Diarios de viaje > Potosí, América del Sur
Potosí Sunrise...
Escribe: Bannoa
Comento mis días en Potosí, uno de los lugares que más me ha maravillado, aquí los invito y espero que les guste. saludos
Potosí Sunrise...
Potosí, Bolivia — martes, 23 de junio de 2009
Era el día después de que se celebrara la challa, que ponía término al carnaval en todo el país, donde disfrutamos con gente amigable que nos reclutó en la calle y terminamos compartiendo en un hotel de ese pueblo. Por el motivo anterior las agencias de buses no estaban abiertas por lo que había que levantarse temprano al día siguiente para alcanzar un pasaje para llegar a Potosí, lamentablemente cuando llegamos estaba infestado de turistas que ya se habían asegurado con todo. Sólo nos quedó conformarnos con tomar pasajes para las 9 de la noche, siendo ese momento las 8 de la mañana. De esa forma esperamos todo un día en Uyuni tirados en la plaza hasta que llegara la hora, mientras caía la tarde el cielo se nublaba y los truenos comenzaban a sonar fuerte.
Por fin llega nuestro bus, o mejor dicho micro, de esas antiguas en donde ponen tu equipaje arriba y las cubren con una lona. Mientras nos ubicábamos en el interior esta se comenzaba a llenar, incluso en los pasillos donde viajaría gente parada durante todo el trayecto que en un principio era de 5 horas, pero que terminó siendo de 8. Por fin comienza el viaje, afuera ya llovía de forma intermitente y el cielo se iluminaba de azul a cada rato. Una cholita se sienta al costado mío y utiliza mi muslo derecho de almohada durante gran parte del trayecto. Era un bonito espectáculo mirar por la ventana, daba temor de que en cualquier momento cayera un rayo sobre nosotros, aunque después de un rato la incomodad de varias horas sentado en la misma posición, y que justamente la escotilla que estaba sobre mi cabeza goteara constantemente, quisieran colmar mi paciencia. Cuando me animo a preguntarle a una joven que estaba a unos metros míos, cuantas horas quedan de viaje, me aseguro que media hora, uf que alegría me invadía, alegría que se postergó hasta 2 horas más…jaja si, llegamos cerca de las cinco de la madrugada a Potosí…Seguía lloviendo, lo que fue una constante durante todo el camino.
Nuestras mochilas empapadas, calles oscuras y mucho frío, gente acelerada y el humo de un micro antiguo que debíamos aspirar nos daban la bienvenida a Potosí, no muy amigable.Luego tomamos un taxi que nos llevaría al hostel que habíamos reservado en la mañana, por fin pude apreciar el cerro rico iluminado como un circo, imponente y majestuoso, momento esperado por un par de años, ahí estaba, viendo construcciones hermosas, de esas que sólo veía por Internet ahora frente a mis ojos. Buenas noches, hasta mañana…
Comienza un nuevo día en Potosí, es una mañana bastante fría, los cielos están nublados y amenazan con llover. Tomamos desayuno en la sala del hostal y salimos a recorrer la ciudad, ya que estábamos a 2 cuadras de la plaza central. Nuestra idea era hacer un city tour durante el día, pero llegamos tarde a la agencia y nos recomendaron hacer el circuito por dentro del cerro rico. Nos decidimos y lo tomamos, la muchacha que nos vendía el boleto nos aseguraba que al resto de sudamericanos nos cobraban casi un 30 % menos de lo que pagan los europeos, así que nos pide guardar silencio y tener cautela respecto a comentarios con otras personas. En fin, eran las 10 de la mañana e hicimos hora hasta las 2, hora que comenzaba la experiencia, mientras tanto recorrimos parte del centro y cada vez quedaba impresionado de las construcciones y detalles encantadores.
Son las 2 de la tarde y nos dirigimos a la agencia, ahí esperaban varios muchachos provenientes de Bélgica, Argentina y Francia. No habrán pasado más de 15 minutos cuando llega un micro blanco muy pequeño, donde las piernas iban encogidas jeje, pero bueno, la presentación del guía y las historias narradas sobre el origen de la ciudad y el cerro rico me mantenían ocupado. Posteriormente llegamos a un lugar dentro de la ciudad indígena, denominado el lugar más peligroso de Bolivia, por el hecho de que la dinamita se vende como quien compra un chocolate, aunque se han tomado medidas gubernamentales para el manejo seguro de las mismas, la emoción y el temor persistía al mantenernos en ese lugar. Luego serían las compras en ofrenda al tío y los mineros, una pequeña ceremonia bebiendo alcohol puro y nos vamos camino al cerro.Una vez arriba, el aire se hace muy escaso, y de verdad afecta mucho, hacía mi mirada hacia la ciudad y captaba la misma imagen que veía meses atrás desde la tranquilidad de mi casa en la película The devil´s miner.
