Popayan-Pasto-Ipiales-Popayan

Escribe: Ratisol
Popayán es una ciudad que en mi criterio es paso obligatorio en las rutas hacia el sur del continente o hacia el norte de Colombia, creo que es mejor opción que Cali para reposar mientras se...

 

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Capítulo 1

Popayan-Pasto-Ipiales-Popayan

Popayán, Colombia — lunes, 27 de agosto de 2007

Popayán es una ciudad que en mi criterio es paso obligatorio en las rutas hacia el sur del continente o hacia el norte de Colombia, creo que es mejor opción que Cali para reposar mientras se viaja, también conocida como la "ciudad blanca", Popayán ofrece una magnifica muestra de la arquitectura de los siglos XVII y XVIII, diseminada entre museos, iglesias y monasterios.

La ciudad es pequeña y segura, así que en pocos días recorrí los lugares emblemáticos, el puente del humilladero, el parque Caldas, la Catedral, la Iglesia de la Ermita, la Iglesia de San Agustín, el morro de Tulcán (un excelente mirador que ofrece una vista panorámica de toda la ciudad), y el pueblito patojo (una replica en miniatura de Popayán.

Con el deseo de pasar una tarde de pesca partimos hacia Cali, pues en las afueras de esta ciudad se encuentra el parque Yaku, en el camino nos tropezamos con la caminata del "profe Moncayo", que llego hasta Bogota pidiendo la liberación de su hijo secuestrado, despues de conocer que 11 diputados del Valle del Cauca, fueron asesinados en cautiverio.

Yaku es un lugar estupendo para pescar mojaras, cachamas y pargos, también tiene una granja donde hay cerdos, cabras, búfalos, llamas; se puede montar a caballo o simplemente pescar todo el día. Hoy me entero por la televisión que este lugar era propiedad del narcotraficante "Chupeta".

Pues bien de vuelta en Popayán, eran aquellos días primaverales de Julio, cuando a raíz de las peleas y celos de mi novia, desesperado partí rumbo al Terminal a eso de las 10.00 AM, dispuesto a dejar Popayán para siempre. El primer bus para Bogota salía a las 7.00 PM, era demasiado tiempo para esperar, entonces decidí irme a Pasto, solamente porque el bus para la capital de Nariño salía de inmediato.

El trayecto es muy interesante, se pasa por el valle del Patia y se pueden observan varias montañas forradas por terciopelos de vegetación. Una vez en Pasto, compartí un taxi hasta el hotel con unos compañeros de viaje, todos íbamos al hotel Koala Inn (6 usd/noche), una vez en el hotel empezamos todos a charlar; una pareja de norteamericanos, una chica inglesa estudiante de pintura y yo, mas tarde llego Yuri, un chico holandés, ingeniero de sistemas, había desembarcado en Buenos Aires, llevaba ya 5 meses de travesía por Suramérica, su próximo destino Popayán, de donde seguiría hacia San Agustín; todos los demás tenían como destino final Cuzco, pasando por Ecuador.

Yo viajaba sin rumbo fijo, iba a donde se me antojara en el momento inmediato, la costa Ecuatoriana podría ser un buen recorrido para mis vacaciones. Pero antes, tenia que conocer uno de los parques nacionales más hermosos del país por su singularidad, el Parque natural de la Corota.

Pues bien, partí muy temprano a la Iglesia de San Sebastián para tomar uno de los taxis blancos que van a la laguna por solo 1.5 usd, el trayecto es muy tranquilo, son 45 minutos y 25 Km. de recorrido hacia el sur oriente de la ciudad de San Juan de Pasto.

Al llegar a lo alto de una montaña, desde el auto se puede divisar a lo lejos la laguna de Cocha y la isla de la Corota; una vez en el puerto, nos recibió un señor muy amable, su nombre Edison (Cel: 312 861 93 99), lanchero de profesión, el se encargo de llevarnos a través de los ríos que en forma de canales, desembocan en la laguna, a través de un paisaje de coloridas casas de madera y rústicos puentes.

Por tan solo 5 usd por persona, puedes ir en lancha hasta la isla de la Corota, a la entrada esta una muy linda capilla donde los peregrinos hacen sus peticiones a la milagrosa virgen. Luego de poner una veladora y hacer una oración, fui a hacer el recorrido por la isla, por solo 0.5 usd puedes caminar toda la isla por el sendero hasta el mirador; al regreso el lanchero nos llevo hasta el hotel Sindamanoy, luego dimos la vuelta a la isla mientras nos contaba las mitologías sobre la laguna.

Según las leyendas, la laguna se creo a partir de las influencias mágicas y de la brujería que hacían algunos pueblos que habitaban la zona, los antepasados de los Pastos. También se dice que en las profundidades existe ciudad perdida, que según estudios, seria del pueblo Capuli o Quilla singa; este pueblo adoraba a la luna, de allí proviene su nombre (Quilla=Luna, Singas=Gente).

Dicen los ancianos que un padre capuchino descendió por pedido de un Cacique al submundo, al mundo de los encantados, el padre ofreció la misa en lenguas inteligibles, una vez despertó, en sus manos había una copa de oro que el Cacique le entrego en agradecimiento; esta copa esta ahora en el Vaticano. Pues bien, a quien le gusten las historias, leyendas y mitologías, este lugar es perfecto para la imaginación.

