Aventura Europea '09
Escribe: Benic85
Del 12 al 19 de Abril del 2009 viví una auténtica "aventura" recorriendo varias ciudades europeas...
Todo comenzo poco más de un mes antes, cuando un amigo Mexicano me dijo que venía a Europa y que quería que fueramos a ver algunas ciudades.
Yo no disponía de mucho tiempo ni dinero, por lo que decidí limitar el viaje a 1 semana y buscar los vuelos más baratos posibles. Entonces ahí comenzó la aventura...
Praga, la Ciudad Mágica
Praga, República Checa — jueves, 16 de abril de 2009
Colocamos las maletas en su sitio y nos acomodamos para pasar un largo viaje de tren que nos serviría también de descanso después de tantos días ajetreados.
El tren toma rumbo a Praga y vemos como vamos dejando atrás una ciudad fantástica, cuando de repente vemos que pasa una chica por el pasillo como mirando o buscando algo, por lo que mi amigo pone el pestillo a la puerta para que no entrara nadie... A los pocos minutos vuelve la chica con otro chico (yo hablo como si fueran jóvenes pero tenían sus treinta largos, aunque muy juveniles de aspecto) e intentan abrir la puerta, por lo que decidimos abrirles la puerta.
En ese momento no sabías que iba a pasar eso es lo bueno de las aventuras, pueden pasarte cosas maravillosas, y muchas más veces de las que creemos, el mundo está lleno de cosas maravillosas. A diferencia del dia tan pésimo que tuvimos el día anterior en el que cuando creías que no podían ir peor las cosas, te dabas cuenta de que sí, podían empeorar mucho... Este día fue todo lo contrario, un dia maravilloso que recordaré toda mi vida en el que cuando creías que no podía ser mejor, sucedía algo que te demostraba que si... Una buena compensación por el dia anterior.
Nada más entrar demostraron su gran simpatía y enseguida hicimos muy buenas migas. Ella era checa pero residente en Canadá, y el era canadiense, que estaban unos días de vacaciones recorriendo algunas ciudades de Europa e iban de camino a Praga, donde poseían una residencia. Casualmente él estaba aprendiendo castellano, ya que mantenía relaciones comerciales con paises de sudamérica, por lo que cuando se enteraron de que estaban ante un español y un mexicano, él hizo algunos intentos de hablar castellano, pero principalmente en inglés (con este era el segundo día que me tocaba tener largas conversaciones en inglés y entenderlas, algo a lo que no estaba acostumbrado, pero se me dió mejor de lo esperaba).
Pronto empezamos a hablar de donde éramos, que hacíamos y empezamos a entablar una agradable conversación. Tras algo más de una hora o así, mi amigo estaba que se moría de hambre, y descubrimos que no había ni vagón cafetería ni nada donde te pudieran servir comida o bebida, y no habíamos previsto nada!!! No llevabamos ni agua ni comida, nos habíamos subido tan felices al tren para un viaje de 7 horas, confiando en que algo habría en el tren.
A las pocas horas, la pareja sacó unos enormes platos de ensalada que parecía que se habían preparado ellos (ellos sí venían completamente preparados) y medio en broma dije "My friend is hungry", el cual me miró con una cara de "te mato", pero mi intención no era pedirles comida, sino decirles que el pobre siempre tenía hambre. Pero enseguida reaccionaron ofrenciéndonos comida, ya que ellos decían que era mucha comida, y que nos daban media ensalada sin problema. Yo rechacé por que soy muy vergonzoso y me sabía mal que nos tuvieran que dar comida, pero mi amigo aceptó encantado, y le vino muy bien.
Eso sólo fue el principio de un maravilloso trayecto en el que conocimos a unas fantásticas personas...
Tras esto nos dieron a beber vino, y estuvimos hablando de vinos, ya que en España hay muy buenos vinos; también nos dieron una botella de agua; nos invitaron a gominolas y ya lo último, nos dieron bombones.
Nos dieron de todo, aparte de se agradable compañía y conversación a cambio de nada, por suerte mi amigo llevaba un colgante y alguna cosa más tipica de Mexico y se las regaló, yo por desgracia no llevaba nada que poder regalar, todo era ropa y cosas de uso diario, a la próxima he de pensar en llevarme algo por si vuelve a pasarnos algo así.
