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El Viaje II: Bolivia
Escribe: viajaconmigo
Los invito a compartir El Viaje; en este caso, la parte dedicada a Bolivia. No sé cuando terminará, ni por donde nos llevará exactamente. Pero mientras dure, viajen conmigo.
Asi nace este diario. Pensando en mantener informada a la gente querida de los lugares en donde iré pasando, tratando de reflejar en palabras ciudades y personajes que me vaya encontrando en el camino. Los invito a viajar conmigo.
Potosí: La fiesta del Espìritu
Potosí, Bolivia — sábado, 30 de mayo de 2009
Mientras esperaba vi que algunos guias les mencionaban a su grupo que al otro día (el sábado) tendría lugar en la parte exterior de la mina, la "fiesta del espíritu" y que salían desde la agencia. Pensé en colarme en lo que fuera, asi que al siguiente día estaría en la agencia preguntando y listo.
Jason partía al día siguiente, asi que fuimos a cenar y luego nos despedimos, ya que estabamos fusilados por la aventura del día. No me pude despedir de Mohamed, pero Jason llevó mis saludos para el.
Al día siguiente me levanté para llegar al desayuno (había cambiado de hostel, y por 5 bvs mas, tenía un desayuno continental muy bueno, mucha fruta, jugo de naranja, huevos revueltos). Me servía para luego en el almuerzo comer una fruta o safar con cualquier cosa barata.
Dejé el hostel y me encaminé para Koala Tours. Alli estaba Claudia, quien ante mi pregunta de si irían a la mina, me respondió que ya habían salido, que iban con el grupo de la mañana y despues se quedaban.
Bueno, dije. Será que no debo ir. Tomé el paseo por la casa de la moneda (que no resulto muuuuuyyyyy interesante), en donde me dijeron que nuestra moneda argentina de $1 tiene un monograma con las letras PTS de potosì, en agradecimiento a que allí Belgrano hizo acuñar las primeras monedas de las provincias unidas. Yo había cambiado hasta mi
último peso en Villazón, asi que fíjense ustedes en Argentina si es asi. Deberían estar superpuestas unas con otras en forma de monograma.
Al salir de la casa de la moneda sentía las explosiones en el cerro. El guia nos había dicho, que los mineros detonan dinamita para festejar este evento.
Potosí es la única ciudad en donde la dinamita es legal, y de libre circulación. Cualquiera puede ir a comprarla a una tienda. En el resto de Bolivia, está restringida, y si alguien la lleva en la mano, no en una caja o algo así, puede ser llevado detenido. Con las detonaciones volvieron mis ganas de ir a la fiesta del espíritu, pero a cuanta persona preguntaba me mandaban a las agencias.
La fiesta del Espíritu es una fiesta en la que los mineros ofrendan sacrificios de animales (llamas) a la Pachamama y al Tío. Sacrifican las llamas y entierran sus cabezas, pezuñas, estómagos y entrañas, adornadas con guirnaldas de colores y añadiéndole alcohol, como forma de agradecer a la Pachamama. Con la sangre de las llamas pintan las entradas de las minas y las puertas de las viviendas aledañas. Para que si el Tío sale de allí, vea que han hecho sacrificios en su nombre y su cólera sea apaciguada. El resto de la carne de la llama se asa y se comparte, se masca coca y se bebe alcohol. También se baila mucho.
Estaba realmente lamentando no poder encontrar una forma de participar.
Salí de la casa de la moneda y encaré para el mercado. Los mercados en Bolivia me pueden totalmente. Estaba saliendo de allí y vi que entraba un argentino con el que me había cruzado en el Hostel. La verdad, es que no me había dado muy buena vibra, asi que decidí no cruzármelo directamente y tener el compromiso de charlar. Vagué unos minutos mas entre hojas de coca, carnes, fideos, cholas que te ofrecen bebidas que estan en baldes (¿se acuerdan cuando el chavo vendía refrescos de tamarindo?, !!bueno, es igual!!) y frutas variadas. Al salir por otra puerta, me encontre que en la vereda de enfrente volvía a estar este muchacho, pero con un grupo de argentinos dentro del cual estaba el cordobés bongocero del tren de Uyuni. Recordé que les escuche decir que irían a la mina. Cuando les pregunte si lo harían me respondieron "estamos yendo, vamos". Como no me dieron tiempo de comprar regalos que llevar a los mineros, pagué yo el colectivo y despues vería si conseguis comprar otra cosa o me sumaba con sus compras.
