante, no retroceder” y eso hicimos, supongo que si nos agarraba la noche allá arriba tanto en Argentina como en Chile tenían que estar preparados para estos casos, no iban de dejar que continuásemos de noche por la montaña en moto, iba a ser un problema de ellos y soy especialista en generar problemas y en mi interior sabía que de alguna manera nos íbamos a arreglar, aunque tuviésemos que llamar a Crónica TV.
Doblegamos las energías y nos dio mas fuerzas para seguir, el desafío, habíamos pasado por muchísimas cosas a esta altura y todas tuvieron solución y salimos bien parados como los gatos, una simple cola nos iba a hacer retroceder? De ningunísima manera.
Al llegar al pié de los famosos caracoles, los kilómetros y kilómetros de colas de camiones esperando para cruzar pero ya sabíamos que no teníamos que hacer esa cola, a los que conocen los caracoles tienen que imaginarse todo el caracol repleto de camiones, no había ni 10cm entre uno y otro, desde antes de subir (unos cuantos kilómetros antes) hasta la cima, impresionante, se veían como piecitas de rasti que se movían lentamente, subimos y subimos con muchísimo cuidado, en doble fila y venían muchos vehículos de frente, pero si pasaban los autos sin problemas, nosotros con las motos menos que menos íbamos a tener problemas, eso si, muchísima precaución, bloques de nieve junto al camino, nieve por todos lados menos, por suerte, en la ruta.
Llegamos a la aduana Chilena, en un ratito salimos de Chile, cruzamos el túnel del Cristo Redentor y el cartel tan anhelado a esta altura: “Bienvenido a la República Argentina”, que emoción, que frio!!! Que frio!! Por Dios, cuánto frio que hacía, pero sabíamos que faltaba lo peor, pasar la aduana de Argentina.
Cuando llegamos, tal como nos había dicho Luis, era un infierno la cola que había, decenas y tal vez centenas de autos, micros, camionetas y motos. En ese momento le dije a Pochi “a partir de ahora estás descompuesta y comenzó a vomitar o hacé algo pero no me ensucies el asiento de la moto, esta cola no la hago ni loco”, encaré al gendarme que nos da la “bienvenida” a la cola de unas 6hs de espera o mas, le dije “puedo pedir una ambulancia para mi señora?” y me contesta con un poco de ironía “si, haga la cola que ya viene o se la llamamos, de lo contrario deje la moto en la cola y vaya a la enfermería”, como diciendo “cuando llegan todos acá se descomponen”, pero yo no iba a aflojar, sin darle bola, me bajé de la moto, puse cara de desesperado y asustado, cosa que no me costó mucho por que realmente así me sentía, quería huir de ese lugar cuanto antes y con la moto a mi lado y Pochi con su mejor cara de descompuesta encima de ella y comencé a pasar por el costado de la fila, medio de reojo veía que el gendarmen venía corriendo detrás mio pero ya era tarde, estaba llegando a la punta de la fila, Ale estoicamente, también con la moto a su lado detrás mio, la gente mirando y pasamos por un lugar y alguien que silba de mala manera, me doy vuelta para reaccionar mal y veo que Ale se había detenido, a pocos metros ya venía el gendarme casi corriendo para detenerme, me regreso unos metros y era Luis que todavía estaba en la fila y le faltaba bastante, seguí y ya tenía el gendarme pisándome los talones, tarde, ya estaba en la punta de la fila, paré la moto con Pochi arriba, la dejé ahí y a los gritos pidiendo una enfermera-ambulancia-helicóptero (lo juro) para que atendiese a la Pochi, llegó el gendarme pero creo que me vió la cara y solo se limitó a custodiarme y a decirme por quinta o sexta vez que tenía que hacer la cola, no hice caso, llegó la enfermera de gendarmería y se la llevó a Pochi al baño “creo que está embarazada” le dije a la enfermera y la tentación de risa fue muy fuerte pero pudimos disimularla, Pochi fue al baño y se encerró diciendo que se sentía horrible, salió del baño y la llevaron a la enfemería, le metieron oxigeno de prepo y me aclaró la enfermera que podíamos pasar, pero solos, que Ale se quedaba haciendo la cola a lo que yo, para agrandar la situación, le dije que no, que quería un helicóptero para trasladarla o una ambulancia, que solo así a la ruta no salía y que alguien se iba a tener que hacer cargo, bla bla bla y no hubo formar, nosotros pasábamos pero Ale se quedaba, cuando voy a buscar los papeles para hacer el ingreso (a esta altura les recuerdo que faltaba poco para que el sol se escondiese y realmente me preocupaba por Pochi y la noche en la montaña a esa altura), el gendarme, muy gendarme por cierto y por no decir SUPERBOTONAZO seguía parado al lado de la moto, pero se ve que se distrajo en algo, por que cuando llego me pregunta por la persona que me acompañaba y eso que Ale estaba a su lado con la moto pero ya en la fila, en la punta, entonces le dije que ya se había vuelto a la cola como correspondía, a todo esto Alejandro ya había hablado con otro gendarme, un salteño muy piola y le dijo lo lógico, que en todos lados a las motos les daban prioridad, ya que si uno está en un auto se puede bancar el frio de la montaña pero en la moto eso es imposible y entendió, listo, Ale ya estaba haciendo los trámites para el ingreso y yo me saqué de encima al perro de caza de gendarmería que desistió pero me miraba con desconfianza, voy a verla a pochi y estaba inflada de tanto oxígeno, la sobreoxigenaron y se sentía mal de verdad, pero bueno, su sacrificio valió la pena, hicimos los papeles y pasamos.