Como yo llevaba unos planos y pequeñas guías de Praga le pedí a ella, ya que era checa, que me pusiera los sitios imprescindibles de Praga, y me marcó en un plano los puntos a visitar e incluso restaurantes interesantes (plano que guardaré hasta mi próxima visita). Entre tanta conversación también salió que que nos había parecido Budapest, y les dijimos que nos había encantado, y que era nuestra primera visita a Praga, a la que sólo podíamos dedicarle medio día, pero con la promesa de repetir. Yo conté que Praga es una de las ciudades favoritas de mi madre, de la cual habla muy bien y le gustaría volver (hace más de diez años que estuvo), y entonces él, Canadiense, nos contó que las ciudades europeas que más le habías gustado e impactado (y por lo visto habían sido muchas), eran París, Florencia y Praga.
Casualmente, a las pocas horas descubrí que también forman parte de mi particular "trío de ases". París es la ciudad que más me gusta, en la cual espero no tardar mucho en vivir una temporada; Florencia fue la ciudad que más me cautivó de mi viaje de fin de curso con 16 años, a pesar de haber estado en Roma y Venecia, Florencia tenía un algo especial, y eso que con esas edades pasas mucho de todo; y como os contaré a continuación, Praga me cautivó...
El viaje ya estaba llegando a su fin cuando pasamos por una ciudad que fue donde nación la chica checa; al poco más de media hora llegábamos a Hlavni Nadrazi, la estación central de Praga, y nuestros caminos, tras 7 horas de convivencia tenían que separarnos. Antes pude ver que él poséia una "pequeña" camara, obviamente es ironía, su cámara era profesional o semi-profesional, y como lo tenía a mi izquierda sentado, cotilleé un poco las fotos al ver unas espectaculares fotos de noche de Budapest que había tomado con la cámara, las cuales le dije que eran preciosas.
Fueron tan amables de acercarnos a la estación de Metro, ya nos habían explicado como llegar al hotel, y allí nos preguntaron si habíamos cambiado moneda, y dijimos que aun no, por lo que vi que tenían intención de darnos monedas para pagarnos el viaje! Por suerte no tenían, si no me hubiera sentido muy mal, y llegó el momento de la despedida, pero antes, mi amigo les pidió los emails para ponernos en contacto con ellos por si alguna vez iba a Canada, y con sorpresa nos dicen "espera, que os damos las tarjetas"...
De repente saca ella una tarjeta con el logotipo del Cirque du Soleil, lo cual hizo que se me pusieran los ojos como platos, se trataba de una persona importante dentro de los recursos humanos de la compañía que se encargaba (según entendimos) de tramitar los visados de gente de Europa del Este que se quería meter a trabajar en el circo. Me quedé casi sin respiración y con una cara de flipado sólo supe decir que me encantaba el Circo del Sol, ya sabíamos el motivo de por qué una Checa estaba en Canadá y se iba a quedar unos meses sola en Praga. Pero él no se quedaba atrás, según parece era un importante directivo de una empresa canadiense con relaciones comerciales en sudamérica.
Lo más flipante de todo es que dos personas con cargos bastante importantes fueron compañeros nuestros de un vagón de segunda clase, y fueron super humildes y super amables en todo momento, dándonos de todo. En ese momento es cuando aprecié aún más todo lo que habían hecho por nosotros y los buenos momentos de conversación, y al verlos la primera vez se los veía tan campechanos con pantalones piratas y camisetas de manga corta...
Durante las últimas horas estaba todo el rato dándole vueltas a pedirles hacernos una foto de recuerdo en el vagón, pero mi timidez me pudo y me quedé con las ganas...
Por suerte al lado de la entrada al metro había un cajero, donde mi amigo sacó dinero, esta vez se trataba de Florines Checos (con esta era el tercer cambio de moneda del viaje, y el último, ya que euros llevábamos de España), pero las máquinas sólo admitían monedas, por lo que tuvimos que en un puestecito de bocadillos.
