Muy temprano y con un esplendido amanecer como acompañante, estábamos saliendo de Ibagué, mi ciudad, capital del departamento del Tolima, rumbo a Prado, un municipio ubicado a 108 kilómetros y que posee uno de los embalses más lindos de Colombia.
La verdad, fue un viaje sin mucha planificación, lo decidimos de un momento a otro y aunque después realizamos juntos muchos viajes, este lo recuerdo con mucho afecto porque nos brindo la oportunidad de compartir varios días, con una de las regiones más hermosas y variadas de Colombia.
El camino nos llevo a Espinal, el segundo municipio en importancia del Tolima y después por una carretera perfectamente pavimentada y en medio de hermosos cultivos de arroz, estábamos llegando a las ocho de la mañana a Purificación, nuestra primera parada, para aprovechar y saludar dos hermanos de mi esposa que estaban viviendo en esta calurosa población.
Después del saludo, el desayuno y nos vamos a la plaza de mercado, donde los campesinos de la región, ofrecen sus productos frescos, sin intermediarios en canastos tirados en el piso y a unos precios muy económicos.
Luego nos vamos a la orilla del Rio Grande de La Magdalena, el rio más importante de Colombia a preparar un delicioso sancocho típico, en leña, con carne y pollo.
Tras este reparador almuerzo, nos despedimos y recorremos los doce kilómetros que separan a Purificación de Prado, nuestro destino de hoy.
Ya estamos en la represa HidroPrado, ubicada como les conté en el municipio de Prado, el calor es infernal pero nos gusta y la brisa que llega de la represa, hace muy llevadera la jornada.
La represa es un verdadero y hermoso mar interior de Colombia, su extensión es de 4.200 hectáreas navegables, tiene como sus principales atractivos, la laguna encantada, las islas del Sol, Cuba y Morgan y una linda caída de agua, llamada La Cascada del Amor.
Es un excelente lugar para la práctica de deportes náuticos y para la pesca deportiva y artesanal.Goza de una temperatura promedio de 28 grados durante todo el año y tiene un amplio parqueadero, pequeños restaurantes típicos y varios estaderos para escuchar música y compartir un trago de aguardiente del Tolima o una cerveza bien fría.
Mi esposa y yo, estamos disfrutando unas cervezas a la orilla de este lindo embalse que llena el alma de tranquilidad y más cuando se tiene al lado como compañía, la mujer más maravillosa y hermosa del mundo.
Ya bien entrada la tarde, cuando se acerca la noche, nos embarcamos en una pequeña lancha de motor que nos traslada al otro extremo de la laguna, donde se encuentra ubicado el hotel Corprado, donde vamos a pasar la noche.
En el hotel la atención es excelente, el hotel es hermoso, piscina, escenarios deportivos, zona de habitaciones, cabañas y una hermosa zona de camping.Carlos, un empleado muy amable, nos ayuda a armar nuestra carpa y mientras tanto, nosotros nos vamos a la piscina, luego a comer algo liviano y nos vamos a la orilla de la represa, con nuestras varas de pescar y allí estamos hasta las diez de la noche. Hay fuertes vientos y nos anuncian la posibilidad de lluvias durante la noche.
Mejor nos vamos a dormir y mañana ya seguiremos hacia el desierto de la tatacoa y Neiva, nuestros próximos destinos.