El martes 12 por la mañana,después de un desayuno suculento (había que sacarle el jugo al hotel) nos fuimos para Plitvice (o Plitvicka Jezera en croata) el parque nacional mas grande y famoso de Croacia, en dirección de Zadar, nuestro próximo destino, distante a 200 km.
Este parque (que fue incorporado como patrimonio de la humanidad en 1979) tiene 16 lagos conectados entre si por cascadas, con una frondosa vegetación, y una variedad de aves increíble, además de innumerables senderos, que confluyen en un gran lago donde salen barcos, que te llevan hasta una serie de cascadas, en medio de un paisaje asombrosamente bello, realmente un paraíso para los amantes de la naturaleza,y por supuesto el senderismo (lastima lo único que empañaba un poco esta festival de la naturaleza, era la lluvia,que por momentos se hacia incesante, para luego amenguar, y volver a arreciar).
Tomamos uno de los barcos, y a la vuelta nos refugiamos en una cabaña para guarecernos de la lluvia que en esos momentos era un diluvio, mientras esperábamos que amainara, nos deleitamos con unos chocolates con churros, que venían de perillas.
Luego cuando aflojo un poco el aguacero, nos largamos por los senderos en busca de la salida, y nuevamente nos sorprendió otro chaparrón, y nosotros, con un solo y pequeño paraguas,poco podíamos hacer, total que llegamos hecho sopa, pero felices de haber disfrutado a pesar de todo, de un lugar privilegiado por la naturaleza.
Rumbeamos para Zadar, y al arribar nos alojamos en una casa de familia, tan habituales en Croacia, con lugar para estacionar,y en la planta alta una habitación con baño privado al lado de la casa de las dueñas,que al verme en el estado deplorable que me encontraba (la mojadura y el frío me habían dejado bastante malito de la garganta, con unas líneas de fiebre, con catarro, ¡ una piltrafa bah ¡,) me ofrecieron te de menta, y se desvivieron por atenderme, a pesar de que no hablaban una palabra en ingles, menos aun en español, pero con buena voluntad todo se puede, la verdad que me hicieron sentir como a un chico que lo estaban cuidando sus abuelos (eran gente mayor), luego de esto nos dispusimos a descansar y así estar mejor para mañana.