Al bajar al metro me sorprendió la decoración de las estaciones, con una especie de placas como de coche, sujetas al techo con formas ovaladas y que en cada estación era de un color distinto. Pronto llegamos a la parada de Flora, el metro de Praga me pareció rápido y eficiente, y allí había la posibilidad de coger un tranvía de los antiguos que nos dejaba en la puerta del hotel, lo que, tras comprobar el horario, decidimos esperarlo ya que no tardaría mucho y no sabíamos cuanto era la distancia real al hotel. Al rato llegó y nos dejó en la puerta del hotel.
El hotel Olsanka 3* desde fuera impresiona su tamaño, aunque un poco feo, pero lo más curioso viene en el interior. Tras hacer el típico check in, fuimos a nuestra habitación y descubrimos con sorpresa que la llave de la habitación estaba compuesta por dos llaves diferentes. Resulta que tu entrabas primero a una especie de recibidor con un armario y en un lateral el WC y el cuarto de baño, y enfrente dos accesos, que daban a sendas habitaciones. Nuestra habitación era la XXX A, por lo que era la de la izquierda. Dentro de la habitación estaba muy bien y desde la ventana se veía la torre de telecomunicaciones. Pero lo fuerte había sido lo anterior!!! Era la primera vez que estaba en un hotel, y encima 3*, que tenía baño compartido, y más de esa forma en el que se compartía cada dos habitaciones, lo nunca visto para mi, por suerte en la otra no había nadie y teníamos tranquilidad, y por lo que parece es un hotel más destinado al turismo de negocios y por eso juntan dos habitaciones, aunque no se si las demás plantas serían iguales...
Decidimos salir un rato a conocer la fiesta de Praga, la cual es muy famosa, y cenar un poco. Visitamos un poco la avenida Vaclavske, famosa por que es la que está enfrente del Muzeum. Tras dar unas vueltas nos volvimos al hotel a descansar que al día siguiente nos esperaba un día duro.
Pero antes de esto, antes incluso de salir del hotel, algo había pasado en mí que era especial. Habían pasado las 12 de la noche y estábamos en el día 16 de Abril, día de 24 cumpleaños, y mi regalo era Praga...
DÍA 5 (Día de mi cumpleaños)
Nos levantamos bien pronto, ya una costumbre de este viaje en el que lo normal era levantarnos entre las 6 y las siete, por lo que dormíamos pronto. Bajamos al desayuno buffet no sin antes haber preparado las maletas y haberlas dejado en consigna, y disfrutamos de un desayuno buffet que estaba bien, era el primero del viaje y lo cogimos con ganas.
Tras esto nos fuimos a descubrir la asombrosa Praga...
Cogimos otra vez el tranvía para ir a la parada de metro (sólo era una parada de tranvía), pero como no había máquinas para comprar el billete ni sabíamos donde, pues subimos sin pagar. Al llegar al metro nos encontramos con un problema, y es que las máquinas de venta de tickets sólo aceptaban monedas, y el que estaba en ventanilla era un poco bastante estúpido y sólo estaba para informar... Por suerte había un centro comercial allí mismo, y decidimos a entrar a comprar algo en una tienda, pero no obtuvimos suficiente cambio, ya que le pregunté a la cajera si podía cambiarme más y me dijo que no, que fuera al banco... Extrañado, vimos que enfrente había un banco, y haciendo caso a la chica entramos, y tenía razón, un chico bastante amable enseguida nos cambió por monedas los billetes. Los cuales, a diferencia de las coronas húngaras que tenían mucho billete y mucho número (habían hasta billetes de 200 coronas que son como 0,75 euros), los florines checos eran de menor valor (26 florines era igual a 1 euro) y tenían mayor número de monedas.
Conseguimos nuestros billetes, no sin apestarnos por que no se que pasó pero olía fatal en la zona de la máquina. Eran nuestros segundos billetes del metro de Praga, y me resultaban bastante curiosos, un trocito de papel rectangular con una pequeña banda magnética detrás y como fondo la silueta del puente Carlos, unos billetes bastante bonitos, los cuales, al igual que en Budapest, no era necesarios meterlos en un torno para poder entrar al metro, pero aquí si que estaban más actualizados y antes de las escaleras mecánicas de bajada tenías una maquina para ticar el ticket.