Una piolada típicamente argentina, algo graciosa y da para pensar, pero sinceramente, amigos, en situaciones así uno siempre piensa “sálvese quien pueda”, no acepto, después de tantos miles de kilómetros recorridos en esta travesía, ningún tipo de objeción, sinceramente se los digo, hice lo que mejor me salió, lo que pude y, como dijo Ale, había que seguir adelante, siempre avanzar.
En puente del Inca nos reencontramos con Alejandro, que pasó primero que nosotros después de todo, festejamos “la piolada” con unas super hamburguesas con gaseosas, muy ricas, pochi pidió un Té y trataba de alguna manera de eliminar todo el aire puro que le habían metido de prepo, por momentos me daba la impresión que en cualquier momento levantaba vuelo o que la iba a llevar flotando en la moto, el tipo que nos atendió se ofendió cuando, a modo de broma, le dijimos “5$ un teeee??” y por poco cobramos “si no les gusta se van” y puso cara de “no digas nada por que los reviento a los dos juntos”, cosa que hicimos, ni chito. Agarramos las hamburguesas, seguramente escupidas o algo por el estilo, el té y rajamos.
Luis seguramente estaba aún en la cola, no pudo safar pero le faltaba poco, comenzamos el descenso y apareció Luis a máxima velocidad, Alejandro el mendocino, el hermano de este y su padre en sendas Transalps nos estaban esperando en Uspallata y estaban esperando ahí desde el mediodía y ya eran las 19hs, al llegar a Punta de Vacas, otra vez una cola interminable, no tan solo de autos, camionetas, micros y motos sino también de, ahora si,camiones, “BASTAaaaaaaaaa!!!!!”, no quiero mas colas, me mandé en doble fila y avancé, le faltaban brazos a los gendarmes para hacerme señas que tenía que hacer la fila, como correspondía y faltando un camión para llegar a la punta me meto entre el auto y el camión y me tiré a la banquina, Luis y Ale detrás pero no hicieron lo mismo que yo, los mandaron directamente a la comisaría a hablar con el superior, como veía que me tocaba la misma suerte comencé a los gritos limpios, “necesito pasar ya, yaaaaaaa! No quiero que me digan nada, tengo a mi señora descompuesta, soy un ser humano o que soy???”, en fin, cualquier cosa que sonase a desesperado salió de mi boca en ese momento y vino un gendarme y me dejó pasar, “chau”. Luis, siempre diplomático y controlado, con calma, intentó explicar al oficial a cargo lo que sucedía y Ale, mas visceral, discutiendo con el flaquito de gendarmería que nos hacía seña desde que nos mandamos en doble fila para que hiciésemos la cola, este gendarme medio que se burlaba por que los había hecho detener en la garita hasta que del alma le salió a Ale algo que no se les debe decir en situación así “callaaaate Botón” y el gendarme que comenzó a los gritos “sargento!!! Sargento!!, ese me dijo botón”, en fin, una situación increíble y Luis en el medio, intentando explicarle al sargento y tratando de calmarlo a Alejandro, yo me adelante y faltando 1 kilómetro para Uspallata decidí esperar, al rato llegó Luis y detrás Alejandro, nos encontramos con Alejandro mendocino, un lindo encuentro, que pena que no haya podido hacer este increíble viaje, pero por mis relatos y el Nextel, en todo momento, estuvo informado lo que hacíamos y de alguna manera nos acompañó, fue un gustazo conocerlo, solo lo conocía por radio, su padre y hermano no pudieron esperar tanto, como 6hs, por que tenían problemas para manejar de noche y estaba el solo, saludos, abrazos, mini-charla y había que salir volando, la noche ya estaba en la ruta prácticamente, a marcha pareja terminamos de descender hasta Mendoza, finalmente habíamos llegado, gracias a Dios, un día intensísimo, faltando unos pocos minutos para llegar a la casa de Ale-mendocino, Luis se quedó sin nafta en la autopista, sacó el bidón, cargó y llegamos, conocimos a la esposa de Ale-mendocino, Lorena, que decir? Un encanto de persona.