Fuimos a la mina de Cuti (¿será que el cuti ha hecho tanta plata tocando?). Sabíamos que el ingreso podía ser complicado, ya que los aymaras (etnia a la que pertenecen casi todos los habitantes de esa región) son bastantes celosos con sus costumbres y en principio no hacen distngos entre europeos y sudamericanos. Si sos alto, y blanco, yasta.. sos gringo.
Llegamos despacio, y le dijimos a un hombre que nos gustaría poder compartir con ellos esta fiesta, que si podíamos hablar con quien nos pudiese autorizar. Nos envió con otro, quien despues de escucharnos nos envió con otro, y finalmente hablamos con quien sería el jefe... que a esa hora ya estaba muuuuyyy borracho.
Aprendí que cada cooperativa está dividida en grupos, y cada grupo tiene un jefe. Incluso que compiten entre los distintos grupos a ver quien tiene mas poder. Lo pueden hacer sacrificando mas llamas, trayendo una mejor propalación, o incluso una banda... también podían competir defendiendo su identidad de los intrusos como nosotros.
Le dijimos de donde veníamos, que eramos sudamericanos (escondimos un poco al francés Adriano) y que nos encantaría.. bla bla bla.. y que habíamos traido algunos presentes para no llegar con las manos vacías.
El hombre nos dió la bienvenida, hablando una jeringoza casi inentendible, y nos dijo que nos permitía sacar fotos, pero que "estaba obligado por ley nacional, a impedirnos filmar". Nosotros, mas secos que nadie no teníamos ni una puta filmadora, así que le dijimos que no había problemas, incluso que si no le caía bien que saquemos fotos, no lo haríamos. Nos volvío a repetir lo mismo, asi que bueno, salimos a la fiesta. Timidamente, tratando de no hacer demasiada alaraca, sacamos algunas fotos a los restos de llama que estaban esperando ser enterradas. Los otros muchachos hablaron con el asador, quien había estado con ellos el día anterior cuando entraron a la mina.
Pasaron unos 10 minutos, y volvió a aparecer este "jefe" cuestionando a Diego (uno de los chicos) ¿que porque sacaba fotos?. Le dijo que el mismo nos había permitido, pero que si no se puede, ningún problema.
El hombre estaba bastante complicado con su borrachera y yo ya vi que no sería posible razonar con él. Así que me dispuse a prevenir cualquier problema mayor. En un momento nos señaló la salida, pero no alcanzaba a hablar. Entendimos que nos estaba echando, asi que comenzamos a abandonar el lugar. Un par de personas, incluso una chola quisieron interceder por nosotros, diciéndole que ya estabamos allí, pero el hombre no quiso saber nada, incluso hasta llegó a decirle a uno de los suyos que se fuera también (por suerte el hombre pudo regresar). Repetía continuamente "Tenemos que ser lo que somos".
Salimos de allí, ya con la mitad de los regalos y con la moral herida. Pensabamos en si convenía intentar en otra mina, o no. Uno de los chicos decía que ya no tenía demasiadas ganas de seguir interrumpiendo un festejo que obviamente no era de el. En eso estábamos cuando pasó Jesús y nos preguntó si queríamos ir a la fiesta. Le contamos lo que sucedió y nos dijo que subiésemos hasta la otra cooperativa y que buscásemos a Julio Morales. Un ex-minero que servía de guia ahora y que llevaba gringos a estas cosas.
Decidimos ir dos a hablar con él. Diego (quien había tenido el problema en la otra mina) y yo. Cuando lo encontramos, nos llevó a un lugar apartado y nos dijo que él nos presentaría, que teníamos que ser muy respetuosos y que antes de sacar fotos pidiésemos permiso a quien sea que fuéramos a fotografiar. Que si realmente deseabamos compartir, tendríamos que entender a esta gente, adapatarnos a sus costumbres. Con el, y gracias a él pudimos compartir con los mineros ese día.