Como todavía no conocíamos Praga, nos pasamos una parada (aunque realmente no lo sabíamos) y fuimos a parar la plaza donde se encuentra el edificio de la Filarmónica de Praga. Al ver que estábamos cerca del río decidí ir en dirección contraria y llegamos a la Plaza de la Ciudad Vieja (el plano que llevaba era bastante malo y no tenían en el hotel) pero allí se encontraba el punto de información turística por lo que fuimos a buscar planos e informarnos de las compañías de autobuses panorámicos que operaban en Praga, y cual era la mejor. Pero el tío que nos atendió, a pesar de ser un informador turístico, fue bastante estúpido y no nos dió ninguna información, nos dijo que el no sabía nada, y me extraña muchísimo que un informador turístico no sepa nada acerca de las compañías que hay... En fin.
Justo al lado había una caseta de una compañía, pero no me había transmitido buena vibración, pero como era lo único que habíamos visto, pues decidimos comprarlo. Lo que menos nos gustaba era la foto de los autobuses, mini buses con grandes ventanas y techo, cuando lo que queríamos era algo como lo de Budapest, autobús panorámico en piso superior para hacer fotos(pero por lo que vimos, se ve que en todas eran así, ya que la estrechez de las calles no permitía algo mejor). Compramos los billetes y fuimos a dar una vuelta por la iglesia de Tyn y mirar tiendas de recuerdos, ya que el primer tour salía a las 10.
Pronto descubrimos uno de los productos típicos de las tiendas de recuerdos, el cristal de Bohemia, tegión de la República Checa a la que también pertenece Praga y famosa por su fabricante de cristal más internacional, Swarovski. Lo que venden mucho son creaciones de cristal con certificado de calidad, pero no de la marca Swarovski, la cual en cada esquina de cada calle de Praga impresionantes tiendas de venta de sus creaciones.
Ese día, a parte de ser mi cumpleaños, también era el de mi madre (en parte fui su regalo de cumpleaños), por lo que quería comprarle algo especial, y al ver esas joyas y creaciones con cristal de bohemia pensé que sería lo ideal, sobretodo me gustó un colgante de cristal que ví en la primera tienda que entramos, pero me parecía un poco caro (65-70€) y decidí mirar otras tiendas antes de comprarlo. La verdad es que me encantaba y consideraba que podía ser muy del estilo de mi madre, un cuadrado de cristal en el que solo estaban las aristas, el centro estaba vacío, y con el característico brillo del cristal de bohemia.
Ya se acercaban las 10, por lo que nos fuimos a la parada del autobús a esperar, ya que nos habían recomendado llegar un poco antes, y por suerte el autobús que vino eran de los que se podía hacer hacia atrás el techo. Cuando compramos los billetes insistimos en la opción de si se podía retirar el techo, y nos dijeron que dependía de la gente, por que hacía "frío", pero realmente el día era radiante de sol y con una temperatura buenísima.
Cuando ya estábamos todos montados, el conductor preguntó si quitaba el techo y la gente asintió, pero de todas formas, observamos con desagrado que de poco servía, ya que tenía unos ventanales muy altos y el techo estaba lleno de hierros, por lo que decidí deshechar la idea de realizar fotos desde el autobús ( y mi amigo la de hacer un vídeo) ya que no valía la pena lo que iba a salir, así que decidí centrarme en la locución del audio.
A diferencia del de Budapest, este audio se oía un poco mal y el acento hacía que fuera dificil entender a veces, encima a mi amigo no le iban bien los auriculares, por lo que tuvo que cambiarselos. También, este tour no era un "Hop on, Hop off" como el de Budapest, en el que es una modalidad en la cual puedes coger durante un día entero el autobus subiendo y bajando en las distintas paradas. Este sólo hacía una parada, pero no para recoger a gente o dejarla, si no para visitar durante 45 minutos el castillo de Praga.
Empezó el recorrido por la Plaza de la Ciudad Vieja, explicando la historia del famoso reloj astronómico, el cual al no poseer un plano o guía en condiciones no habíamos visto ni sabíamos donde estaba. Siguió por el centro contemplando estrechas callejuelas e impresionantes edificios. Viendo, desde el autobús algunos de los edificios más importantes y representativos como la Torre de la Pólvora y el edificio Consistorial, el Museo Nacional, el Teatro Nacional, la Filarmónica, el Puente Carlos lo vimos de lejos, hasta llegar al Palacio Real.
