Pucallpa: Donde el caos y la magia conviven perfectamente

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Escribe: Fernando Vilchez Santisteban* Pareciera ser una norma que todo lo bello tiene algo de misterio, un juego a las escondidas infaltable para la atracción. En la primera impresión, la...

 

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Capítulo 1

Pucallpa: Donde el caos y la magia conviven perfectamente

Pucallpa, Perú — lunes, 28 de noviembre de 2005

Escribe: Fernando Vilchez Santisteban*

Pareciera ser una norma que todo lo bello tiene algo de misterio, un juego a las escondidas infaltable para la atracción. En la primera impresión, la ciudad de Pucallpa se ofrece huraña y esquiva al visitante. Las calles son ruidosas y atiborradas de centenares de pequeños negocios; las motocicletas -medio de transporte más usado por la población- irrumpen la aparente tranquilidad que en alguna parte se puede encontrar; y para golpe de gracia, el implacable calor hace aún más pesado caminar por las calles. Felizmente esto es solo una parte de Pucallpa pues a medida que el visitante va adentrándose en el paisaje y en la vida cotidiana, va descubriendo un pueblo frenético, alimentado por la energía que la naturaleza aún le brinda.

Pucallpa se ubica en el departamento de Ucayali, en la selva baja del Perú, abrazada por el extenso río Ucayali y por el lago Yarinacocha. Su nombre deriva de las palabras quechuas puca (colorada) y allpa (tierra). El color rojizo del suelo en contraste con el verde de los bosques y el marrón de los ríos, crea la sensación de estar inmersos en una pintura paisajística. El clima es húmedo y tropical. La intensidad del calor sofocante es la misma en todas las épocas del año, a pesar que los pucallpinos persisten en que hay una estación fría. La temperatura sobrepasa los 30°C. Solo se siente frescor en los momentos de lluvia que, felizmente, son constantes.

De espalda al mundo
Por donde se mire hay extensas hectáreas de bosques. Los árboles madereros son la principal industria de Pucallpa. Lamentablemente, la tala descontrolada pone en peligro el orden natural. Es frecuente ver bosques talados, forados enormes en medio de árboles amenazados por la deforestación. También es común ver por las carreteras, camiones que circulan cargados con bloques enormes de troncos de árboles, cuya antigüedad puede sobrepasar los cien años. Árboles de caoba, cedro y otras especies se dirigen al mercado ilegal de madera nacional e internacional. La deforestación es un grave problema que no parece tener solución. La ineficacia y el poco control de las autoridades hace que la selva de Ucayali sea el objetivo ideal de las mafias madereras. A estos males se añade las grandes pérdidas de bosques que el boom del caucho trajo consigo en décadas pasadas.

Espíritu de la Selva
A pesar de este desalentador panorama, la naturaleza sigue ofreciendo a Pucallpa sus frutos. Toneladas de plátanos, aguaje, cocos, yucas y piñas, abastecen a la población local de lo esencial. El río Ucayali es fuente de gran variedad de peces como el zúngaro, paiche, bagres, taricayas y otros. El curso del río es como una gran carretera, donde circulan lanchas cargadas de pasajeros, ropa y alimentos. Embarcaciones que van y vienen forman un cuadro pintoresco propio de la amazonía. Es en los puertos donde se concentra un dinámico movimiento comercial. Desde muy temprano, se escucha el griterío de los vendedores anunciando sus ofertas.

Alimentos para el cuerpo
Los pucallpinos aprovechan todo lo que la selva les da para hacer una gastronomía peculiar y de sabores fuertes. El plátano o banano es el ingrediente principal en la comida local. Elaborado en todas sus formas posibles, el plátano abunda en esta región. Están los clásicos juanes ( bolas de arroz verde con pollo envueltas en hoja de bijao), el tacacho (plátano chancado cocinado con grasa de cerdo); cecina o carne seca de venado y majaz. También son comestibles la carne de lagarto y taricaya (tortuga de río) y el suri (gusano frito), además de una serie de peces de río. Para beber están los refrescos de aguajina, que se extrae del aguaje (fruto marrón parecida a una granada de guerra) y la cocona, carambola, camu camu entre otros. Además de los clásicos licores de la amazonía (chuchuhuasi, RC, Siete Raíces, Masato...) que se les otorga carácter medicinal y afrodisíaco.

