Travesía por el Pantanal

Escribe: mauco
Mi viaje al Pantanal En Enero de este año al fin nos decidimos, y con un grupo de amigos emprendimos un viaje al corazón de Brasil, al Pantanal. Salimos rumbo al Paraguay, atravesamos el vecino...

 

   Enviar a un amigo   

 
Capítulo 1

Travesía por el Pantanal

Pôrto Pantanal, Brasil — sábado, 4 de marzo de 2006

Mi viaje al Pantanal

En Enero de este año al fin nos decidimos, y con un grupo de amigos emprendimos un viaje al corazón de Brasil, al Pantanal. Salimos rumbo al Paraguay, atravesamos el vecino país, y luego de casi 2 días de viaje... llegamos, sí por fin! La primera ciudad que visitamos se llama Miranda, es una ciudad muy pintoresca, ubicada al oeste del estado Mato Grosso do Sul, y es la puerta de entrada al Pantanal. Estábamos recorriendo los locales históricos de la ciudad, cuando conocimos a Helena, " a dona da Fazenda" que nos invitó a pasar unos días a su hacienda ubicada a unos 30 km de la ciudad, el lugar es realmente increíble, allí nos esperaba toda su familia, que rápidamente nos hicieron sentir como uno más de ellos, cabe destacar que es costumbre en todas las haciendas de la zona recibir turistas en sus casas. Comenzamos el día con un safari fotográfico por la estancia, un campo de unas 15000 hectáreas, divididas en 3 cascos de haciendas, en el recorrido pudimos observar flora y fauna de lo más diversa, pues claro! Estábamos en plena época de "cheias" que le llaman, época de lluvias, época en donde el paisaje es verde por donde lo mires, y todos los animales tienen comida en demasía. Tuvimos que detener la marcha porque delante nuestro cruzaban cientos de cabezas de ganado, es que dimos con una comitiva pantaneira, la comitiva tiene como objetivo llevar el ganado del Pantanal "bajo" (es decir, la zona inundada) para el "alto" que es la parte que permanece seca en las épocas de lluvias, luego de contar y dejar el ganado en su lugar, pudimos participar de nuestro primer almuerzo pantaneiro, llamado "la ruta del tereré" y de mantener una divertidísima charla junto con los peones a cargo de esta actividad sumamente tradicional. Por la tarde partimos en una cabalgata rumbo al Pantanal propiamente dicho, guiados por "Beto Pantaneiro" un personaje muy interesante de conocer, y muy dispuesto para contar sus historias vividas a lo largo de sus casi 50 años de convivencia en estas tierras, en un "portuñol" muy entendible por cierto! Es muy difícil para mí, describir la belleza de la puesta del sol en ese lugar, y lo mas increíble, pasar por lagunas repletas de yacarés, los cuales permanecían inmóviles a nuestro paso, y por encima nuestro, entre medio de los añejos árboles, ver monos, y una gran diversidad de aves multicolores, todos conviviendo en una perfecta armonía. Llegamos a la centenaria casona ya con los últimos rayos del sol perdiéndose en el horizonte, listos para un baño relajante y a cenar! Bajamos al comedor, y no se imaginan lo que seguía... por momentos parecía que formábamos parte de una novela al mejor estilo brasilero, de esas que pasan por la tele, una cocina enorme, todavía a leña, que ocupaba gran parte de la habitación, y con su "dona da cocinha" preparando una variada lista de comidas solo para nosotros, luego de la cena, nos invitaron a participar de un safari nocturno, se imaginan eso? En medio del pantanal, a bordo de un jeep, viendo todo el paisaje nocturno, desde plantas que florecen a la luz de la luna, hasta el brillo de los ojos perdidos entre la mata de algún animal listo para atrapar a su próxima presa, todo dispuesto ahí solo para nosotros! Volvimos cerca de la medianoche, para los lugareños "trasnoche", ya que acostumbran acostarse alrededor de las 10 o 10:30 de la noche, el próximo día nos despertó alrededor de las 5:30 de la mañana con el sonido de una bandada de "quero quero" conocido en nuestro país como "tero" les aseguro que en un lugar así, no van a querer desperdiciar ni un minuto del día, fuimos al establo, en donde pudimos participar de lo que iba a ser nuestro próximo desayuno, estaban ordeñando las vacas, tarea que se realiza todas las mañanas, ya que son varias las familias que conviven en la estancia. Luego de un abundante desayuno, comenzamos a palpitar lo que sería nuestra próxima aventura, fuimos de visita a la estancia vecina, un lugar muy parecido al que estábamos parando, solo que tenía una particularidad, alrededor de 3000 yacarés conviviendo con los dueños! Así como les digo, es que se dedican a la cría de este particular reptil, que van desde los 20 cm hasta los 2 o 3 metros de largo, aunque no lo crean, utilizan todo, su carne, su cuero, de hecho, fue nuestro próximo almuerzo "caldo de yacarés", por suerte había mas platos alternativos para degustar. Por la tarde hicimos un recorrido en bicicleta hasta el río Miranda, río que nace en el estado de Amazonia y se extiende hasta Mato grosso do Sul, allí pudimos participar de una pesca deportiva de pirañas, y de un paseo en canoa por una laguna ubicada en las proximidades del río.
Las actividades que se pueden realizar en ese lugar son de lo mas variadas, y siempre acompañadas de bellísimos paisajes que van cambiando a medida que avanzas en esa inmensidad llamada "Pantanal", lugar que recomiendo 100 %, si es que desean pasar unas vacaciones algo diferente. Saludos a todos los lectores.
Atentamente.


Publicado
Modificado
Leído 11108 veces

    Enviar a un amigo

Capítulo 1
 
 


Capítulos de este diario