En el Palacio Real nos dejaron 45 minutos, por lo que nos dió tiempo a hacerle unas fotos, contemplar las preciosas vistas de Praga desde allí, y bajar en una visita rápida a visitar las callejuelas de Mala Strana, barrio lleno de impresionantes palacios. Todo ello muy rápido ya que parece mentira, pero 45 minutos se pasan muy rápidos y además había olvidado unas bolsas en el autobús (incluido el ticket), por lo que si lo perdíamos lo teníamos crudo...
Por desgracia, no teníamos tiempo de visitar el castillo por dentro, y ya sólo su puerta y las torres de la Catedral de San Vito impresionaban por su espectacularidad. Por lo que es algo imprescindible en mi próxima y segura visita a Praga, que espero que sea pronto. Una de las curiosidades que nos relató el audio del Tour es que es el único castillo en el que actualmente se conserva el poder de la nación, en ese caso una democracia, ya que el presidente de la república habita en él.
El viaje poco después llegó a su fin, por lo que ya teníamos una idea general de Praga y los puntos más importantes a visitar.
Estábamos en la Plaza de la Ciudad Vieja otra vez, la cual estaba llena de puestecitos especiales por la celebración de la Pascua que vendían productos típicos y recuerdos de la ciudad. Entonces decidimos comprar una guía para descubir donde estaba el famoso reloj astronómico y poder guiarnos por la ciudad.
Pero antes de salir en la búsqueda del reloj, vimos que habían unos baños, por lo que fuimos en dirección a ellos, y descubrimos con sorpresa que parecía ser un patio de una casa particular que habían convertido en baños, los cuales olían fatal, pero por suerte eran baratos. Al salir de los baños, había un señor mayor en un parquecito que hay en la plaza, de estos que tocan o eso para pedir dinero y estaba cantando el "Volaree, uoohoo, Cantare, uoohooho" y yo flipando, y más en lo mal que cantaba. Pronto descubrí que había varios españoles a los que también les hizo gracia el señor y la cancioncita.
Bueno, era momento de buscar en la guía el reloj astronómico que tenía que estar cerca, y estábamos mirando en la guía parados en el parquecito de la Plaza de la ciudad vieja tras una alta torre... De repente, cuando descubro donde está el famoso reloj (mi amigo lo llamaba el reloj Gastronómico), me siento un poco estúpido, ya que ESTÁBAMOS JUSTO DETRÁS DE ÉL!!!
Vamos a dar la vuelta a la torre y justo, allí estaba el famosísimo reloj, rodeado de una gran cantidad de gente, por lo que miro el reloj y en efecto, eran las 12:55, y según la locución, a cada hora en punto se realiza el paseillo de los apóstoles, tras el cual, el gallo situado encima, cantaba de una forma peculiar. Un espectáculo que ningún visitante a Praga se pierde (ni debe) y que según la locución, cuenta la leyenda que si pides cuando canta el gallo volver a Praga, antes o después acabarás volviendo a la capital de la República Checa.
Tras esto, tocaba callejear un poco en dirección a "Mi" puente, el Puente Carlos, el monumento más popular y conocido de toda Praga, y ya que se llamaba igual que yo, el lugar que más especial que me apetecía visitar en mi 24 cumpleaños.
Mientras callejeabamos fuimos entrando a tiendas de souvenirs, para comprar regalos, y yo principalmente, buscando colgantes de cristal para regalarle a mi madre, y justamente, en una de esas tiendas vimos a un chico que conocimos la noche anterior, ya que trabajaba allí (que pequeño es el mundo...). Como no, vimos el Hard Rock Praga, por lo que mi amigo se compró la dichosa camiseta del Hard Rock de Praga (ya había dicho que le gustaba mucho lo de tener las camisetas Hard Rock de cada ciudad visitada).