Maestro Tabaco
A 10 kms. De Pucallpa, viajando por el lago Yarinacocha está la comunidad shipiba de San Francisco. Los frondosos árboles protegen este lugar que, sino fuera por el conductor de la embarcación, el visitante no podría notar su presencia y pasar de largo. La etnia de los shipibos es considerada la primera población que habitó estas tierras. Los shipibos es la tercera étnia más grande del país - primero están los asháninkas y los aguarunas- . en la comunidad de San Francisco viven más de 3000 shipibos alejados de la ciudad, como protegiéndose de toda influencia urbana. Pero tampoco viven desconectados del resto. Hoy cuentan con electricidad y servicio telefónico. El turismo es el principal ingreso económico de las familias shipibas. Ello no implica que pierdan sus costumbres. Al contrario, con diversas tareas procuran afirmar sus conocimientos ancestrales del idioma y arte.

Voz del Tohé
Es conocido mundialmente los dibujos lineales de los shipibos. Laberintos que se asemejan a los intrincados caminos de la selva o a un desordenado mapa urbanístico. Cada espacio es un taller de arte. Hombres, mujeres y niños , no cesan de elaborar cerámicos, talleres, collares y otros objetos que luego serán exportados a grandes tiendas y galerías. Este arte es ancestral y solo perdura por las enseñanzas y técnicas que los abuelos heredan a sus nietos.
Aquí las casas son abiertas, muchas de ellas sin paredes y con techo de hojas. La población vive orgullosa de su forma de vida, el espíritu de comunidad está presente siempre. No existe la privacidad como en las grandes ciudades. Todo se comparte y nada se oculta.

Nuevas tendencias
Aquí el turismo esotérico está cobrando auge. Es conocido a nivel científico y local que la amazonía es fuente inagotable de una serie de plantas medicinales propias para el desarrollo del curanderismo. La atracción que genera estas prácticas hace que cientos de turistas lleguen a estas tierras en busca de experiencias espirituales y místicas. En muchas otras comunidades, el afán de lucro trae como resultado que se pierda la esencia misma de las sesiones esotéricas. Hay que tomar precauciones y no dejarse llevar por la curiosidad o las exageradas virtudes que algunos le otorgan a estas prácticas. El verdadero curandero no se publicita. Pasa desapercibido por la mayoría y sólo se llega a él mediante oídas.
La comunidad de San Francisco es cuna de curanderos, como todo aquí, existe una fuerte tradición generacional. Cada curandero tiene cuatro o cinco discípulos que aseguren los conocimientos para el futuro. Cada uno de ellos pasa más de cinco años aprendiendo sobre las diversas plantas y cortezas que hay en la amazonía y sus efectos en el cuerpo, mente y espíritu. Estos discípulos se forman como si estudiaran una carrera universitaria. Es que prácticamente lo es. La medicina tradicional está cobrando tanta aceptación a nivel mundial que pronto necesitará de más especialistas. Lamentablemente no existe ningún programa gubernamental que apoye a estos jóvenes. La educación recae solo en sus maestros.

Madre Ayahuasca
Indudablemente, una de las plantas que más llama la atención al foráneo es la Ayahuasca o soga del muerto . Una liana que crece abundantemente en estas regiones y es la planta estrella en toda ceremonia. El consumo de la ayahuasca está presente en muchos pueblos de la amazonía, que se extienden por Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Brasil y Bolivia. Su consumo no es exclusivo de ninguna etnia. No existen datos exactos sobre cuándo se inició esta práctica del uso del ayahuasca, pero se presume que incluso los incas llegaron a consumirla.
La ayahuasca es considerada una liana alucinógena. Aunque el objetivo no es tener alucinaciones, muchos erróneamente la consumen pero solo con el afán de visualizar intensas imágenes. Para ellos su efecto es incompleto pues el objetivo en el consumo de la ayahuasca es la curación física y espiritual. Como toda medicina, la planta solo debe ser consumida bajo supervisión del curandero y con la dosis exacta que éste determine. El término adecuado para los efectos de la ayahuasca es mareación. Tal estado solo se logra mediante una sesión o ceremonia, donde cada elemento es vital para una correcta sanación. Es indispensable permanecer en ayuno al menos 24 horas antes de la sesión. No consumir licor, drogas, picantes ni tener sexo. Es importante que el estómago esté libre de comida pues los vómitos son frecuentes en los primerizos. El lugar ideal sería estar rodeado por la naturaleza pues ello inspira. Un espacio cargado de energía negativa, ruidos y contaminación no ayudaría en lo absoluto.