Al llegar, vimos la misma escena de las llamas en carretillas esperando ser enterradas. Julio nos aconsejó que permaneciéramos juntos, y que el intercedería si algun minero quería demostrar su superioridad poniendose en contra nuestra, que podría pasar (sobre todo con los mineros jóvenes), pero que bueno, lo manejaríamos según el caso. Así entramos en medio de la comunidad de la mina de la Cooperativa 27 de Marzo. Todo el mundo quería brindar y te ofrecían alcohol mezclado con refresco en unos vasitos. Un minero me pidió un cigarrillo.. justo a mi. Fui con Diego, le pedí uno y se lo fui a llevar a quien se lo había prometido.
En un momento Julio nos llamó y nos dijo que nos presentaría a su "padre en la mina". Es la persona que lo entrenó y bajo cuyo mando trabajó. Habló muy respetuosamente de él y nos pidío que siempre dejásemos que hablaran los mas viejos sin interrumpir. Este hombre se llama Isaac, y estaba en un punto elevado de la mina, separado del resto. En un primer momento pensé que se debería a algún estatus especial o algo así, aunque despues comprendí que era mas una cuestión política con los otros grupos.
Allí nos dieron llama con papas y la ya tradicional llajua, el picante de tomate esé que ya les conté y que hoy sé realmente como se llama.
Había un periodista con Don Isaac y nos preguntó varias cosas. Yo les hablé sobre como me había impactado el viaje desde Uyuni y las laderas de los cerros. Noté que cuando les expresaba mi fascinación por su país el ambiente se relajaba, y algunos que hasta el momento no habían hablado se animaban a preguntarme cosas.
Hablando mas tranquilamente con Isaac, me contó que conocía Buenos Aires, que había estado 6 meses trabajando allí, pero que se volvío porque se sentía un esclavo. Que allí el tenía su gente, su viernes de soltero, y que en Argentina no podía hacer nada de eso.
Don Isaac en realidad ya no trabaja en las minas, pero no dejó de llamarme la atención esto que dijo. La libertad es a veces una cuestión de perspectivas.
Terminamos haciendo bromas, buscando si alguno de los chicos tenía alguna hermana para cambiar por la esposa de uno de los mineros; me pusieron "bigotón" de sobrenombre minero.. en realidad me pusieron uno en aymara que según ellos quería decir "el mas fuerte", pero vi que era una joda y les dije que no, cuando se dieron cuenta que los descubrí todos se empezaron a reir. Realmente fue un momento mágico para mi. Hablando con toda esa gente, que nos había abierto la puerta de su casa, compartido su fiesta y su comida. Que nos había permitido sentirnos iguales, hermanos a pesar de las diferencias. Imposible no abrirles las puertas del corazón. Independientemente de que yo no haría su trabajo ni por unos minutos, respeto profundamente su orgullo de ser quienes son. De entrar todos los días en las fauces de la tierra a sacar el ya escaso producto del Cerro Rico.
Así que cuando vuelva al barrio, o si se juntan por allí, por favor, una chaya. Antes de beber, un chorrito por la Pachamama, y uno para el Tío, para que cuide a mis amigos de la mina. Seguimos viajando
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Últimos comentarios
la_huida dice:
Que buena experiencia! compartimos la fascinacion por Bolivia; te atrapa sin que uno termine de comprender la razon;
sigo leyendo tu diario... recien lo descubro! buenos caminos y segui contando asi viajamos un poco en tu relato! abrazo sureño!
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Capítulos de este diario
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1
De Còrdoba a Villazòn
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2
Villazón - Uyuni
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3
Uyuni
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4
Potosí y el Cerro Rico
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5
Potosí: La fiesta del Espìritu
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6
Sucre
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7
Cochabamba
Cochabamba, Bolivia | 2 de junio de 2009
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8
La Paz: una ciudad tomada
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9
Viajando hacia "Los Yungas"
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10
Rurre - Las Pampas - día 1
Rurrenabaque, Bolivia | 13 de junio de 2009
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11
Rurre - Las Pampas - día 2 y 3
Rurrenabaque, Bolivia | 15 de junio de 2009
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12
Copacabana - Lago Titicaca
Copacabana, Bolivia | 24 de junio de 2009
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13
La Isla del Sol
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14
Isla del sol - adios a Bolivia
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