El marco del trayecto desde la Plaza de la Ciudad Vieja al Puente Carlos es impresionante, pequeñas callejuelas con palacios pintados de colores pastel, una auténtica preciosidad de edificios, plazas con pozos de hierro forjado, pequeñas iglesias,... Era como estar en una ciudad de cuento, lástima la masificación de turistas que hacía volver a la vida real del agobio que había.
Al final llegamos a una pequeña plaza y ante nosotros se levantaba monumental, la torre del puente Carlos de la Ciudad vieja, y a su derecha estaba la estatua de Carlos IV y un perfecto mirador para hacer unas impresionantes fotos del Castillo de Praga.
No me gusta hacerme fotos, pero ya que era mi cumpleaños y se llamaba igual, me hice unas fotos con la estatua de Carlos IV. Tras esto fuimos a contemplar las impresionantes vistas que había desde la orilla, lugar desde el que tomamos varias fotos y momento en el que me quedé prendado de Praga.
Nos hicimos unas fotos con las vistas, también hicimos fotos a otras personas... a pesar de que era un punto del que la gente parecía pasar, ya que todo el mundo iba al puente y desde ese lateral que está situada la estatua habían unas vistas preciosas. La pena es que en esa parte del puente, estaban realizando trabajos de restauración, por lo que no pudimos hacerle fotos.
Bueno, llegaba uno de los momentos más esperados, cruzar el Moldava sobre el puente Carlos.
Ya desde que pones un pie en él sientes la inmensidad y grandeza de ese impresionante puente, con unas enormes puertas en forma de grandiosas torres, y unos alrededores de ensueño.
Una mezcla de sentimientos recorría mi cuerpo y a punto estuvo de hacerme llorar más de una vez. Es indescriptible lo que sentí cruzando ese maravilloso puente, con esas espectáculares vistas, con su ambiente tan bohemio lleno de pintores, fotógrafos, y músicos tocando bellas canciones que ponían los pelos de punta de la emoción... Sobretodo recuerdo a un músico con violín tocando el Ave María... buff, creía que iba a ponerme a llorar ahí mismo, me sentía en una nube y me sentía feliz por haber descubierto uno de los mejores regalos de cumpleaños de mi vida... PRAGA
Pocos regalos me han hecho tan feliz y satisfecho, es una ciudad fantástica y maravillosa, con un encanto y una mágia que te envuelve por completo y te atrapa quedándose un trocito de tu corazón.
Tras un buen rato de ir andando por el puente Carlos haciendo fotos y dejándonos embriagar por su belleza y vistas, llegamos al barrio de Mala Strana, con sus dos torres como enormes puertas de entrada, las cuáles atravesamos, pero viendo que se estaba haciendo tarde y aún teníamos que comer, no llegamos ni siquiera a la iglesia, nada más entrar nos volvimos para cruzar el puente y volver a la Ciudad Vieja para buscar un sitio de comer.
El trayecto de vuelta por el Puente Carlos fue tan mágico o más como el de la ida, y aprovechando ese cúmulo de emociones llamé y envíe algunos mensajes a amigos para darles las gracias por las felicitaciones y darles envidia. En ese trayecto nos paramos a ver las fotos de los fotógrafos que allí vendían sus obras, y yo me quedé prendado de una magnífica foto con los puentes de Praga, en medio de ellos el Puente Carlos, por lo que acabé comprandome la fotografía, una fotografía apaisada que ocupa bastante, lo cual nos dió bastantes problemas después para transportarla sin estropearla, me costó 10 €, y mi amigo acabó comprándose otra preciosa fotografía del Puente Carlos con unos cisnes blancos como la nieve navegando por el Maldavia y los tejados de las casas cubiertos de un poco de nieve, ambas fotos eran en sepia que le da un toque más especial.
Continuamos el trayecto y me disfruté por última vez de sus espectaculares vistas, con el Castillo de Praga, La filarmónica, el Teatro Nacional, y tantos y tantos edificios que no eran monumentos nacionales pero eran auténticas maravillas.
Callejeando de vuelta a la Plaza de la Ciudad Vieja, decidí que iba a comprar el colgante que había visto primero, que estaba en dicha plaza, el cual, gracias a que me atendió una chica, me acabó resultando algo más barato. Mi amigo también acabó comprando colgantes más pequeños para sus hermanas y amigas.