Nos ofrecieron su depto para quedarnos pero con Pochi preferimos el hotel, un hermoso hotel a muy buen precio, diría que de 4 estrellas, nos bañamos, nos cambiamos y nos pasaron a buscar en la camioneta de Ale-mendocino, habían ido a comprar el asado y nos vinieron a buscar.
Fuimos a la casa del papá de Ale-mendocino, una hermosa casa, con mucho espacio y un quincho que sería el sueño de mas de uno, el fuego estaba listo y perfecto, se notaba que era un experto asador, brasas pequeñas y bien distribuidas, la parrilla caliente y ahí nomás metimos toda la carne al asador. Vinitos mendocinos, cervezas varias, campari, picadita, dicho sea de paso les enseñé como pelar un salamín y no morir en el intento (jejeje!) y me sentí David Coperfield, por fín sabía algo que nadie sabía, por que tanto de mecánica como de asados no se absolutamente nada.
Llegaban y llegaban familiares, niños, sobrinos, cuñados, concuñados, tios, sobrinos, en fin… una hermosa mesa familiar, mesa familiar de verdad, se notaba una gran familia, unida, buena gente, transparente y genuina, nos sentimos como de toda la vida, anécdotas, bromas, poca sobremesa, lamentablemente estábamos muy cansados, demasiado, nuestro enorme agradecimiento, para el cual no tenemos las palabras justas para expresarlo a esa hermosa y sana familia mendocina que nos abrió las puertas de sus casas como si fuésemos reyes, mas aún, como si fuésemos integrantes de la misma.
El asado estuvo mas que exquisito, la sal perfecta, la textura de la carne, el sabor, tanto marisco y mariscos, como extrañábamos esto, por Dios, hablando de Dios: gracias por todo esto, por esta gente maravillosa, gracias por este hermoso país que tenemos, ya no quiero cambiar nada, ya no quiero otra gente, no quiero chilenos, no quiero Juliaquenses, quiero a la Argentina como está, aún con Rosario y su circunvalación destruida, ahora veo todo de otro color, acá estábamos, sanos y salvos. Gracias Argentina y gracias, nuevamente a Dios, por haber nacido acá, en esta hermosa tierra que llevo orgulloso en mi corazón a pesar de mis humoradas e ironías seguramente mal aplicadas que uso siempre, pido disculpas si alguien, seguramente muchos, no saben interpretar mis decires o esta especie de humor que a veces intento transmitir. No tomen nada enserio de todo aquello que expreso y que no estén de acuerdo.
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Capítulos de este diario
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1
Inicio del Proyecto
Buenos Aires, Argentina | 16 de septiembre de 2010
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2
Inicio del Viaje (la previa)
Buenos Aires, Argentina | 12 de octubre de 2010
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3
Dia 1 del viaje. Buenos Aires - Rafaela (Santa Fe)
Buenos Aires, Argentina | 12 de octubre de 2010
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4
Día 2 del Viaje. Rafaela - Pozo Hondo
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5
Día 3 del Viaje, Pozo Hondo - Purmamarca
Pozo Hondo, Argentina | 14 de octubre de 2010
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6
Día 4. Purmamarca-Paso de Jama
Purmamarca, Argentina | 15 de octubre de 2010
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7
Dia 5. Paso de Jama - Iquique
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8
Dia 6, Iquique (día de descanso)
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9
Día 7, Iquique-Arica
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10
Día 8, Arica-Ilo
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11
Dia 9. Ilo-Arequipa
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12
Día 10. Arequipa (día de descanso)
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13
Día 11. Arequipa-Puno
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14
Día 12. Puno-Cusco
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15
Dia 13. Cusco-Machu Picchu
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16
Día 14. El Regreso. Cusco - Arequipa
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17
Día 15. Arequipa - Arica
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18
Día 16. Arica - Iquique
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19
Día 17. Iquique - Caldera
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20
Día 18. Caldera - La Serena
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21
Día 19. La Serena - Mendoza
Puente del Inca, Argentina | 30 de octubre de 2010
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22
Día 20. Mendoza - Villa Mercedes
Ciudad de Mendoza, Argentina | 31 de octubre de 2010
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23
Día 21. Villa Mercedes - Buenos Aires
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24
Día 22. Buenos Aires
Buenos Aires, Argentina | 17 de noviembre de 2010
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