La laguna de la Cocha es un destino para visitar en una jornada de medio día, existen albergues para pasar la noche, la zona es de influencia guerrillera (muy cerca esta el cerro Patascoi), no obstante, el trayecto es muy tranquilo y el corregimiento del Encano, muy cercano al pueblo es muy acogedor, los habitantes de la zona dicen que el lugar es muy apacible y seguro. Se puede almorzar Cuy, yo recomiendo un Sancocho (1.5 usd) que preparan en la tienda el Lago, de la Sra. Maria Cristina Cárdenas, en realidad, este plato esta a la venta desde que yo lo pedí, el buen aroma era encantador, así que la Sra. decidió venderme parte de lo que era su almuerzo y el de su familia.

Al regreso de este alucínate viaje a la laguna de la Cocha, fui al Banco de la Republica, donde esta un pequeño museo del oro, con una buena historia sobre los antepasados de la región, hay muy buenas muestras de orfebrería y herramientas; con esta visita se pueden complementar los conocimientos sobre las historias y leyendas que se escuchan en la laguna.

La ciudad de Pasto ofrece múltiples actividades por hacer, aparte de visitar las iglesias, museos y el volcán Galeras, no se puede perder la oportunidad de conocer la gastronomía pastusa, entre la que se encuentran comidas deliciosas, el cuy, el helado de paila y las empanadas de añejo. Muy cerca de la iglesia de San Felipe aun esta la heladería Santiago, una de las pocas donde todavía se prepara tradicionalmente el helado de paila(exóticamente delicioso).

Al otro día, 4 de Julio, salí muy temprano para Ipiales, 3 usd y 2 horas de viaje separan a Pasto de la ciudad fronteriza, muy azotada por la inseguridad últimamente, decidí salir directamente desde el Terminal de Ipiales al Santuario de las Lajas, son solo 7 Km. de distancia y 1 usd de pasaje.

Una vez llegue camine por el camino empedrado hasta llegar al Santuario de nuestra señora de las Lajas, uno de los mas hermosos del mundo, y el de más peregrinación de Suramérica, también es llamado "el milagro de Dios sobre el abismo".

El santuario, es una edificación del estilo Neo Gótico, construida entre 1929 y 1944, para conmemorar la aparición de la virgen sobre la piedra. Llegue justo para la Eucaristía, después de una oración fui a recorrer todos los senderos, uno de ellos conduce a la piedra del mono, lugar de oración de los indios Pastos, después por 0.5 usd entre a recorrer la Cripta y el museo del santuario, allí se puede apreciar la historia de este encantador lugar.

Después fui a almorzar al Restaurante Mi Casita en Ipiales, un excelente lugar para descansar y para sentirse seguro en esta ciudad donde últimamente reina la delincuencia. Fue entonces cuando enfrente el dilema de mi próximo destino, Ecuador estaba entre mis improvisados planes, no obstante Popayán aguardaba mi arrepentido amor. Pues bien, para cualquier persona contemporánea, parecería un dilema muy sencillo de resolver, no obstante, no lo era para mí en este momento.

El viaje de regreso a Popayán fue tormentoso, a 15 min. de Ipiales un derrumbe nos detuvo 45 min. Llegué a Popayán a la 1.00 AM, después de 11 horas de viaje, cuando lo normal serian 8. Solo con el ultimo aliento, y con la necesidad de descansar decido pasar la noche en un hotel, escojo el hotel la Casona del Virrey (15 usd/noche), un muy bonito hotel que recomiendo a aquellos que deseen descansar en una vieja pero bien cuidada casa, con una fuente en el interior y con grandes espacios.

Al otro día, llame a mi novia para sorprenderla con la noticia de que estaba de regreso a su ciudad. Aquella tarde almorzamos en el Hotel Camino Real, su cocina es exquisita, ah no olviden pedir un Eduardo Santos, un postre realmente hecho para los amantes del buen gusto.

Pues bien, de nuevo en Popayán centro de todas mis excursiones por el sur del país, fuimos en busca de aguas termales a las faldas del volcán Purace, es decir, a Coconuco, un municipio que queda próximo a Popayán, en la vía que conduce al Huila. Allí se puede decidir si se va a aguas tibias, o a aguas hirviendo, es según el gusto de las personas por la temperatura de las aguas.

Aguas tibias es genial, las piscinas son tan puras que pequeños peces nadan en ellas, los baños de barro medicinal están buenísimas, el tobogán es divertido, hay un gran lago de aguas verdosas, en resumen, es todo un paraíso para el descanso y la relajación. Vale hacer la advertencia de que esta zona ha sido de dominio tradicional de la guerrilla, por tanto es aconsejable ir solamente los fines de semana entre las 10 AM y las 4 PM.

Desde Popayán se pueden explorar sitios maravillosos, Tierraadentro, el Parque Nacional Natural Purace una maravilla de la naturaleza, lugar de nacimiento de 4 importantes ríos de Colombia, San Agustín, Silvia (un pueblo que junto con Otavalo en Ecuador; tiene uno de los mercados indígenas mas tradicionales del continente).


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Al fondo el Purace

   

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