Dejándome guiar por mi intuición espacial, dejamos la Plaza de la Ciudad Vieja para irnos en dirección a la parada de metro Muzeum, que estaba en una avenida importante y había muchos sitios de comida rápida, ya que no queríamos gastarnos mucho dinero. Pero antes, encontramos un subway y allí nos metimos, pero no aceptaban tarjetas (y no teníamos monedas ya) por lo que después de tenerlo todo preparado, nos tocó ir a cambiar, por suerte justo al lado había una oficina de cambio.
Tras comer, seguimos el camino según mi intuición (sin mirar el plano) para coger el metro ya en Muzeum que nos llevaba sin transbordos al hotel. Pero mi intuición estaba equivocada y acabamos apareciendo en la Torre de la Pólvora y la Casa Consistorial. La verdad es que nos vino bien ya que ambos edificios eran de los que más nos habían gustado del trayecto en autobús turístico y en efecto son dos maravillas, con esos magníficos mosaicos de la Casa Consistorial.
Ya pasaban de las 4 y nuestro avión salía a las 7:30, por lo que cogimos el metro y enseguida estuvimos en el hotel.
Nos habían comentado los compañeros de viaje del tren que se podía ir cogiendo el metro línea A hasta la última parada y desde allí un autobús incluido en el precio, pero al preguntar en recepción el chico nos dijo que tardaríamos más de 1 hora y media, por lo que decidimos que cogeríamos un taxi, que nos dijeron que tardaría unos 30 minutos en llegar.
Eran las 4:50, faltaban 2 horas y 40 minutos para que saliera el avión ( 2 horas para que cerraran el check in), con lo que íbamos con el tiempo justo y bien, así que nos pusimos en la puerta del hotel a esperar un taxi, y esperar, y esperar...
Tras un buen rato esperando y sin aparecer ningún taxi vacío, todos llenos, empezamos a preocuparnos, pero decidimos seguir esperando. Pero ya eran las 5:30 y no habíamos conseguido ningún taxi, por lo que volvimos a recepción y pedimos que nos llamaran uno. Sobre las 5:45 (una hora después de haber empezado a buscar taxi) llegó nuestro taxi, y de momento aún íbamos tranquilos por que teníamos 1 hora antes de cerrar el mostrador de check in, y en 30 minutos nos habían dicho que llegabamos al aeropuerto...
Empieza el trayecto y a los poco más de 5 minutos nos metemos en un descomunal atasco en el que estamos completamente parados, los nervios empiezan a recorrer mi cuerpo y me temo lo peor, que nos vuelva a pasar lo mismo que en Londres... Al rato, el conductor prueba a ir por otro sitio, pero otra vez atasco, y por otro, y también atasco... Estaba la ciudad completamente saturada!!! Y los coches apenas se movían y faltaban poco más de 20 minutos para cerrar el Check In!!!
Yo estaba que me subía por las paredes de los nervios (sólo de recordarlo me pongo enfermo), por culpa de ese descomunal atasco íbamos a perder el avión por segunda vez!!!! No podía ser en el mismo viaje tan mala suerte!!!
Pero de repente, el conductor tomó una especie de camino más despejado y el tráfico empezó a ir más fluido, aunque llegamos a una especie de autopista pero con muchos semáforos, por lo que retardaba bastante, y yo ahí venga a pedir que se pusiera verde rápido...
Llevábamos más de una hora de taxi y por fin llegamos al aeropuerto, pero eran las 6:53. ¡¡¡Llegábamos 3 minutos tarde!!!!
Antes de que nos dejara ya había acordado con mi amigo de que yo saldría corriendo al mostrador para intentar todo lo posible y que él se quedara pagando y recogiendo las maletas. Y así fue, enseguida encontré el mostrador que en el panel general aún ponía como Bruselas, pero al llegar a él ponía amsterdam. Tenía dos personas delante, y cuando nos tocó a nosotros (mi amigo ya había llegado) estaba rezando todo lo que sabía y más para que nos dejara embarcar, y afortunadamente, nos dejó embarcar, a pesar de habernos pasado 5 minutos, incluso nos hubiera permitido facturar maletas, aunque no lo necesitábamos por que llevábamos equipaje de mano. Bendita azafata que se portó excelentemente con nosotros y nos dejó embarcar.
