La historia de Plóvdiv, la 'ciudad de las seis colinas', es larga y pintoresca. Cuando pertenecía a los tracios -la fundaron en el primer milenio antes de Cristo- su nombre era Evmolpias. Bajo los macedonios se llamó Filipópolis, gracias a los romanos se dio a conocer como Trimontium y fue devastada por hunos y godos hasta encontrar una paz relativa con la invasión eslava en el siglo VI. Ellos la llamaron Paldin. Desde 815 hasta su caída bajo los turcos en 1264, la ciudad cambió de dueños muchas veces. Para los búlgaros era Plóvdiv, Filibé para el Imperio Otomano.
La actual Plóvdiv, a 150 kilómetros sureste de Sofía, es la segunda ciudad más grande de Bulgaria y conserva algo de todas las etapas de su turbulento pasado. Las casas y las calles de su casco antiguo son una fiel representación de la etapa renacentista del país (siglos XVIII-XIX), con colores intensos, características segundas plantas prominentes de los edificios (varios de los cuales son museos etnográficos o galerías de arte), interiores tradicionales y suelo empedrado. En esta ciudad tracia conviven templos como Dzhumayá Dzhamía (la Mezquita del Viernes) del siglo XIV, la catedral Sveta Bogoroditsa (Nuestra Señora de Plóvdiv) del XIX o las excepcionales iglesias Santos Costantín y Elena y Santa Marina, del mismo periodo; monumentos significativos como la Torre del Reloj del siglo XVI, el Teatro Romano de Marco Aurelio, del siglo II, o Aliosha, la estatua gigantesca del soldado soviético; y manifestaciones de una febril vida moderna como la Feria Internacional y los múltiples festivales (desde ópera o jazz hasta marionetas).
Desde Plóvdiv es fácil acceder a los montes Rodopi, el lugar natal del leyendario músico Orfeo, con sus decenas de bellísimos pueblos característicos -Kováchevitsa, Momchílovtsi, Shiroka laka, Trigrad, Stóikite, Sólishta, Búkata y otros-, el maravilloso monasterio de Báchkovo, la preciosa ciudad de Smolian, los balnearios Devin, Naréchen y, a 42 kilómetros al norte, las antiguas termas romanas Augusta en el pueblo de Hisaria (20 fuentes de aguas mineral con propiedades curativas), las impresionantes cuevas Diávolsko garlo (la Garganta del Diablo), Jaramíiska y Újlovitsa, así como las estaciones de esquí Pamporovo y Chepelare o la antigua fortaleza de Asen (cerca de Asenovgrad, a unos 19 kilómetros de Plóvdiv).