Esperaba ver a sus protagonistas pero nada de eso ocurrió. Luego hacemos ingreso y el recorrido, es intrigante y penoso ver las condiciones subestándares de seguridad en que trabajan las personas, la cantidad de polución era desagradable y dificulta aun más la respiración, pero a pesar de todo había una sensación de seguir adelante. Y así fue como recorrimos una larga distancia que nos llevó hasta el tío de la mina, entregamos nuestras ofrendas y se convirtió en nuestro lugar de descanso y para estrechar lazos entre los que participábamos. Finalmente nos aprestamos a salir, y dentro de tantas vueltas siento que retomamos el camino de ingreso por el cual saldríamos. Ver la luz del día a lo lejos es una motivación y alivio cuando ya has estado cerca de 3 horas encerrado en la oscuridad. Una vez afuera está lloviendo levemente y hace un frío de los que en Potosí sólo puedes encontrar.
Termina el tour, no pensé que fuera tan emocionante, el micro nos espera para devolvernos al lugar donde nos recogió. Volvemos al centro, noche fría para variar, una buena conversación en un café y hasta el próximo día.Al día siguiente muy temprano contratamos el city tour, a las 10 entrábamos a la casa de moneda, a las 12 caminaríamos acompañados de Olga (nuestra guía) por el centro de la ciudad y recorrimos esas angostas calles, las iglesias, la ciudad indígena, todo con una buena explicación y una que otra anécdota o supersticiones que si te las contarán de noche te pondrían los pelos de punta. Con Olga conversamos mucho fuera de lo netamente turístico, me confesaba su anhelo de conocer alguna vez en su vida el mar, me aseguraba que conoce mucha gente que muere sin tener ese privilegio, y lo que para nosotros algunas veces suena como motivo de conflictos y quiebres entre nuestros países, para ellos es algo deseado de corazón. Bueno, una vez bajo el balcón de las 7 serpientes, Olga nos dice que hasta ese lugar llegan sus servicios, nos hubiese encantado seguir conversando, era algo que buscaba en este viaje, pero de todos modos fue muy gratificante.
En la tarde me animé a recorrer por mi cuenta la ciudad, tomé una micro que por un boliviano me llevó hasta la periferia de la ciudad, una vez allí comencé mi descenso hasta el centro, recorrí lugares muy oscuros, embarrados, a ratos sentía miedo, entré al estadio del Real Potosí, y no recuerdo cuanto habré caminado, hasta que llegué hasta los pies del restaurante mirador, paseando por calles empinadas, y subí una larga escalera, que a 4000 metros de altura considero que fue una locura. En fin, luego llego a donde esta la gran afluencia de gente, compro unos dulces en el centro y me dirijo hasta la Casona donde nos alojábamos, ahí me esperaba Alina y me decidí a parar por un rato.Era mi ultima noche en Potosí, me quedaba la insatisfacción de seguir caminado para descubrir nuevos rincones, mientras en un pub con vista al cerro rico iluminado, que vuelvo a insistir me tenía obsesionado, bebía una potosina, lo que será mi último recuerdo nocturno de esa bella ciudad.A la mañana siguiente levantarse temprano, porque salíamos en dirección a Sucre.
Desayunamos en la sala del Hostal la Casona, que es un buen lugar y tiene un gran servicio, pero me dio la impresión de que habían malas vibras, cada mañana en el desayuno había más de algún problema entre los mismos viajeros que no hacía ameno el momento en que nos sentábamos a la mesa. Pero a pesar de todo, Potosí cumplió mis expectativas y puedo decir que estoy más que satisfecho. Aunque nunca salió el sol… Recomendable para las personas que la visitan, quedarse más de un día, para apreciarla mejor.
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Publicado el 23/jun/2009, 01.15 |
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Últimos comentarios
buvar dice:
Siempre he querido ir a Potosí, pensar que estamos tan cerca. despues de leer tu diario quede con mas ganas,. asi es que espero tal vez el proximo años ir por esos lados. Lindo diario y lindas fotos. !!! Felicitaciones!!!
Publicado el 23/jun/2009, 08.20
elisabethcarreraspaz dice:
Felicidades.... muy bien escrito tu diario.... POTOSI ES UNA CIUDAD MAGICA!!!!
Publicado el 23/jun/2009, 14.21
Bannoa dice:
Gracias chiquillas.
que rico que les haya gustado el relato
y asi es, Potosí es una ciudad mágica, hay que preguntar y conocer a fondo sus historias, son muy interesantes, saludos
Publicado el 23/jun/2009, 23.10
GauchoBR dice:
Está em nuestros planos ir a Potosi, ahora em agosto.
Parabéns por su diario e las fotos. Saludos
Jurandir
Publicado el 27/jun/2009, 22.04
bipbip_viaja dice:
Buenísimo tu diario. Pude apreciar sitios que no conocí cuando estuve en setiembre de 2010. Y los tendré en mente para una próxima visita que quiero hacer a Potosí y Sucre, dos ciudades que me cautivaron.
Saludos desde Uruguay!
Publicado el 21/ago/2011, 19.33
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