Por suerte la historia no se volvió a repetir...
Con las prisas no habíamos podido preparar las maletas para llevar sólo una bolsa de equipaje de mano, por lo que rápidamente empecé a organizar y me puse las 2 chaquetas que llevaba para que me cupiese todo en la maleta, la cual se quedó bastante abultada. Al verla tan abultada, el que revisaba los tickets me hizo pasarla por un medidor, pero sí, si que pasaba, aunque de la fuerza y los nervios me hice unos arañazos en las manos con el medidor.
Lo habíamos conseguido!!! Estábamos dentro ya para embarcar, cuando 10 minutos antes nos temíamos lo peor y habíamos planteado la idea de que si volvíamos a perderlo buscabamos un avión de regreso a España y la aventura terminaba ahí... pero no, esta vez la suerte nos acompañó y pudimos coger el avión con destino a Bruselas de Skyeurope...
Opiniones:
| Servicio | |
| Responsabilidad | |
| Precio/calidad |
Martin Tour
Transporte & Servicios: Guía Turístico en Praga, República Checa
Debido a la desinformación de la Oficina de Información Turística, el primer y único autobús panorámico que vimos fue este, así que compramos los billetes en esta empresa. Lo primero ya no nos gustó al ver el autobús, un minibus de altos ventanales y techo recorrible, imagino que debido a la estrechez de las calles de Praga, por lo que las fotos desde el autobús eran bastante difíciles de tomar, por no decir de la locución que era bastante dificil de entender a veces.
| Servicio | |
| Ubicación | |
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| Precio/calidad |
Hotel Olšanka
Alojamiento: Hotel en Praga, República Checa
Es un hotel bastante bueno de Praga, con atractivos precios, pero un poco alejado del centro, por suerte la parada del Metro Flora de la línea que lleva a los principales monumentos está a 5 minutos.Es un hotel un poco antiguo y muy grande, pero bastante comodo. Por lo que se ve está más orientado a turismo de negocios, y tiene la curiosidad, o por lo menos en nuestra habitación, de que el cuarto de baño y ducha es compartido con otra habitación. Es decir, al meter la llave en tu habitación, primero entras en un recibidor grande con armario y en un lateral el cuarto de baño y la ducha, y enfrente tienes dos puertas, que son las dos habitaciones para las cuales también necesitas llave. La nuestra si no recuerdo mal era la A. La verdad es que es un sistema que no había visto en ningún hotel, y por suerte no teníamos compañeros en la otra habitación, si no hubiera sido un poco incómodo.
| Servicio | |
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| Precio/calidad |
SkyEurope
Transporte & Servicios: Transporte Aéreo en Praga, República Checa
Era la primera vez que usaba esta compañía, de hecho no la conocía, pero al buscar por los buscadores de internet vuelos para ir en dirección a Amsterdam me apareció esta como más barata. Es una Low Cost que al parecer tiene su centro estratégico en Europa del Este, ya que la mayoría de vuelos van a esta zona y a Italia. Por lo general me gustó bastante esta compañía, un poco más cara quizás que otras Low Cost, pero de calidad superior y volando a aeropuertos principales que te permiten ahorrarte el sobrecoste de volar a un aeropuerto secundario lejísimos de la ciudad. Una buena compañía Low Cost para los que necesiten volar desde/hacia Europa del Este e Italia.
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Publicado |
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Últimos comentarios
amelend dice:
Yo tengo muchas anécdotas así... es incríble!
sigo esperando por Praga! jijiji
Saludes, Ayshell
Publicado
escapadadefinde dice:
Un buen día en Praga....aunque al final me pones un poco nerviosa con las prisas....parece que la que no llega al aeropuerto soy yo ![]()
Es broma
París para mi es la primera ciudad de ese trio de ases que mencionas. Praga de momento es el segundo as.....es cierto que en Praga la magia te envuelve, alli celebré mi 25 aniversario de bodas.Lastima que no tuvierais más tiempo para pasear por ella. !Felicidades por el diario!
Un saludo.
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