Leyendas de Puebla

Escribe: Beatle_Puebla
Puebla ciudad de tradiciones y sin duda de muchas leyendas aqui algunas de ellas.

 

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1 Capítulo 3

El callejón del Muerto

Puebla, México — miércoles, 2 de febrero de 2011

En una noche oscura y lluviosa de 1785, don Anastasio Priego fue sorprendido por los dolores de parto de su esposa. Era necesario llamar a la comadrona y a pesar de que llovía a cántaros don  Anastasio salió a la calle con rumbo a la parroquia de Analco. Inevitablemente en una calle oscura vio la silueta de un hombre que cortándole el paso con espada en mano le cuestionó ¿la bolsa o la vida ?
NI uno ni lo otro, contestó Priego mientras desenfundaba su espada la cual tenía la siguiente leyenda “no me saques sin razón, no me envaines sin honor”, don Anastasio era un excelente espadachín y fintando a su rival no tardó en darle una estocada mortal. Sin detenerse se dirigió a la parroquia donde consiguió traer a la partera quién llegó a tiempo para asistir el alumbramiento de unos hermosos gemelos.  Al amanecer Priego acompañó de regreso a la partera a su casa y al pasar por el lugar donde horas antes había tenido el enfrentamiento yacía el cuerpo de su enemigo rodeado de los curiosos que rogaban por el alma del difunto.
Como había sido una muerte violenta se puso una cruz en el lugar y un vecino pagó las misas en honor del difunto, pero ni con todo eso pudieron evitar que su fantasma se apareciera en el lugar. Hasta que una noche en la parroquia de Analco el padre Ávila fue abordado por un hombre desesperado que quería ser confesado con urgencia, el padre ordenó al sacristán que no cerrara la iglesia y ambos entraron al confesionario.
Como transcurrió mucho tiempo y ni el padre ni el extraño hombre salían el sacristán fue a buscarlos al confesionario y al no encontrarlos supo que algo extraño estaba pasando, tomó providencias en el asunto y pidió ayuda al párroco para ir a buscar al padre a su casa. La sorpresa no se hizo esperar porque encontraron al padre moribundo con una fiebre muy alta  y en sus débiles  palabras el padre Ávila mencionó  que aquel hombre que había confesado estaba realmente muerto y que andaba penando por sus crímenes cometidos y que había pedido permiso a Dios para confesarse y poder descansar en paz.

Tips:

La zona de Analco y la Luz forma parte de la historia de nuestra ciudad, quizá un tanto descuidados estos barrios pero llenos de historia y tradiciones ya que en alguna parte de esos lugares es donde inicia la ciudad de Puebla

Tiene que ver con: Rasgos culturales
En Puebla, México


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Callejón del muerto (12 sur entre 3 y 5 oriente)

   

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