Camino de Santiago: ¿Cuál es tu camino?

Escribe: buvar
Inició hoy una serie de diarios sobre nuestra experiencia en el Camino de Santiago, espero a través de ellos responder las consultas que han llegado por mail, de muchos viajeros que están interesados en hacer esta ruta.

 

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De Sarria a Portomarin

Portomarín, España — domingo, 21 de octubre de 2012

Iniciamos una etapa crucial, abordaremos los últimos 113,5 kilómetros que faltan para llegar a Santiago, la verdad los días han pasado volando y por eso con María y Cris nos hemos propuesto disfrutar lo más que se pueda esta última etapa del camino. Desayunamos en un bar, donde aprovecho de comprar dos boletos para la Lotería Navidad, ya que en una de esas, la suerte cae este año en Galicia.
A las 06:30 estamos listas, pero a Rafa que está arreglando sus cosas aún le falta.
Cuando se asoma a la calle Mayor no puede creer lo que ven sus ojos.
Su reacción fue.
-¡Joder, si esto está más concurrido que la Gran Vía en época de liquidaciones!
Y así es, los peregrinos se han triplicado, iniciamos la camino, mientras Rafa lleva las cosas al auto y promete darnos alcance.
Como a las 7 de la mañana y ya saliendo de Sarria nos alcanza.
El Camino en esta etapa no tiene reparos, es un placer caminar entre robledales o castañares,  con las autopista nacional 6 o A-6 siempre en el horizonte.
Pasamos por el campo cultivado, campos de maíz y trigo a cuyo costado las vacas pastan tranquilamente.
Rafa se ha propuesto enseñarme a usar los bastones, ya que dice estar seguro que se camina mejor con bastones que con bordón.
Me hace un curso express y aunque no lo manifiesta, estoy segura que he reprobado.
Atravesamos poblados gallegos como Vilei, Barbadelos, Rente, Mercado da Serra, Peruscallo, Morgade, Ferreiros y a Pena.
En Barbadelo encontramos un albergue muy lindo, entramos a sellar nuestras credenciales y aprovechamos de tomar fotos.
Cris y María se adelantan y Rafa y yo seguimos en la retaguardia, la hora va avanzando y ya promediando las 14 horas nos da hambre y sed ya que la provisión de agua se ha acabado. Llevamos mas de cinco horas caminando y el cuerpo pide agua.
Llamo por teléfono a Cris y le pregunto si por donde ella va más adelante se divisa algún bar. Ella cree que hay como un kilómetro de diferencia con nosotros y jura que más adelante se divisa algo que parece a un bar ya que hay mesas y sillas.
Debe ser Ferreiros, un pueblo cercano al kilómetro 100 apuramos el paso, necesitamos bar y baño, ya que con tanto peregrino caminando por la ruta se hace difícil improvisar un baño en el campo, al menos para las mujeres.
En esta parte de la ruta conocemos a un matrimonio mexicano que ha iniciado el camino en Sarria y cuenta con sólo 5 días para terminar los 100 kilómetros.
Finalmente cuando ya estamos por perder las esperanzas llegamos al bar donde nos esperan Cris y María, que han defendido con su vida las dos sillas que nos están reservando. Nos recomiendan la empanada gallega que está muy buena. Sin embargo cuando pedimos el camarero nos informa que se ha agotado la empanada gallega, por lo que debemos conformarnos con una ensalada y una aquarius, que hemos comprobado es lo mejor para la sed.
Seguimos caminando hasta la localidad de A Pena. Alli hay una bella casa, que han
sacado para afuera una mesa con una fuente de agua y otra de fruta. Tiene un letrero, que dice “para los peregrinos que tengan sed”.
Conversamos con el dueño de casa un francés afincado en la zona, hace ya unos diez años. Dice que lo hace como su aporte al camino, ya que el también ha sido peregrino y ha tenido sed. Agradecemos la gentileza, pero no aceptamos ni el agua de la fruta, ya que nos abastecimos en Ferreiros, así es que la dejamos para otros peregrinos que vengan sedientos.
Continuamos el camino cruzamos el Rio, Loio y seguimos hasta cruzar el emblemático Miño, esperaba que llevara más agua, pero la verdad es que viene más bien como un riachuelo.
Cruzando el puente está el final de etapa, Portomarin.
Recorremos el pueblo, nos alimentamos y probamos finalmente la empanada gallega con vino Alvarinho en el Mesón de los Rodríguez..
Y luego viene el momento triste, debemos despedirnos de Rafa, que debe regresar a Sarria por su auto y luegos se dirigirá a su hogar en Miranda del Ebro, para lo cual debe manejar unas seis horas.
Rafa promete que nos dará alcance en Santiago de Compostela  y ue si hay tiempo nos llevará a Fisterra y Muxia.


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Últimos comentarios

carlitos_niblles dice:

Ya falta poco.. Que buena la hospitalidad de la gente.. Cada vez se llena mas de peregrinos, y quedan menos espacios en los albergues, pensé que los alojamientos los reservaban para no tener problemas de quedarse sin cama..

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buvar dice:

No, el tema de los albergues es por estricto orden de llegada...

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carlitos_niblles dice:

Por eso partías de madrugada, agarrabas un poco de ventaja..

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Manuel-rogelio-perez-lopez dice:

Maria Eugenia, dime cual es el lugar donde compraste la loteria de Navidad y que dices que va a tocar....¿ será , tocar de pagar ? jajaja....pues si toca el premio ¡¡¡¡¡allá voy!!!.

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buvar dice:

Fue en un bar que estaba en Sarria, en la calle Mayor, una calle mas arriba de la iglesia, es bar y hotel pero no recuerdo el nombre, compre dos décimos...

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maria2205- dice:

Maru, no creo que hayas reprobado las clases para usar los bastones, sólo que Rafa prefirió seguir llevándolos Él. je
Manu, seguro hay premio esta navidad para Galicia. Un abrazo fuerte para ambos!!

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ChicoBrasil dice:

Creo que es un privilegio tener compañeros como Rafa. Abrazos.

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juanycarlos dice:

Y llegamos al día en que por fin camino una etapa... Bueno, de verdad, fue un placer caminar con ustedes por esos bellos parajes de la Galicia rural. De los cuales lo único que sabía era que fueron el epicentro del terremoto de 1995. Y sí, es cierto, me costó levantarme tan pronto y me impactó ver tanta gente saliendo a caminar. Sobre tu resistencia a caminar con bastones... je, je, je... te comprendo. Yo cuando empecé a ir a la montaña tuve quien intentó sin éxito convencerme de que era bueno llevar botas en vez de zapatillas y usar dos bastones. Pero bueno, cuando tuve la primera torcedura de tobillo y cuando me castigué las rodillas en una ruta... aprendí la lección.

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