Para salir del estrés preferimos eliminarlo al comienzo de nuestras vacaciones por lo que decidimos pasar la tarde en alguna terma, luego de ver los precios por internet nos inclinamos por las Termas Menetúe, son las más cercanas a Pucón y las fotos del recinto parecían atractivas y en los letreros de la carretera prometen pisicnas exclusivas para adultos.
El día anterior consulté por teléfono como era el sistema de atención del spa y sólo me tomaron el nombre invitándome a asistir. Gran sorpresa nos llevamos cuando en el lugar sólo nos permitieron entrar a la piscina luego del pago de una entrada ($8000 p/p) ya que para acceder a los servicios del spa había que reservar personalmente y por lo menos en ese día y el próximo estaba todo copado.
El acceso, luego de salir de la carretera, es de ripio alrededor de campos muy bien trabajados para luego rodear la laguna Menetúe que le brinda más plenitud al paseo. El recinto también es precioso, el interior está cubierto de madera y las piscinas termales son techadas y muy agradables pero la promesa de piscinas exclusivas para adultos no era cierta ya que habían niños que no pararon de gritar y chapotear hasta que uno de ellos resbaló y se golpeó la cabeza (gracias a Dios sin secuelas), fue en ese momento cuando se logró sentir la melodía de la música ambiental que llamaba al relajo.
Al salir del recinto, seguimos el camino hacia el poniente por donde continúan los campos y criaderos de bovinos, nuestra atención fue llamada con un grupo de ciervos perteneciente a un criadero del lugar. El camino continúa con ripio por la rivera norte del río Trancura pero apto para un auto normal y se veía bastante firme como para aguantar una lluvia, según mi opinión no se necesitaría un 4x4 en caso de mal tiempo.