Danza con Perfumes
Las sesiones son por las noches, sin ningún tipo de luz y en total oscuridad. El incienso purifica el ambiente. Esencia de flores en la cabeza de cada uno de los participantes otorgan una sensación de calma. El humo del mapacho o cigarros de tabaco sin filtro también otorgan fuerza y misterio. Los ícaros o cantos son la parte más bella de la ceremonia. Monosílabos y sonidos guturales son como alabanzas de un templo y que otorgan una magia y tranquilidad indescriptible.
En medio de la oscuridad, el curandero va pasando la dosis exacta a cada uno de los participantes. Una pequeña copa del preparado es suficiente para tres a cinco horas de mareación. Los efectos vienen luego de media hora de consumida. Lo más interesante es que la ayahuasca tiene un efecto distinto en cada persona, todo depende de su personalidad y el espíritu con que se realiza.

Serpiente cósmica
Existen testimonios de personas que sufrieron mareaciones horribles, donde visualizaron animales monstruosos y escenas para llorar, ruidos y voces intensas e insoportables. Pero hay muchos otros que vislumbran luces muy coloridas y parsimoniosas, voces suaves que se mezclan con los ícaros que no cesan en ningún momento. Movimientos suaves del suelo, animales extraños, seres alados y todo lo que la imaginación pueda percibir. Pero en lo que muchos coinciden es en la presencia de serpientes de diversas formas, tamaños y colores. En el mundo del curanderismo, la serpiente es considerada la madre de todos los conocimientos o ronin y está presente en todos los seres humanos.
En una mareación no se está totalmente alejado de la realidad. Existen chispazos de lucidez donde uno se percata de lo que ocurre a su derredor. El curandero proporciona equilibrio a quienes se angustian en la mareación, llevándolos a buen camino. De allí la importancia de la presencia de uno de ellos. El término adecuado para estos maestros es de curandero (en castellano) pues la palabra shamán proviene de los países alejados de Europa, donde no se ajusta a las actividades de los maestros de estas zonas. Aunque en shipibo el término exacto sería Unaya Juni .
El preparado de la ayahuasca se obtiene tras más de cinco horas de hervido. Su sabor a cortezas es bastante fuerte. En una mareación se mueve fuerzas espirituales indescriptibles que los más sensibles pueden percibir. Una vez que la mareación va cediendo, el cuerpo se somete a un sueño profundo que puede durar por varias horas. A muchos otros, el baño los llama urgente, son los efectos purgantes propias de la liana. Luego de aquella sesión el cuerpo debe permanecer en orden y equilibrio.

Canto para nacer
La selva de Pucallpa ha dejado de ser salvaje y abarrotada de animales. Las sachavacas, otorongos, monos, guacamayos, lagartos y otros son cada vez más difíciles de ver en su estado natural. Los gigantescos árboles ahora son extraños de encontrar. La fiebre del caucho pasó y la pobreza de nuevo es latente en gran parte de la población. Al parecer ya no queda rastro del paraíso terrestre que en algún momento pudo ser Pucallpa. Pero algo que permanece inalterable es el espíritu de su gente por volver a empezar. Ahora el turismo se perfila como una alternativa para la crisis ambiental que está sometida. Poco a poco se empieza a reconocer el valor de la amazonía y como herramienta para obtener ingresos del turismo.
Tal vez algún día se logre recuperar lo que se está perdiendo. Ojalá no sea tarde. Ojalá el espíritu de las plantas y los ícaros sea suficiente. Si es así, hagamos una mega sesión ayahuasquera.

Visita www.trochaverde.org
Subtítulos orgininales del Disco Cantos Shamánicos. De Tito La Rosa.
Entrevista al SEñor Mateo. Curandero de San Francisco. Pucallpa.


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