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Sri Lanka: el país de los cingaleses
Escribe: lozanam
La isla de Ceilán hace honor al nombre que le dieron los antiguos navegantes árabes: Serendib, que significca descubrimiento casual de algo muy hermoso.
Y es que este país de 350 kms de norte a sur y de 185 de este a oeste, con sus 21 millones de habitantes, ha resurgido del tsunami de 2004 y ya pacificado completamente (hace pocos años aún había conflicto con los tamiles), la “isla de las especias” se convierte en un destino diferente, genuino y hermoso.
Polonnaruwa
Polonnaruwa, Sri Lanka — miércoles, 30 de noviembre de 2011
El Triángulo Cultural, que incluye Sigiriya, Polonnaruwa y Anuradhapura, se puede visitar con un ticket conjunto que cuesta 50 dólares.
Así que tras 4 horas de viaje en bus desde Kandy (150 kilómetros, 143 rupias y parte del viaje de pie porque una señora me robó el asiento en la única parada que hicimos), llegaba a uno de los destinos más esperados en mi viaje.
Polonnaruwa es un pueblito agradable, pequeño y famoso por el Patrimonio de la Humanidad que alberga. Fácil encontrar alojamiento (2.500 rupias por dos noches en habitación grande), la mejor opción para visitar las ruinas es alquilar una bici por 300 rupias al día. El complejo no es grande y se recorre bien con la bici, a pesar del calor reinante.
Polonnaruwa fue una de las antiguas capitales de Sri Lanka. Fue la sede de los reyes cingaleses desde el siglo XI hasta el XIII. Fue declarada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1982.
El complejo se extiende sobre 122 hectáreas y presenta numerosos monumentos bien conservados. En general, el estilo arquitectónico muestra influencia india. La mayor parte de los monumentos son religiosos, aunque se conservan también edificios civiles, como la cámara del consejo real.
Y allí es donde es posible ver los famosos Budas de Gal Vihara, tres grandes budas esculpidos en roca y de tamaños enormes (ver fotos). El primero se presenta sentado, en meditación; el segundo en pie, con los brazos cruzados sobre el pecho, postura que representa la iluminación; el tercero, de quince metros de longitud, está acostado, en el nirvana. Éste último está considerado la estatua más perfecta y misteriosa de Sri Lanka.
Comenzando pronto por la mañana, y en esta época, había pocos turistas. Es inevitable, a veces, compararlo con las ruinas de Angkor, en Camboya. Pero lo que hace, para mí, que esta visita sea especial, además de los bien conservados edificios, es el entorno. Ir con la bici por sendas sin apenas nadie, poder pararte en mitad de un bosquecillo repleto de monos, langures y ardillas para ver un antiguo templo bien conservado que recorres por su interior en soledad y silencio, que te crucen ciervos a tu paso con la bici por otro sendero, que casi tropieces con un enorme lagarto cuando rodeas un templo decalzo o que se acerque un lugareño a venderte un Buda de ébano mientras te pierdes por el Cuadrángulo (concentración de edificios importantes y muy bien conservados), hacen de ésta una visita a mi juicio excepcional.
Estuve andando y pedaleando unas 5 horas, tiempo suficiente para recorrer el complejo sin prisas. Pero una vez cansado opté por aparcar mi bici y sentarme a la orilla del precioso lago de la ciudad, el embalse de Prakrama Samudra, a las afueras del complejo, y que no es otra cosa que la unión de lo que fue,en tiempos medievales (siglo XII), un conjunto de embalses construidos por el rey Prarakamabahu que buscaba afrontar el enorme problema de la sequía.
Y tras ver cómo una mangosta se me quedaba mirando a pocos metros, y tras charlar con un monje budista universitario de Myanmar que estaba de visita, regresaba a mi guesthouse a disfrutar de un pescado fresco con vistas a los arrozales, pero no sin antes concederme el lujo de darme un masaje de pies por 1.000 rupias (6 euros) durante 30 minutos.
Desde Polonnaruwa se pueden hacer excursiones de día o de tarde a los Parques Naturales cercanos; pero tras averigüar que se ven elefantes y pocos animales más, opté por dirigir mis pasos hacia otra de mis metas: las famosas playas de Trincomalee, al norte…
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Capítulos de este diario
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1
Colombo: llegada al país
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2
Playas del suroeste
Mirissa South, Sri Lanka | 19 de noviembre de 2011
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3
El interior del país: el Hill Country
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4
Dambulla y Sigiriya
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5
Polonnaruwa
Polonnaruwa, Sri Lanka | 30 de noviembre de 2011
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6
Las playas de Trincomalee
En Polonnaruwa...
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